Tres focos de tensión marcan la jornada: el acuerdo de paz ruso-ucraniano en el 90%, la fragil tregua en Gaza y la escalada diplomática entre Washington y Pekín sobre Taiwan.
Los combates continúan a pesar del avance diplomático, y sectores ucranianos advierten que los términos favorecen a Moscú en los puntos aún no resueltos.
El presidente ucraniano Volodímir Zelensky y el presidente estadounidense Donald Trump habrían acordado entre el 90 y el 95% de un borrador de propuesta de paz, según fuentes cercanas a las negociaciones citadas por Reuters al 1 de julio. Los puntos pendientes incluyen la condición de los territorios actualmente ocupados por Rusia en el este de Ucrania y la eventual membresía o neutralidad de Kiev respecto a la OTAN —los dos escollos que han frenado cualquier acuerdo desde 2022. Sin embargo, los combates no han cesado. Fuerzas rusas continúan presionando en el corredor Kostyantynivka-Druzhkivka en el Donbas, y los datos del think tank Russia Matters señalan que Rusia ganó neto 31 millas cuadradas de territorio durante el mes de junio. La discrepancia entre el avance diplomático y la actividad militar activa sugiere que Moscú mantiene una estrategia dual: negociar mientras presiona sobre el terreno para mejorar su posición en cualquier acuerdo eventual. Sectores de la oposición ucraniana en Kiev, incluyendo el exministro de Exteriores Dmytro Kuleba, advirtieron públicamente que cualquier acuerdo que congele las líneas de control actuales equivale a reconocer las anexiones ilegales de Rusia. Desde Costa Rica, el impacto directo es marginal —el comercio bilateral con Ucrania y Rusia es inferior al 0,3% del total—, pero el precio del petróleo y los cereales, que afectan la inflación local, seguirán dependiendo de la evolución del conflicto.
Un ataque israelí al café Al-Baqa mató entre 24 y 36 personas en Gaza el 30 de junio, mientras el primer ministro israelí anuncia que Israel administrará la mayor parte del territorio.
El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu anunció que Israel busca controlar el 70% del territorio de la Franja de Gaza como parte de lo que describe como una «zona de seguridad permanente», mientras la tregua establecida en octubre de 2025 con Hamas se deteriora de forma progresiva. Fuentes médicas en Gaza contabilizaron 828 palestinos muertos desde el inicio de la tregua, cifra que Hamas describe como violación sistemática del acuerdo. El 30 de junio, un ataque israelí sobre el café costero Al-Baqa, en Gaza, mató entre 24 y 36 personas, según distintas fuentes —las cifras oficiales israelíes y las de las autoridades de salud de Gaza discrepan. Organizaciones de derechos humanos, incluyendo Amnesty International, calificaron el ataque como una posible violación del derecho internacional humanitario dado que el establecimiento no tenía función militar documentada. Hamas advirtió que la tregua está «en riesgo de colapso total» y suspendió provisionalmente los contactos indirectos con Israel a través de mediadores de Qatar y Egipto. La Unión Europea y el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, llamaron a una investigación independiente sobre el ataque al café. Para Costa Rica, que mantiene postura de respaldo al derecho internacional y tiene observadores en organismos de derechos humanos de la ONU, la posición diplomática costarricense ante el Consejo de Seguridad —donde no tiene asiento permanente— se limita al apoyo a resoluciones de la Asamblea General.
Ataques ucranianos de largo alcance sobre refinerías y depósitos de combustible en territorio ruso generaron escasez de gasolina y filas de horas en gasolineras de varias ciudades rusas durante el 1 de julio, incluyendo Rostov del Don y Samara. En la península de Crimea, las autoridades de ocupación suspendieron temporalmente la venta de combustible por «estado de emergencia energética», según reportó Al Jazeera. Rusia anunció que, a partir del 8 de julio, cancelará 11 de las 18 rutas ferroviarias que cruzan el Puente de Kerch —el único enlace terrestre entre el continente ruso y Crimea—, dejando solo 7 trayectos diarios. La decisión se atribuye a daños acumulados en la infraestructura del puente por ataques previos. La crisis energética impacta la moral interna en Rusia y complica la logística militar en el sur. Analistas del Instituto Kyiv de Economía señalaron que la estrategia ucraniana de atacar la cadena de suministro de combustible ruso está demostrando más efectividad que los ataques a posiciones militares directas, aunque advirtieron que Rusia tiene capacidad de reparación en un plazo de semanas para la mayoría de las instalaciones afectadas.
