El proyecto Fedora revela que su cita del 3 de noviembre depende de cuatro fallos activos, no de uno solo; KDE Plasma 6.8 retira el soporte de sesiones X11 tras tres décadas, y Ubuntu 26.10 corrige una falla de zlib poco después de su lanzamiento.
El proyecto confirma que el objetivo del 3 de noviembre depende de resolver cuatro fallos activos -más de los dos que esta edición había reportado antes- antes de la reunión decisiva de este jueves.
El equipo de calidad de Fedora detalló que los bloqueos pendientes para el lanzamiento de la versión 45 ya no se limitan al certificado comprometido de la autoridad eMudhra y al tamaño excesivo de la imagen de Fedora Server para AArch64 -los dos problemas que esta edición describió el 26 y el 27 de octubre-, según recoge Warp2Search. A esos dos se suman una falla de activación automática de volúmenes LVM en instalaciones cifradas con LUKS y un error en KDE Plasma Discover que instala paquetes RPM desactualizados desde el repositorio de Fedora 44 en lugar de los de la versión 45. El equipo necesita además un paquete ca-certificates actualizado y verificado antes de la próxima reunión de decisión, programada para el jueves 29 de octubre. La cifra real de bloqueos -cuatro, no dos- matiza la lectura de que el lanzamiento estaba prácticamente listo salvo por un trámite de seguridad: dos de los cuatro fallos (LVM y Discover) no habían sido reportados por ninguna de las dos fuentes que esta edición citó en sus ediciones anteriores. Fedora es la base de desarrollo de Red Hat Enterprise Linux, por lo que una base inestable en esta fase tiende a filtrarse, meses después, hacia la rama empresarial que usan bancos y entidades de gobierno. Si el jueves el equipo de calidad certifica una candidata con los cuatro bloqueos resueltos, el 3 de noviembre se mantiene como fecha firme; si no, el proyecto necesitaría un tercer veredicto "no-go", algo sin precedente reciente en su calendario. Costa Rica no tiene instituciones públicas ni bancos que dependan de Fedora en producción -el Gobierno y la banca local usan versiones estables de Red Hat Enterprise Linux o Ubuntu Server que heredan estos cambios muchos meses después-, por lo que el nuevo plazo no tiene impacto inmediato en el país.
KDE Plasma 6.8 eliminó la opción de iniciar sesión con el protocolo gráfico X11, dejando a Wayland como única vía disponible después de que el proyecto lo sostuviera en paralelo durante tres décadas, según un repaso semanal de Linuxiac. El cambio llega después de que la versión 6.6 ya hiciera depender el gestor de inicio de sesión de Plasma de systemd-logind, una decisión que medios especializados como LavX señalaron en su momento porque amenazaba la compatibilidad con FreeBSD y otras variantes BSD que KDE todavía nombra entre sus sistemas soportados. La retirada no es unánime entre la base de usuarios: la combinación de controladores propietarios de Nvidia con soporte históricamente más maduro en X11 que en Wayland, y la pérdida de compatibilidad BSD que ya generaba fricción desde Plasma 6.6, deja a un grupo de usuarios de hardware o sistemas operativos más antiguos sin una ruta de actualización limpia dentro del mismo escritorio. GNOME, el otro gran escritorio de Linux, tomó una decisión equivalente con su versión 51, que Ubuntu 26.10 ya adoptó este mes. No hay, al cierre de esta edición, un anuncio de KDE sobre soporte extendido de X11 para quienes queden atrás. Costa Rica no tiene estadísticas públicas de qué proporción de los equipos con Linux en universidades o empresas de desarrollo local todavía depende de X11, pero los equipos con tarjetas Nvidia más antiguas que corran distribuciones basadas en Plasma sentirán el cambio recién cuando actualicen a la versión 6.8.
