Un giro electoral en Washington abre la jornada, con el caso Maduro, el Sahara Occidental y la cumbre de Shenzhen todavía sin resolverse.
La cadena CNN proyectó en la noche del martes que el Partido Demócrata recuperó el control del Senado de Estados Unidos, con victorias en Ohio, Iowa, Maine, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Kansas y Texas. La cadena ubicó a los demócratas en 54 escaños frente a 44 de los republicanos, con las carreras de Alaska y Misisipi —esta última separada por apenas 43 votos, según el mismo medio— todavía sin proyección oficial de The Associated Press al cierre de esta edición. En Maine, la senadora republicana Susan Collins reconoció la derrota ante el demócrata Troy Jackson antes de que AP calificara la contienda. El vuelco devuelve a los demócratas el control de la agenda legislativa y de las confirmaciones judiciales en la segunda mitad del mandato de Donald Trump, apenas dos años después de que los republicanos ampliaran su mayoría en 2024. Time atribuyó el resultado al desgaste económico y a la reacción al manejo migratorio de la Casa Blanca en estados que Trump había ganado, aunque la cercanía de los cómputos en Misisipi y Alaska matiza la idea de una ola homogénea: ninguno de los dos medios consultados proyecta todavía esas dos bancas. El recuento final en los distritos más cerrados puede tardar días, y con él la definición de las comisiones que supervisan comercio y migración —dos áreas con peso directo para Costa Rica, cuyo padrón electoral en el exterior concentró 44.580 votantes en Estados Unidos durante los comicios nacionales de febrero, según el Tribunal Supremo de Elecciones, la mayoría inscrita en los consulados de Nueva York, Miami y Los Ángeles.
El presidente ucraniano Volodímir Zelenski afirmó que Rusia se muestra «seria» respecto a una nueva ronda de negociaciones trilaterales con Estados Unidos en Abu Dabi, y dijo esperar que el encuentro, a nivel técnico, se realice antes del 10 de noviembre. Según reportes recogidos por Ukranews y la agencia APA, Zelenski ubicó la ventana posible entre el 6 y el 10 de noviembre, aunque remarcó que la fecha definitiva depende de que Washington la confirme. La ronda sería la tercera reunión trilateral en Abu Dabi desde enero, después de encuentros descritos por Kiev como «constructivos» pero sin acuerdos de fondo sobre territorio ni garantías de seguridad. Zelenski insistió en que las decisiones clave las toman los líderes, no los equipos técnicos, en una referencia velada a la falta de avances en las rondas previas con Rusia. Washington todavía no confirmó fecha ni agenda oficial, por lo que la cita puede moverse otra vez, como ocurrió con las dos rondas anteriores. El efecto directo sobre Costa Rica es marginal —el país no mantiene relaciones comerciales significativas con Rusia ni Ucrania—, aunque cualquier giro hacia un acuerdo de alto al fuego podría aliviar la presión sobre el precio internacional del petróleo que paga Recope.
Un juez federal de Manhattan fijó el 1 de junio de 2027 como fecha de inicio del juicio contra Nicolás Maduro y Cilia Flores, según reportaron medios estadounidenses tras la audiencia preliminar del 22 de julio, la primera comparecencia del exmandatario desde su captura en enero. La fiscalía estadounidense lo acusa de ayudar a trasladar miles de toneladas de cocaína hacia Estados Unidos junto a cárteles del narcotráfico, cargos que podrían derivar en cadena perpetua. La defensa de Maduro sostiene que su detención equivale a un secuestro que viola el derecho internacional y reclama para él el estatus de prisionero de guerra, un argumento que, de prosperar, cuestionaría la jurisdicción misma del tribunal estadounidense. Ni Maduro ni Flores solicitaron fianza, y ambos permanecen recluidos en Brooklyn desde que una operación militar estadounidense lo capturó en Venezuela a comienzos de año. El plazo para mociones previas al juicio vence más adelante este año, con una conferencia final prevista para mayo de 2027. Costa Rica, sin relación diplomática formal con el gobierno sucesor en Caracas, ha sido uno de los principales destinos de la migración venezolana en Centroamérica durante la última década, por lo que la resolución del caso puede influir en el ritmo de retornos o nuevas salidas desde Venezuela.