El think tank Russia Matters, con sede en la Universidad de Harvard, registró que las fuerzas rusas ganaron 31 millas cuadradas de territorio ucraniano durante el mes de junio de 2026, el resultado mensual más bajo desde el inicio de la invasión a gran escala. El avance se concentró principalmente en el llamado «cinturón fortaleza del Donbas», la franja entre Kostyantynivka y Druzhkivka, donde Rusia intenta consolidar un corredor logístico. Ucrania, por su parte, logró recuperar simbólicamente la Punta de Kinburn —un estrecho en la desembocadura de los ríos Dniéper y Bug, en la región de Mykolaiv—, izando su bandera sobre el territorio por primera vez desde marzo de 2022. El avance ucraniano en Kinburn no tiene impacto operativo inmediato pero tiene valor estratégico potencial para futuras operaciones en el litoral del Mar Negro. El resultado de junio contrasta con el pico de avance ruso de enero de 2026, cuando Rusia ganó 89 millas cuadradas en un solo mes. Analistas militares occidentales señalan que la desaceleración refleja tanto el desgaste de las fuerzas rusas como la efectividad de los nuevos sistemas de defensa antiaérea entregados por la OTAN a Ucrania en el primer semestre del año. Costa Rica no tiene relación comercial o de seguridad directa con ninguna de las dos partes en conflicto; su exposición es principalmente a través de precios del trigo, fertilizantes y petróleo.
El canciller chino Wang Yi reiteró esta semana que Taiwán es el «mayor riesgo» en las relaciones entre China y Estados Unidos, retomando la advertencia que el propio presidente Xi Jinping le había transmitido a Trump durante la cumbre bilateral de mayo de 2026. El mensaje llega días después de que entrara en vigor el Acuerdo de Comercio Recíproco firmado entre Washington y Taipei a principios de año, que redujo los aranceles sobre bienes taiwaneses del 20% al 15% y comprometió a Taiwán en compras de activos estadounidenses por aproximadamente 85.000 millones de dólares hasta 2029-2030. Desde Pekín, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores describió el acuerdo como «interferencia en los asuntos internos chinos» y anunció consultas con el gobierno de Taiwán sobre posibles restricciones comerciales. La academia de seguridad del Consejo de Estado chino publicó un análisis en el que argumenta que el acuerdo comercial EEUU-Taiwán es más provocador que la anterior venta de armamento, porque establece dependencias económicas estructurales difíciles de revertir. Expertos en relaciones internacionales de la Universidad de Georgetown, consultados por Foreign Policy, señalaron que la tensión sobre Taiwán en el segundo semestre de 2026 será el principal determinante del precio de los seguros marítimos en el estrecho —un mercado que afecta el costo de las importaciones costarricenses de bienes asiáticos, incluyendo semiconductores y electrónicos.
— El canciller chino Wang Yi reiteró la advertencia mientras entra en vigor el acuerdo comercial EEUU-Taiwán que recortó aranceles y comprometió $85.000 millones en compras taiwanesas.
