El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica anuncia el cierre del estrecho ante el rechazo de Washington de levantar el bloqueo naval. En el Líbano, el alto al fuego de diez días registra múltiples violaciones en sus primeras horas. Pakistán acoge la próxima ronda de negociaciones Irán-EE. UU.
Dos embarcaciones indias sufrieron fuego iraní al intentar cruzar el estrecho en las primeras horas del sábado.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) de Irán anunció en las primeras horas del 18 de abril que el Estrecho de Ormuz vuelve a estar bajo control iraní estricto, revirtiendo la reapertura parcial lograda con el alto al fuego del 8 de abril entre Teherán y Washington. La razón, según el gobierno iraní, es que Estados Unidos no levantó el bloqueo naval que mantiene asfixiados los puertos del país. Donald Trump respondió que el bloqueo continuará «en plena vigencia» hasta que la transacción con Irán esté «cien por ciento completa», acusando a Teherán de intentar chantajear a su gobierno. Dos buques de bandera india que intentaron cruzar el estrecho fueron alcanzados por fuego iraní. El canal por el que transita el 20% del comercio mundial de petróleo vuelve a ser un campo de tensión con consecuencias inmediatas para los precios del crudo en los mercados asiáticos y europeos. Irán señaló que está estudiando nuevas propuestas de EE. UU., pero que el estrecho permanecerá cerrado mientras el bloqueo naval continúe. El ángulo contrario: analistas de la región señalan que el cierre del estrecho daña también a los aliados económicos de Irán, especialmente a China, que depende del petróleo iraní y cuyo comercio marítimo pasa en parte por Ormuz.
El acuerdo de diez días entró en vigor el 17 de abril a las 21:00 GMT, pero Israel atacó al menos un pueblo en el sur del Líbano pocas horas después.
Las fuerzas armadas libanesas reportaron múltiples violaciones israelíes del alto al fuego pactado el 16 de abril, que establece una tregua de diez días mientras se negocian condiciones más permanentes. Al menos un ataque israelí alcanzó una motocicleta y un vehículo en Kounine, en el sur del Líbano, matando a una persona e hiriendo a dos. El ejército libanés registró además disparos intermitentes que afectaron varias aldeas. La tregua fue mediada por Estados Unidos y se enmarca en el contexto de la guerra entre Israel e Irán que comenzó el 28 de febrero de 2026. La situación en el frente libanés sigue siendo frágil: Hezbollah no firmó el acuerdo directamente, lo que deja zonas grises sobre el alcance del alto al fuego.
Las fuentes iraníes confirmaron que la segunda ronda de negociaciones entre Irán y Estados Unidos se celebrará en Pakistán a principios de la semana del 20 de abril, después de la primera ronda mediada por Islamabad que resultó en el alto al fuego del 8 de abril. Sin embargo, el ambiente diplomático se deterioró con rapidez: Irán acusó a Trump de hacer «declaraciones falsas» sobre los términos del acuerdo, y EE. UU. insistió en que el bloqueo naval permanecerá hasta obtener garantías verificables sobre el programa nuclear iraní. El programa nuclear es el nudo gordiano: Irán exige el fin del bloqueo antes de hablar de enriquecimiento de uranio; EE. UU. exige garantías nucleares antes de hablar del bloqueo. El mediador paquistaní mantiene abiertos los canales, pero los analistas advierten que la brecha entre las posiciones es todavía muy amplia para un acuerdo en el corto plazo.
— La segunda ronda de conversaciones está prevista para la semana que viene, mientras ambas partes intercambian advertencias públicas.
El foro en Washington proyecta un crecimiento global del 3,1% para 2026 y señala los flujos energéticos y los minerales críticos como puntos de presión.
Las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, celebradas en Washington del 13 al 18 de abril, concluyeron con un mensaje unánime: la guerra en Medio Oriente —activa desde el 28 de febrero— ya inflige daño económico global y puede agravarse si el conflicto se prolonga. El FMI proyecta un crecimiento global del 3,1% para 2026, por debajo del promedio prepandémico. Los flujos energéticos a través del Estrecho de Ormuz, las cadenas de suministro de semiconductores y los minerales críticos para inteligencia artificial se identificaron como puntos de presión estratégica. El Foro de Geoeconomía que acompañó las reuniones reunió a responsables políticos y líderes empresariales en torno a la conclusión de que la economía ya no puede separarse de la geopolítica.
El Comando Sur de Estados Unidos inició una serie de entrenamientos conjuntos con militares y policías de Centroamérica que involucran a más de 1.200 efectivos de siete países: El Salvador, Guatemala, Belice, Honduras, República Dominicana y Costa Rica, además del propio contingente estadounidense. Los ejercicios, que se extienden hasta el 27 de abril, se enfocan en amenazas transnacionales como el narcotráfico y las pandillas. La participación de Costa Rica llama la atención dado el carácter constitucional del país, que no tiene ejército, pero que colabora a través de sus fuerzas policiales. La iniciativa se enmarca en la política regional del gobierno de Trump, que ha priorizado la cooperación en seguridad con gobiernos afines en la región como herramienta de influencia.
El Estrecho de Ormuz tiene 54 kilómetros en su punto más angosto. Por él transitan aproximadamente 20 millones de barriles de petróleo al día, el 20% del consumo mundial. No existe una alternativa de transporte con capacidad comparable: el oleoducto Habshan-Fujairah de los Emiratos Árabes Unidos puede manejar hasta 1,5 millones de barriles diarios, una fracción del total. Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Emiratos y Bahréin —los cinco principales exportadores del Golfo— dependen del estrecho para llegar a sus mercados en Asia. Japón importa el 80% de su petróleo por ese canal; India y China son otros grandes dependientes. Cada vez que Irán cierra el estrecho, los mercados de futuros de crudo reaccionan de inmediato. La pregunta no es si el cierre afecta la economía global: es cuánto tiempo puede aguantar el sistema antes de que el daño sea irreversible.
El Estrecho permanecerá bajo control de la República Islámica hasta que el bloqueo ilegal de Estados Unidos sea levantado.
Los presidentes de Francia y el Reino Unido presidieron una reunión de aliados —sin la participación de Washington— para evaluar la viabilidad de una misión multinacional que garantice la libre circulación del comercio en el Estrecho de Ormuz. La iniciativa es la respuesta europea al vacío de liderazgo que genera la confrontación directa entre EE. UU. e Irán. El debate sobre si Europa puede proyectar poder naval de forma autónoma está en el centro de la discusión estratégica del continente desde hace años, y la crisis de Ormuz lo convierte en urgente. Los analistas señalan que el obstáculo principal no es la voluntad política sino la capacidad real: las marinas europeas no han operado de forma conjunta en el Golfo Pérsico a la escala que requiere una misión efectiva.
El tablero geopolítico al 18 de abril: más incierto que hace siete días.
La semana cerró con el mundo más cerca de un colapso energético que en cualquier momento desde el inicio de la guerra en Medio Oriente. El Estrecho de Ormuz vuelve a estar cerrado. El alto al fuego en el Líbano entró en vigor pero ya registra violaciones. Las negociaciones entre Irán y EE. UU. continúan en Pakistán sin una hoja de ruta clara. El FMI bajó sus proyecciones de crecimiento global. Europa empieza a hablar de su propia misión naval. Centroamérica entrena sus fuerzas de seguridad con el Comando Sur de EE. UU. La geopolítica de 2026 tiene un epicentro claro —el Golfo Pérsico— y múltiples frentes secundarios que se alimentan entre sí.