El día 48 del conflicto trae el primer alivio diplomático, pero el Estrecho de Ormuz sigue cerrado y el petróleo a $100 el barril.
El primer alivio diplomático del conflicto entra en vigor a las 5 p.m. hora del Este, en el día 48 de la guerra.
El presidente Donald Trump anunció el 16 de abril un alto al fuego de 10 días entre Israel y Líbano, tras conversaciones con el presidente libanés Joseph Aoun y el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu. El cese del fuego entró en vigor a las 5 p.m. hora del Este. Según reportes de varios medios internacionales, el vicepresidente JD Vance jugó un papel central en las negociaciones, presionando a Israel durante días para que actuara con mayor cautela en el Líbano. El ejército israelí declaró estar en «alerta máxima». Existe, sin embargo, una disputa sobre el alcance del acuerdo: el primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif, uno de los mediadores, afirmó que el cese incluye todos los frentes de la guerra, incluido Irán; tanto EE.UU. como Israel lo negaron.
La presión legislativa para frenar al ejecutivo fracasa con solo un voto republicano disidente.
El presidente Trump declaró el 16 de abril que Estados Unidos está «muy cerca» de alcanzar un acuerdo diplomático con Irán, horas después de que el Senado rechazara una resolución que buscaba limitar su capacidad de hacer la guerra sin autorización del Congreso. La votación fue de 47 a 52 en contra: todos los republicanos excepto el senador de Kentucky, Rand Paul, votaron en contra de la resolución de poderes de guerra. Un general del ejército estadounidense aclaró ante la prensa que el bloqueo naval de EE.UU. aplica a los puertos iraníes específicamente, y no al conjunto del Estrecho de Ormuz, descartando así una lectura más extrema que circuló los días anteriores.
Teherán responde con una amenaza simétrica que pondría en riesgo las rutas marítimas más transitadas del mundo.
El gobierno iraní advirtió que bloqueará el Mar de Omán y el Mar Rojo en represalia si Estados Unidos no levanta el bloqueo naval que mantiene sobre los puertos iraníes. La amenaza elevaría el conflicto a una dimensión que afectaría directamente el transporte global de petróleo y mercancías, ya que ambas rutas son arterias vitales para Asia, Europa y África oriental. Hasta el 16 de abril no había señales de que el acuerdo para levantar el bloqueo iraní al Estrecho de Ormuz se estuviera ejecutando, con barcos impedidos de moverse a través del estrecho. El secretario de Estado Marco Rubio habló con la canciller británica Yvette Cooper sobre la necesidad urgente de restaurar la libertad de navegación.
El Fondo Monetario Internacional publicó en sus Perspectivas de la Economía Mundial de abril de 2026 una proyección de crecimiento global del 3,1 % para 2026 y del 3,2 % para 2027, cifras por debajo de los resultados recientes y muy alejadas del promedio pre-pandemia de 3,7 %. El informe lleva por subtítulo «Economía Global bajo la Sombra de la Guerra» y atribuye el deterioro a los precios crecientes de las materias primas, las expectativas de inflación más firmes y el endurecimiento de las condiciones financieras. Los países del Medio Oriente y Asia Central reciben el recorte más severo: dos puntos porcentuales, a 1,9 %. La eurozona cae a 1,1 %. En el escenario adverso, el crecimiento global caería a 2,5 % este año con inflación de 5,4 %.
— La institución publicó su informe de perspectivas de abril con el conflicto en Medio Oriente como telón de fondo.
Un análisis publicado por The Guardian reveló que las 100 principales compañías de petróleo y gas del mundo acumularon más de USD $30 millones en ganancias extraordinarias por hora durante el primer mes del conflicto entre EE.UU. e Israel con Irán. Con el petróleo promediando $100 el barril, las estimaciones proyectan que el sector podría acumular $234 mil millones adicionales al cierre del año si el precio se sostiene. Saudi Aramco, Gazprom y ExxonMobil figuran entre los mayores beneficiarios. El análisis subraya la paradoja de una guerra que destruye infraestructura y amenaza vidas mientras enriquece a los actores ajenos al conflicto.
La resolución de poderes de guerra buscaba requerir autorización del Congreso para continuar las operaciones militares contra Irán. Fracasó con el apoyo de todos los demócratas y un solo republicano, Rand Paul de Kentucky.
Los líderes de Gran Bretaña y Francia anunciaron para el viernes una reunión virtual a la que esperan 40 jefes de Estado y de gobierno, con el objetivo de discutir el apoyo al frágil alto al fuego con Irán y la restauración de la libertad de navegación en el Estrecho de Ormuz. La iniciativa franco-británica busca multilateralizar una crisis que hasta ahora ha sido manejada casi en exclusiva por EE.UU. e Israel. La reunión ocurre en un momento en que el precio del petróleo a $100 el barril y la interrupción de rutas comerciales clave presionan a las economías europeas y asiáticas por igual.
Cuarenta países tendrán que ponerse de acuerdo sobre algo en lo que dos no han podido: reabrir el mar.
El Estrecho de Ormuz es el mayor cuello de botella energético del planeta: por sus apenas 33 kilómetros de ancho más transitable circula cerca del 20 % del petróleo mundial y el 17 % del gas natural licuado. Su bloqueo afecta desproporcionadamente a Asia: Japón, Corea del Sur, India y China dependen de él para una fracción importante de sus importaciones energéticas. Europa sufre por el precio elevado, pero sus cadenas de suministro tienen rutas alternativas. Los únicos beneficiarios claros son los exportadores de petróleo fuera de la región, como Arabia Saudí —que puede usar el gasoducto East-West—, Rusia y los productores del Mar del Norte. La reapertura requiere no solo un acuerdo político sino que Irán levante activamente el control que ejerce sobre el tráfico marítimo, algo que ningún pacto puede obligarlo a hacer de forma inmediata.
El 16 de abril de 2026 trajo el primer alivio diplomático del conflicto pero sin resolver el nudo central: el Estrecho de Ormuz sigue bloqueado, el petróleo a $100 el barril y la economía mundial ve recortadas sus perspectivas de crecimiento. La cumbre de 40 países convocada por Francia y el Reino Unido es la señal más clara de que la comunidad internacional ha dejado de esperar que EE.UU. resuelva esto solo.