La firma formal se programa en Ginebra para el jueves, con $24.000 millones iraníes a descongelar. El G7 cierra su cumbre en Évian con declaraciones conjuntas sobre Irán, economía global y regulación de IA. El Senado de EE.UU. rechazó limitar los poderes de guerra de Trump.
El alto el fuego entrará en vigor de manera inmediata y permanente según el texto preliminar; la firma formal ocurrirá el jueves en Ginebra.
Los gobiernos de Estados Unidos e Irán alcanzaron un acuerdo para poner fin a la guerra que estalló el 28 de febrero de 2026 con la operación conjunta israelí-estadounidense conocida como Operation Epic Fury. El texto, anunciado el lunes 15 de junio, estipula el cese de hostilidades de manera «inmediata y permanente» y el levantamiento del bloqueo naval al Estrecho de Ormuz, que había alterado el comercio global durante más de tres meses, según NBC News. La firma formal se realizará el jueves 19 en Ginebra, Suiza. El acuerdo incluye el descongelamiento de aproximadamente $24.000 millones en fondos iraníes: la mitad antes de que comience la fase técnica sobre el programa nuclear, y la segunda mitad al cierre de esa negociación, que el presidente Trump describió el lunes como una segunda etapa «más fácil que la primera, centrada en aspectos técnicos del enriquecimiento». La principal disputa pendiente es la gestión de las reservas de uranio enriquecido de Irán. El ángulo contrario proviene de Irán: Teherán condicionó la firma definitiva a que Israel se retire del territorio libanés que ocupa desde las operaciones de febrero, una demanda que el gobierno de Netanyahu no ha aceptado públicamente. La Community Security Trust advierte que el acuerdo con Irán no resuelve las tensiones regionales más amplias, y que cualquier disputa en la fase técnica nuclear podría reabrirlas en semanas.
La declaración de los siete líderes publicada el 17 de junio describe el acuerdo Irán-EE.UU. como una 'oportunidad histórica' para impedir la proliferación nuclear, y fija compromisos en tecnología, finanzas globales y transición energética.
Los jefes de Estado del G7 cerraron su cumbre en Évian-les-Bains, Francia, con una declaración conjunta que da respaldo explícito al proceso de paz con Irán y establece prioridades comunes en regulación de inteligencia artificial, cadenas de suministro de minerales críticos y reforma del sistema financiero global. Francia, que ejerce la presidencia del G7 en 2026, planteó la cumbre bajo la tesis de que los desequilibrios económicos globales alimentan proteccionismo y erosionan el multilateralismo, según France Diplomatie. Los líderes acordaron también coordinar posiciones antes de la próxima Asamblea General de la ONU sobre la crisis humanitaria en Irán tras los bombardeos de febrero, que dejaron miles de muertos y millones de desplazados. El documento hace referencia específica a la responsabilidad de los países del G7 de canalizar apoyo humanitario. Para Costa Rica, la declaración del G7 tiene consecuencias tangibles: el fortalecimiento de los marcos de regulación de IA que promueve el bloque puede moldear los estándares que eventualmente deberán adoptar las empresas de zonas francas ticas con clientes europeos o estadounidenses.
El Senado de Estados Unidos votó el martes contra la resolución que buscaba limitar la autoridad del presidente Trump para continuar operaciones militares en Irán sin autorización legislativa explícita. El resultado refuerza la posición del ejecutivo en las negociaciones de paz, pero preocupa a los senadores de ambos partidos que ven un precedente peligroso para la rama legislativa, según Iran International. El acuerdo de paz con Irán reduce la urgencia política de la resolución, pero el debate sobre los poderes de guerra presidenciales queda abierto de cara a futuros conflictos. La información proviene del seguimiento de Iran International y múltiples medios de Washington; el texto final del acuerdo de paz no ha sido publicado al cierre de esta edición. Sin impacto local conocido en Costa Rica más allá del efecto sobre el precio del petróleo.