Los datos acumulados desde el inicio de la «tregua» de octubre de 2025 en Gaza revelan una contradicción fundamental: el acuerdo que debía detener la guerra ha permitido 828 muertes de palestinos —según fuentes médicas locales— y ha coincidido con daños al 78% de todos los edificios del enclave, según estimaciones de satélite de la organización UNOSAT de la ONU. La discrepancia entre el término «tregua» y los datos materiales del terreno no es semántica: tiene consecuencias jurídicas y políticas. El Tribunal Penal Internacional tiene en curso una investigación sobre posibles crímenes de guerra en Gaza, y la pregunta de si la tregua suspende o no el cómputo de eventuales responsabilidades es un debate activo entre juristas internacionales. Israel argumenta que sus operaciones se dirigen exclusivamente contra infraestructura y personal de Hamas, y que los muertos civiles son responsabilidad de Hamas por usar infraestructura civil. Hamas y la mayoría de los organismos de derechos humanos rechazan esa interpretación. Lo que el debate no puede eludir es el número: si se mantiene el ritmo de los últimos nueve meses, la cifra de víctimas durante la «tregua» superará a la de la primera fase de la guerra entre octubre y diciembre de 2023.
Una tregua que permite 828 muertos y destruye el 78% del parque inmobiliario no merece el nombre de tregua. Es la guerra a otro ritmo.
Myanmar se consolida en julio de 2026 como uno de los focos geopolíticos más ignorados del mundo: cuatro años después del golpe de Estado de la junta militar, el conflicto entre el Ejército de Myanmar y las fuerzas de resistencia (PDF) y grupos étnicos armados permanece sin resolución, y China e India han intensificado sus apuestas sobre el resultado. China apoya logísticamente a sectores de la junta que controlan corredores económicos clave hacia el Océano Índico —el llamado «collar de perlas» de infraestructura portuaria china en Asia— mientras India mantiene contactos discretos con grupos de resistencia en el noreste del país como cobertura ante el avance de la influencia china sobre su vecino. Analistas de la Rand Corporation señalan que Myanmar se ha convertido en un campo de prueba de las doctrinas de «competencia bajo el umbral del conflicto» de ambas potencias. El impacto directo sobre Costa Rica es marginal —el comercio con Myanmar es prácticamente inexistente—, pero el resultado del conflicto determinará el balance de poder naval en el Océano Índico, que afecta las rutas marítimas de las importaciones asiáticas costarricenses.
Julio de 2026 abre con tres conflictos activos de magnitud significativa —Ucrania, Gaza y Myanmar— más una tensión estructural sobre Taiwán que podría escalar en cualquier momento. La gestión simultánea de estos focos por parte de las potencias occidentales, con una administración Trump que favorece los acuerdos bilaterales sobre el multilateralismo, genera vacíos institucionales que organizaciones como la ONU y la UE no tienen capacidad de llenar. El «Sur Global» —un término que agrupa a los países en desarrollo que rechazan alinearse automáticamente con el bloque occidental o el bloque chino-ruso— está ganando protagonismo: Brasil e India han tomado posiciones de mediación en Ucrania sin el aval de Washington, y la Unión Africana ha pedido un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Esa reconfiguración multilateral cambia el contexto en que Costa Rica debe posicionar su política exterior, históricamente basada en el derecho internacional y la neutralidad activa. El ángulo optimista, planteado por analistas del Wilson Center, es que la simultaneidad de los conflictos también acelera la búsqueda de acuerdos: tanto las guerras como las negociaciones están corriendo más rápido de lo que el sistema multilateral puede registrar.
Julio de 2026 hereda de junio tres frentes sin resolución y los agrava con variables nuevas: la propuesta de paz ruso-ucraniana al 90% que nadie sabe si se cerrará antes de agosto; la tregua en Gaza que acumula casi 830 muertos y un 78% de destrucción edilicia; y las advertencias chinas sobre Taiwán que presionan los seguros marítimos del estrecho. El efecto combinado sobre los mercados de materias primas —petróleo, trigo, semiconductores— ya se siente en las economías importadoras como Costa Rica. Los actores a seguir en los próximos 30 días: si Trump y Zelensky logran presentar un acuerdo público antes de la reunión del G7 de agosto; si el TPI activa medidas formales sobre Gaza; y si China anuncia alguna restricción comercial sobre Taiwan como represalia al acuerdo EEUU-Taipei.