Ubuntu 26.10 "Stonking Stingray", que Canonical publicó el 15 de octubre con el núcleo Linux 7.3 y GNOME 51 como escritorio por defecto -abandonando por completo el servidor X.Org en favor de Wayland-, quedó expuesta a una vulnerabilidad en la librería de compresión zlib identificada como CVE-2026-85091, según reportó el medio alemán BornCity. La falla es un desbordamiento de memoria en el montón ("heap buffer overflow") que se produce por un manejo incorrecto de operaciones de escritura no bloqueantes, de acuerdo con la misma fuente, que no precisa la fecha exacta en que Canonical publicó el parche ni si la vulnerabilidad fue explotada antes de corregirse. zlib es una de las librerías más usadas del ecosistema Linux: la mayoría de paquetes .deb, imágenes y herramientas de red la invocan para comprimir y descomprimir datos, por lo que una falla ahí tiene una superficie de exposición amplia aunque no haya evidencia de explotación activa. Ubuntu 26.10 es una versión intermedia con nueve meses de soporte, no una edición de soporte extendido (LTS), por lo que su base de usuarios es menor que la de Ubuntu 26.04. La información de esta nota proviene únicamente de BornCity, sin confirmación cruzada en otro medio ni enlace directo al aviso de seguridad oficial de Canonical al cierre de esta edición. Costa Rica no tiene cifras públicas de adopción de Ubuntu 26.10 en particular, pero la mayoría de instalaciones ticas de escritorio Ubuntu corren la rama LTS, que no se ve afectada por esta versión intermedia.
El Centro Canadiense de Ciberseguridad publicó el 19 de octubre el aviso AV26-1061, que cubre a Red Hat Enterprise Linux en sus versiones 6, 7, 8, 9 y 10, según el propio boletín oficial del organismo. El aviso no detalla, en el resumen disponible, cuántas vulnerabilidades corrige ni su puntaje de severidad; tampoco indica si Red Hat ya publicó parches para todas las versiones mencionadas o solo para algunas. Que el aviso incluya a RHEL 6 y 7 -que terminaron su soporte de mantenimiento estándar hace varios años- solo tiene sentido si esas instalaciones siguen activas bajo el programa de pago "Extended Life Cycle Support" de Red Hat, que ofrece parches de seguridad a cambio de una suscripción adicional para clientes que no pueden migrar de inmediato. Eso matiza la alerta: no se trata de una falla nueva en software recién lanzado, sino de mantenimiento pagado sobre sistemas que la mayoría de organizaciones ya debería haber reemplazado. Esta edición no pudo confirmar, al cierre, el boletín original de Red Hat con el detalle técnico de las vulnerabilidades cubiertas por AV26-1061. Costa Rica tiene bancos y entidades estatales que corren cargas críticas sobre Red Hat Enterprise Linux, principalmente en versiones recientes (9 y 10); el riesgo para esas instalaciones depende de si las vulnerabilidades no detalladas afectan a esas versiones o solo a las más antiguas bajo soporte extendido.
— El Centro Canadiense de Ciberseguridad agrupó en un solo aviso a RHEL 6, 7, 8, 9 y 10 -incluidas dos versiones que ya superaron su ciclo de vida estándar- sin detallar qué vulnerabilidades específicas corrige cada una.
El 28 de octubre deja tres frentes de mantenimiento abiertos en el ecosistema Linux: Fedora reveló que su lanzamiento del 3 de noviembre depende de cuatro bloqueos activos -el doble de los que esta edición había reportado-, con una reunión decisiva este jueves 29 de octubre; KDE Plasma 6.8 cerró treinta años de soporte paralelo a X11 dejando a Wayland como único protocolo gráfico, una decisión que deja sin ruta clara a usuarios con controladores Nvidia antiguos o dependencias de BSD; y Ubuntu 26.10 corrigió una falla de desbordamiento de memoria en zlib poco después de su lanzamiento del 15 de octubre. Una alerta canadiense, además, agrupó sin detalle técnico a cinco versiones de Red Hat Enterprise Linux, incluidas dos que ya solo sobreviven bajo soporte extendido de pago. Sobre Omarchy, el personaje de la semana de esta categoría, no hubo noticia nueva en las últimas 24 horas por tercer día consecutivo: el desarrollo más reciente confirmado sigue siendo la expansión a equipos ARM con Snapdragon X y Nvidia N1X que Phoronix reportó el 20 de octubre. Ningún hecho del día tuvo epicentro en Costa Rica.