El mandato de la Misión de la ONU para el Referéndum en el Sahara Occidental (Minurso) venció el 31 de octubre tras 35 años de presencia en el territorio, y los reportes sobre lo ocurrido después divergen: el sitio Financial Afrik afirmó que el Consejo de Seguridad no logró renovarlo el viernes anterior, mientras que el pronóstico de Security Council Report del 1 de octubre había previsto un voto de renovación de uno o seis meses antes de esa fecha. Ninguna fuente primaria de la ONU disponible al cierre de esta edición confirma cuál de los dos escenarios se concretó. La confusión refleja la división de fondo entre Washington y Moscú sobre el futuro de la misión: Estados Unidos impulsa recortes presupuestarios a las operaciones de paz que Rabat recibiría como una victoria simbólica, según un análisis del medio marroquí Hespress, mientras Argelia y el Polisario advierten que cualquier revisión que toque las prerrogativas de la Minurso alimentaría la escalada en el territorio. El presidente del parlamento saharaui calificó la revisión estratégica de la ONU como una amenaza directa a la estabilidad de la zona, según Africanews. La resolución 2797, aprobada en 2025 con tres abstenciones —China, Pakistán y Rusia— y la ausencia de voto de Argelia, incorporó por primera vez el plan de autonomía marroquí de 2007 como base de negociación, un giro que el Polisario interpretó como un retroceso frente al referéndum de autodeterminación que reclama desde 1991. Costa Rica ha respaldado históricamente en la Asamblea General de la ONU los procesos de autodeterminación de territorios no autónomos, por lo que la resolución final de este expediente —cierre, prórroga corta o vacío de facto— es un precedente que la cancillería costarricense seguiría de cerca en futuras votaciones multilaterales.
— Fuentes contradictorias describen el fin de la misión de la ONU: unas hablan de cierre definitivo y otras de un vacío temporal mientras se define la revisión estratégica.
El mandatario estadounidense dijo que regresaría a China para una «gran conferencia», pero Washington no ha anunciado oficialmente su asistencia a la cita del 18 y 19 de noviembre en Shenzhen.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que volvería a China para asistir a lo que calificó como una «gran conferencia», en lo que medios como el South China Morning Post interpretan como una referencia a la cumbre de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), programada para el 18 y 19 de noviembre en Shenzhen. Hasta el cierre de esta edición, la Casa Blanca no emitió un comunicado oficial que confirme el viaje, según el mismo medio hongkonés. Un encuentro en Shenzhen sería la segunda visita de Trump a China en el mismo año, después de la reunión con el presidente Xi Jinping en Busan, Corea del Sur. El Kremlin, por su parte, no descartó la posibilidad de una cumbre trilateral que incluya a Vladímir Putin en el mismo evento, aunque tampoco la confirmó, de acuerdo con medios surcoreanos. La confirmación formal de la agenda presidencial estadounidense suele llegar semanas antes del viaje, por lo que el anuncio podría concretarse en los próximos días. Costa Rica mantiene con China un tratado de libre comercio vigente desde 2011 y depende de insumos y manufacturas chinas para una parte relevante de sus importaciones, por lo que el tono que fijen Washington y Pekín en Shenzhen —cooperación o nueva fricción arancelaria— incide indirectamente en los costos de esa cadena de suministro.
Washington cambia de mayoría, Caracas aguarda juicio y el Sahara queda sin versión única sobre el fin de su misión de la ONU.
La jornada deja tres procesos sin cerrar: el recuento final del Senado de Estados Unidos en Alaska y Misisipi, la hoja de ruta del caso Maduro camino a 2027 y la confusión sobre el estatus real de la Minurso en el Sahara Occidental. A ellos se suma la ventana abierta para la cita técnica de Abu Dabi y la duda sobre la presencia de Trump en Shenzhen. Ninguno de los cinco frentes tiene fecha de cierre firme, lo que mantiene a la diplomacia internacional en modo de espera hacia la segunda semana de noviembre. Costa Rica observa estos procesos desde la periferia, pero no al margen: la diáspora electoral en EE. UU., la migración venezolana y el comercio con China la conectan con cada uno de ellos. El Pisuika retoma estos cinco hilos en la edición de mañana, en particular cualquier confirmación oficial sobre el Senado estadounidense y sobre el estatus de la Minurso.