Trump dice que el acuerdo está 'en gran medida negociado'; Teherán disputa esa lectura; mientras el frente de Ucrania sigue activo y Sudán acumula 200.000 muertos desde 2023.
El presidente declaró el sábado 23 que el acuerdo tiene un marco acordado; el domingo, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán disputó esa lectura y señaló que los puntos nucleares siguen sin cerrarse.
El presidente Donald Trump declaró el sábado 23 de mayo que el acuerdo para extender la tregua con Irán y reabrir el Estrecho de Ormuz «ha sido en gran medida negociado» y se anunciaría pronto, según CNN. El borrador del marco, reportado por el Washington Post el 24 de mayo, contempla dos fases: en la primera, EE.UU. libera USD 12.000 millones en activos iraníes congelados, comienza el desminado del estrecho y levanta el bloqueo naval; en la segunda, negociaciones más amplias en 30 a 60 días sobre el programa nuclear iraní y el conflicto con grupos respaldados por Teherán en Líbano, Yemen e Irak. El lunes 25, sin embargo, las fuerzas estadounidenses lanzaron nuevos ataques contra posiciones de lanzamiento de misiles iraníes, lo que contradice la narrativa de acuerdo inminente. La NPR reportó que Trump justificó los ataques como «mantenimiento de presión» dentro de las negociaciones. Desde Teherán, el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores dijo que las posiciones estadounidenses «siguen siendo confusas» y señaló que la interferencia israelí en las negociaciones es una variable que complica el cierre. El sticking point más difícil: Irán rechaza comprometerse a dismantlement completo de su programa de enriquecimiento, y EE.UU. exige una reducción verificable de las reservas de uranio altamente enriquecido. El impacto en Costa Rica es indirecto pero concreto: si el Estrecho se reabre y el precio del petróleo baja desde los niveles actuales, el BCCR podría revisar al alza su proyección de crecimiento del 3,5% para 2026, que fue reducida precisamente por el encarecimiento del crudo desde febrero.
El International Crisis Group estima que la guerra civil entre el ejército sudanés y las Fuerzas de Apoyo Rápido ya superó en muertos al primer año del conflicto en Gaza, sin acuerdo diplomático en el horizonte.
El conflicto armado en Sudán entre el ejército (SAF) y las milicias de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), iniciado en abril de 2023, ha causado aproximadamente 200.000 muertes —la mayoría civiles— según estimaciones del International Crisis Group publicadas en su análisis de conflictos para 2026. Más de 11 millones de personas han sido desplazadas internamente, la mayor crisis de desplazamiento del mundo actualmente, y la ONU advirtió en mayo que el acceso humanitario a Darfur y Jartum sigue bloqueado por las RSF. La ausencia del conflicto sudanés de la agenda mediática global —eclipsado por Irán, Ucrania y Gaza— es en sí misma una historia: el proceso de Adís Abeba, mediado por la Unión Africana, colapsó en marzo sin acuerdo de alto al fuego. EE.UU. y la UE han impuesto sanciones a líderes de las RSF pero no hay una presión diplomática coordinada equivalente a la que existe en otros conflictos. El impacto directo sobre Costa Rica es marginal —sin dependencia importadora de Sudán y sin diáspora significativa—, aunque el país sí tiene representación en el Consejo de Seguridad de la ONU como miembro no permanente y ha votado en resoluciones relacionadas con el conflicto.
La Comisión Europea estudia una propuesta que permitiría completar la ampliación de la UE hacia el este sin otorgar a los nuevos miembros el derecho de veto sobre decisiones de política exterior de la Unión, según reportes del Guardian y Politico publicados esta semana. El mecanismo contemplaría un período de adhesión «de primera clase» en el que los nuevos estados accederían al mercado único y recibirían fondos estructurales, pero sus votos en el Consejo Europeo sobre política exterior tendrían peso reducido durante los primeros 10 años de membresía. La propuesta responde a la parálisis que generó el veto de Hungría sobre varias decisiones de política exterior relacionadas con Ucrania en 2024 y 2025. Los países candidatos —especialmente Ucrania y Georgia— reaccionaron con rechazo: el ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania calificó la idea como «membresía de segunda clase». El ángulo contrario: los analistas del European Council on Foreign Relations argumentan que la ampliación sin reforma de las reglas de votación es, en la práctica, imposible —cualquier nuevo miembro con intereses divergentes puede bloquear decisiones críticas— y que una adhesión acotada es preferible a ninguna adhesión. Costa Rica, como miembro de la Asociación de Cooperación con la UE, tiene acceso preferencial a fondos de desarrollo que se renegocian en paralelo con la ampliación.
— La Comisión Europea explora un mecanismo que permitiría incorporar a Ucrania, Moldavia y los Balcanes Occidentales sin darles veto sobre decisiones de política exterior, en un cambio que requeriría reformar los tratados.
El Estado Mayor ucraniano reportó el martes 27 la mayor concentración de ataques con drones en una sola jornada en 2026, coincidiendo con la pausa de las conversaciones de paz en Estambul.
El Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania reportó el martes 27 de mayo 47 ataques aéreos con drones kamikaze en el frente de Zaporiyia en un período de 24 horas, el mayor número registrado en 2026, según el comunicado oficial citado por El País. Los ataques se concentraron en posiciones de defensa alrededor de Melitopol y coincidieron con la pausa indefinida de las conversaciones de paz en Estambul, mediadas por Turquía, tras la ruptura del acuerdo de agenda entre las delegaciones. Rusia no confirmó los ataques. El portavoz del Kremlin reiteró que las condiciones de Moscú para cualquier acuerdo incluyen el reconocimiento de los territorios anexionados en 2022 como territorio ruso —posición que Ucrania rechaza como línea roja. EE.UU., que prometió en enero continuar el apoyo militar a Ucrania durante seis meses más, no se ha pronunciado sobre una extensión adicional. Costa Rica condenó la invasión en la votación de la ONU de 2022 y mantiene esa posición en los foros multilaterales; el país no tiene relación comercial directa significativa con Ucrania.
El petróleo Brent cotizaba en torno a USD 97 por barril el martes 27 de mayo, un nivel 30% superior al promedio de 2025, impulsado por la incertidumbre sobre el Estrecho de Ormuz —por donde pasa el 20% del comercio mundial de crudo— y por los recortes de producción sostenidos de la OPEP+. A pesar de las declaraciones optimistas de Trump sobre el avance de las negociaciones con Irán, los mercados de futuros de petróleo no reflejan una expectativa de reapertura inminente del estrecho: la prima de riesgo geopolítico en el precio del Brent se estima en USD 15-20 por barril, según Goldman Sachs. Para Costa Rica, el precio del petróleo es el principal riesgo externo identificado por el BCCR en su última revisión de proyecciones: el Banco Central reducjo el crecimiento proyectado para 2026 del 3,8% al 3,5% precisamente por el encarecimiento del crudo desde el inicio del conflicto en febrero. La ARESEP ajustará las tarifas de combustibles en junio; el impacto estimado para los consumidores ticos es de un aumento del 6-8% en los precios de la gasolina respecto a enero.
El gobierno de Pakistán rechazó formalmente esta semana las presiones del gobierno Trump para avanzar hacia la normalización de relaciones diplomáticas con Israel, según declaraciones del Ministerio de Relaciones Exteriores de Pakistán citadas por Al Jazeera. El portavoz reiteró que Islamabad no considera el reconocimiento de Israel hasta que el conflicto en Gaza concluya con la creación de un Estado palestino viable. La presión estadounidense sobre Pakistán forma parte de una estrategia más amplia de expandir los Acuerdos de Abraham —firmados durante el primer mandato de Trump en 2020— hacia Asia del Sur y el Golfo Pérsico. Arabia Saudita, que también está bajo presión para normalizar, ha condicionado su reconocimiento a avances concretos en la cuestión palestina. Para Costa Rica, que reconoce el Estado palestino desde 2014 y mantiene relaciones diplomáticas con Israel, la dinámica regional no genera implicaciones directas inmediatas.
El Ejército Popular de Liberación de China (EPL) inició el lunes 25 de mayo ejercicios navales y aéreos a 80 kilómetros de las costas de Taiwán, los más extensos desde octubre de 2025, con 45 buques —incluyendo el portaaviones Fujian— y aproximadamente 90 aeronaves, según datos del Ministerio de Defensa de Taiwán. Los ejercicios, denominados internamente «Golpe de Espada 2026-B» por analistas de defensa, se extendieron por tres días y concluyeron el miércoles 27. EE.UU. respondió desplegando el portaaviones USS Theodore Roosevelt al Mar de Filipinas y emitiendo un comunicado de «profunda preocupación» desde el Departamento de Estado. Japón convocó al embajador chino. Taiwán realizó ejercicios de defensa de costas el martes en simulacro de respuesta. El ángulo contrario: analistas del Carnegie Endowment argumentan que los ejercicios del EPL son una señal política hacia el nuevo gobierno de Taiwán —elegido en enero 2026— antes que una preparación operativa real, y que la escalada funciona como disuasión interna para audiencias domésticas chinas. Para Costa Rica, que tiene relaciones diplomáticas con la República Popular China desde 2007, la tensión no genera implicaciones diplomáticas inmediatas, aunque una escalada significativa afectaría el comercio con ambas costas del Pacífico.
Irán, Ucrania, Taiwán y Sudán son los cuatro arcos narrativos que definen la semana; el precio del petróleo es el hilo que los conecta a todos con la economía costarricense.
La semana geopolítica del 28 de mayo llega con una incertidumbre de fondo: ¿se cierra el acuerdo con Irán o se extiende el conflicto? Si Trump y Teherán firman el memorando de entendimiento en los próximos días, el Brent bajaría hacia USD 80-85 y el BCCR revisaría al alza su proyección de crecimiento para Costa Rica. Si el acuerdo se estanca —como sugieren los ataques continuos del lunes 25— el petróleo se mantiene en USD 95-100 y las presiones inflacionarias globales persisten. Mientras tanto, Ucrania sigue bajo fuego de drones, Taiwán monitorea ejercicios navales del EPL y Sudán sangra sin cobertura. Los tres conflictos comparten una variable: la ausencia de un mediador creíble con voluntad política para ejercer presión en todas las partes. La ONU ha convocado sesiones de emergencia para los tres sin resultados. Costa Rica, como miembro no permanente del Consejo de Seguridad, votará esta semana en la resolución sobre asistencia humanitaria a Sudán.