Google abre su agente personal a suscriptores AI Ultra; en Colombia los candidatos usaron IA generativa para producir contenido electoral; el juicio Musk-OpenAI dejó un legado procesal.
El agente, anunciado en el Google I/O del 19 de mayo, está disponible para AI Ultra esta semana; opera 24/7 en la nube y puede recibir instrucciones por correo electrónico.
Google puso a disposición de sus suscriptores AI Ultra la primera versión de Gemini Spark, el agente personal lanzado en el Google I/O 2026. Construido sobre Gemini 3.5 y el harness de agencia de Google Antigravity, Spark ejecuta tareas largas en máquinas virtuales dedicadas en Google Cloud mientras el usuario cierra el computador. Las instrucciones se envían a una dirección de Gmail exclusiva del agente, que puede leer el correo, navegar Chrome, consultar Google Docs, Google Sheets y, a través de MCP, más de 30 aplicaciones de terceros como Adobe, Dropbox y Uber. TechCrunch señala que los casos de uso más citados en la presentación del I/O son: revisar extractos de tarjeta de crédito en busca de cobros incorrectos, monitorear el correo de la escuela de los hijos y compilar resúmenes, y gestionar calendarios con proveedores externos. The Next Web advierte que el principal riesgo de este tipo de agentes es la delegación excesiva: cuando el agente toma decisiones en nombre del usuario, los errores pueden propagarse antes de que alguien los note. Para las empresas costarricenses que usan Google Workspace, Spark puede automatizar flujos administrativos sin necesidad de desarrollo adicional, aunque el precio del tier AI Ultra lo pone fuera del alcance de muchos usuarios individuales.
El jurado de Oakland desestimó la demanda el 18 de mayo por prescripción, no por el fondo del debate. Musk sabe desde 2017 que OpenAI buscaba capital privado, determinó el juez.
El 18 de mayo de 2026, un jurado de nueve personas en Oakland tardó menos de dos horas en desestimar por unanimidad la demanda de Elon Musk contra Sam Altman y OpenAI. El motivo no fue que Altman tuviera razón en el fondo del debate —si OpenAI traicionó su misión de beneficiar a la humanidad al aceptar capital privado— sino un tecnicismo de prescripción: la jueza Yvonne González Rogers determinó que Musk sabía o debería haber sabido de las intenciones comerciales de OpenAI desde al menos 2017, y al presentar la demanda en febrero de 2024, el caso había prescrito. Musk había invertido entre USD 38 y 44 millones en la fundación de la organización. El veredicto no cierra la guerra: Musk mantiene otros frentes legales y regulatorios contra OpenAI, y su empresa xAI continúa creciendo con una estrategia de código abierto que contrasta con el modelo de Altman. OpenAI, por su parte, prepara su IPO para el cuarto trimestre de 2026 con una valoración que supera los USD 800.000 millones. El artículo de Que.es publicado hoy analiza cómo el fallo define el precedente para futuros litigios sobre misiones organizacionales en el sector IA, un debate que podría llegar a los tribunales de Costa Rica si las organizaciones sin fines de lucro del país con mandatos tecnológicos enfrentan disputas similares.
La campaña presidencial colombiana de 2026 incorporó de forma abierta herramientas de IA generativa para producir imágenes, videos sintéticos y personajes virtuales usados en piezas de comunicación, según reportó Infobae al cubrir el proceso. Los equipos de comunicación de al menos dos candidatos principales usaron sistemas de generación de video para producir material más rápido y con menor costo que los métodos tradicionales. La Registraduría Nacional no emitió una regulación específica sobre el uso de IA en publicidad política antes de la primera vuelta. El caso colombiano es relevante para Costa Rica porque la Asamblea Legislativa tiene pendiente la discusión de una ley de regulación de IA que incluiría el uso en campañas electorales; los resultados del proceso colombiano serán un insumo para ese debate.
Scott Wu, CEO de Cognition —empresa que desarrolló el agente de código Devin y adquirió Windsurf en 2025— confirmó a TechCrunch que el 89% del código comprometido en los repositorios de la empresa proviene de Devin o de agentes locales de Windsurf, con el 11% restante escrito directamente por sus ingenieros. La declaración la hizo en el contexto de argumentar que los agentes de IA no deben reemplazar a los desarrolladores humanos, sino colaborar con ellos. La paradoja es notable: la empresa que más argumenta en favor del rol humano es la que más código delega a los agentes en su propia operación. Para los desarrolladores costarricenses, la señal práctica es que el mercado laboral de ingeniería de software está pasando del modelo de 'escritura de código' a uno donde la habilidad clave es la revisión de código generado, la definición de arquitectura y el diseño de sistemas que los agentes puedan ejecutar con autonomía. Las universidades estatales del país no han actualizado sus planes de estudio para reflejar este cambio, según el análisis de la Escuela de Ciencias de la Computación de la UCR publicado en marzo.
— Scott Wu, CEO de Cognition, reveló la cifra mientras argumentaba que los agentes no deberían reemplazar humanos; la paradoja de sus propios datos no le pasó desapercibida a nadie.
ManpowerGroup reportó en su análisis de mayo que la inteligencia artificial ha eliminado posiciones repetitivas en las empresas a nivel global, pero ha generado una escasez de talento aguda en los roles nuevos que demanda: ingenieros de IA, gestores de prompt, auditores de modelos y especialistas en datos. La paradoja del mercado laboral de IA es que hay despidos masivos en perfiles intermedios al tiempo que vacantes sin cubrir en perfiles especializados. CNN en Español entrevistó a expertos de ManpowerGroup el 27 de mayo que señalan que las habilidades más demandadas en 2026 combinan conocimiento técnico con capacidad de comunicación con sistemas de IA. En Costa Rica, el Ministerio de Trabajo y CINDE han identificado la escasez de talento en ciberseguridad, análisis de datos y prompt engineering como un cuello de botella para la atracción de inversión en zonas francas.
El veredicto del caso Musk-OpenAI y el uso de IA en la campaña colombiana comparten un denominador: en ambos casos, las instituciones existentes —judiciales y electorales— se adaptaron de forma reactiva a fenómenos que no habían anticipado. El jurado de Oakland aplicó derecho contractual del siglo XX a una disputa sobre la misión de una organización de IA del siglo XXI; la Registraduría colombiana no tuvo tiempo de regular el uso de video sintético antes de la primera vuelta. El patrón se repite en múltiples jurisdicciones: la regulación va detrás de la tecnología. La Unión Europea lleva ventaja con el AI Act, pero su implementación efectiva empezará en 2027. En Costa Rica, el proyecto de ley de regulación de IA que la Asamblea tiene en estudio incluye secciones sobre uso en campañas y en sistemas de contratación pública, pero el debate legislativo apenas empieza. El contraargumento de la industria: sobrerregular antes de entender completamente la tecnología puede desalentar la inversión y la innovación, un riesgo real para una economía pequeña que depende de atraer empresas tech.
La semana cierra con Google habilitando Gemini Spark para sus primeros usuarios, Cognition demostrando con sus propios datos que el código generado por agentes ya supera el 89%, y Colombia revelando que la IA generativa ya está en las campañas políticas sin regulación específica. El juicio Musk-OpenAI dejó un precedente procesal pero no resolvió la pregunta de fondo: ¿a quién le pertenece la misión de una organización de IA? Esa pregunta llegará a más tribunales, incluidos posiblemente los costarricenses.