La posición iraní, comunicada por su cancillería el lunes, establece que el retiro israelí de posiciones en el Líbano ocupadas durante las operaciones de febrero es una condición necesaria —aunque no oficialmente incluida en el texto del acuerdo— para que Irán cumpla los plazos de la firma en Ginebra. La demanda tiene peso político interno en Irán, donde la guerra dejó daños severos en infraestructura y provocó miles de bajas civiles, pero es jurídicamente separable del marco nuclear que negocian los dos países. Israel no ha emitido una posición oficial. El gobierno de Netanyahu enfrenta presión interna de partidos que consideran que cualquier concesión sobre el Líbano debilita la postura estratégica israelí en la región. El primer ministro israelí participó como invitado al G7, donde los líderes del bloque instaron a ambas partes a no obstaculizar la firma del 19. El ángulo que complica la narrativa optimista: los Hutíes en Yemen, que no forman parte del acuerdo y que operaban bajo la órbita iraní, no han anunciado el fin de sus ataques al tráfico marítimo en el Mar Rojo. Eso significa que la reapertura total del comercio marítimo regional podría no ser automática tras la firma en Suiza.
La Operation Epic Fury comenzó el 28 de febrero y concluyó el 5 de mayo, según Wikipedia. Los ataques eliminaron al líder supremo Alí Jamenei en los primeros días, lo que desencadenó cientos de misiles y miles de drones iraníes contra el Oriente Medio. El estrecho de Ormuz fue bloqueado durante varias semanas, perturbando el transporte de hasta el 20% del petróleo mundial. Decenas de miles de personas murieron, principalmente en Irán, Líbano, Israel y los estados del Golfo, y millones quedaron desplazadas. La guerra disparó el precio del Brent a un máximo histórico de $125 en marzo antes de la reanudación parcial del tráfico de buques en mayo.
Con la reapertura del Estrecho de Ormuz, el mercado global del petróleo pierde la prima de guerra que mantuvo el Brent por encima de los $100 durante el primer trimestre de 2026 —que llegó a los $125 en el pico de las operaciones militares. Al cierre del martes 16, el barril cotizaba en $82,97, según los datos históricos del portal HDFCSky, y los analistas de Goldman Sachs proyectan una caída adicional hacia los $75-$78 en julio si la firma del 19 no enfrenta obstáculos. Para Arabia Saudita, Emiratos e Irak, el retorno del petróleo iraní al mercado —que estaba embargado durante la guerra— crea una tensión interna en la OPEP+: más oferta iraní presiona a la baja un precio que los países del Golfo necesitan mantener por encima de $80 para equilibrar sus presupuestos nacionales. Una reunión de emergencia de la OPEP+ está prevista para la semana del 22 de junio para ajustar cuotas. Para Costa Rica, cada dólar de baja en el barril reduce en aproximadamente ₡1.200 millones anuales la factura de importación de derivados de petróleo, según estimaciones del Ministerio de Hacienda de 2025. Si el precio se estabiliza en $75-$80 durante el segundo semestre, el ahorro anualizado podría superar los ₡10.000 millones frente al escenario de $100 previsto en el presupuesto 2026.
— La reapertura del paso por el que transita el 20% del petróleo mundial revierte la prima de guerra que mantuvo el crudo sobre los $100 durante semanas y recalibra los planes de producción de la OPEP+.
El miércoles 17 marca el cierre formal del G7 en Évian y la cuenta regresiva final para la firma del acuerdo Irán-EE.UU. el jueves 19 en Ginebra. Los mercados y el precio del petróleo reaccionaron desde el lunes ante las noticias; el Senado de EE.UU. rechazó limitar los poderes de guerra de Trump. El nudo que podría complicar la firma es la condición iraní sobre el Líbano e Israel. Los Hutíes —fuera del acuerdo— mantienen capacidad de operar en el Mar Rojo.