The Intercept revela contratos militares de $200 millones con OpenAI, Anthropic, Google y xAI, un investigador de Anthropic renuncia advirtiendo que la industria "apuesta con nuestras vidas", Costa Rica tropieza con sus propios datos en su plan de IA con Google, Anthropic mide el impacto económico de la IA en EE. UU. y Paul Christiano se une a la junta de la Fundación OpenAI.
El medio de investigación The Intercept publicó el 8 de setiembre documentos que confirman que OpenAI, Anthropic, Google y xAI firmaron cada uno, en julio de 2025, contratos con el Departamento de Defensa de Estados Unidos por hasta $200 millones para prototipar herramientas de apoyo a la toma de decisiones militares, según recogieron también el portal indio WION y el británico IBTimes UK. Los acuerdos incluyen intercambio bidireccional de datos -puntos de referencia de los modelos de frontera de cada empresa a cambio de acceso a escenarios reales-, ingenieros integrados en unidades militares y ejercicios conjuntos de simulación de guerra, de acuerdo con la misma cobertura. Los documentos reavivan el escrutinio sobre el uso de Claude, el modelo de Anthropic, en operaciones reales: WION y el israelí Ynet reportaron que el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) empleó Claude para evaluaciones de inteligencia, identificación de objetivos y simulación de combate durante los ataques de EE. UU. contra Irán a comienzos de año. Consultado por Bloomberg sobre si las herramientas de su empresa se usaron en un bombardeo del primer día de esa guerra que mató a niños en edad escolar iraníes, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, dijo que simplemente no lo sabía, según recogió esa cobertura -una respuesta que ilustra la distancia entre los contratos que las empresas firman con el Pentágono y el control real que dicen tener sobre cómo se usan sus sistemas en el campo. El despliegue clasificado se amplió después a sistemas de OpenAI y xAI, luego de que Anthropic se retirara de condiciones ampliadas del contrato original, de acuerdo con IBTimes UK. Ninguna de las cuatro empresas respondió públicamente, según la cobertura citada, a las preguntas sobre qué controles adicionales aplican a los usos militares clasificados de sus modelos. Costa Rica no forma parte de ningún convenio de cooperación militar con Estados Unidos que involucre estas herramientas y no tiene posición oficial sobre el uso de IA en operaciones bélicas extranjeras -el efecto directo sobre el país es nulo-, aunque empresas ticas de zonas francas que pagan por Claude o por los modelos de OpenAI dependen de la misma infraestructura corporativa cuyos contratos militares generan hoy el mayor escrutinio.
El investigador de inteligencia artificial Jacob Coxon, de 27 años, renunció a Anthropic el 9 de setiembre y publicó un hilo en la red social X en el que advirtió que Anthropic y su rival OpenAI -las dos empresas en las que trabajó los últimos tres años- "están corriendo directo hacia la superinteligencia autosuperada y apostando con nuestras vidas", según recogieron CNN, TechCrunch y Fortune. Coxon escribió que en Anthropic el personal entiende bien los riesgos pero está "atrapado en una carrera por llegar primero", bajo la teoría de que ninguna empresa rival actuará con la misma responsabilidad, de acuerdo con la misma cobertura. La publicación de Coxon ganó fuerza cuando Evan Hubinger, un investigador más veterano de Anthropic, comentó que Coxon tenía razón y escribió: "de verdad creemos que la IA podría matar a toda la humanidad; personalmente creo que la probabilidad es mayor al 10% en la próxima década", según recogió TechCrunch. La renuncia llega dos días después de que el científico jefe de OpenAI, Jakub Pachocki, pidiera frenar el ritmo de escalado de la industria en el ensayo "An Alien Mind" -la nota que esta sección reportó el 8 de setiembre- y en la misma semana en que OpenAI anunció que un sistema interno con cerca de 10.000 agentes resolvió un problema matemático centenario y que su modelo GPT-5.6 Sol ayuda a ejecutar experimentos de computación cuántica, según el boletín The Neuron: mientras un investigador de primera línea renuncia advirtiendo sobre el ritmo de la industria, las mismas empresas siguen anunciando avances de capacidad al mismo ritmo. Ni Anthropic ni OpenAI respondieron públicamente, según la cobertura citada, a la advertencia de Coxon. Costa Rica no tiene una autoridad que audite el ritmo de desarrollo de los modelos que empresas ticas de zonas francas ya integran a diario en sus productos, así que el país depende, una vez más, de que las propias empresas -y ahora también sus disidentes internos- sigan documentando en público estas tensiones.
Anthropic y OpenAI están corriendo directo hacia la superinteligencia autosuperada, apostando con nuestras vidas.
El plan de Costa Rica para incorporar herramientas de inteligencia artificial de Google a servicios públicos de salud, educación y seguridad -firmado el 18 de agosto y anunciado un día después- tropieza con un obstáculo interno: los sistemas de las instituciones del Estado costarricense todavía no pueden comunicarse entre sí, según reportó el medio Rio Times el 9 de setiembre. El problema es de interoperabilidad -la capacidad de que sistemas informáticos distintos lean y usen los datos de otros- y, sin resolverlo, las entidades públicas no pueden compartir ni aprovechar de forma efectiva sus propios datos con las herramientas de Google Cloud que el Gobierno se comprometió a adoptar, de acuerdo con la misma cobertura. El hallazgo pone en perspectiva el anuncio original: el Gobierno de la presidenta Laura Fernández presentó la alianza con Google durante la rendición de cuentas de los primeros 100 días de su administración, con la participación de la directora para Latinoamérica de Google Cloud, Ana Recalde, según reportó Infobae el 21 de agosto -la nota que esta sección publicó ese día-. Tres semanas después, el obstáculo que describe Rio Times muestra que firmar un convenio con un proveedor de nube no resuelve, por sí solo, un problema estructural de larga data en la administración pública costarricense: la fragmentación de bases de datos entre ministerios e instituciones autónomas. Rio Times no detalló, en su reporte, qué institución lidera la tarea de estandarizar los sistemas del Estado ni un cronograma para resolverla. La información de este obstáculo proviene, al cierre de esta edición, únicamente de Rio Times, sin que el Gobierno costarricense ni Google hayan confirmado de forma independiente su alcance exacto; el Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones tampoco se pronunció públicamente al respecto.
Anthropic lanzó el 9 de setiembre una herramienta interactiva que permite simular distintos escenarios de cuánto podría impulsar -o trastocar- la inteligencia artificial a la economía de Estados Unidos en los próximos años, según reportó NPR. Uno de los escenarios que ofrece la herramienta muestra un impulso moderado a la economía, con un aumento en las tasas de crecimiento y poco efecto sobre el empleo, mientras otros escenarios contemplan un impacto mucho más disruptivo sobre los puestos de trabajo, de acuerdo con la misma cobertura. La herramienta se apoya en el Índice Económico de Anthropic, el programa de investigación que la empresa mantiene desde comienzos de 2026 para medir, a partir de conversaciones anonimizadas con Claude, en qué tareas y ocupaciones se concentra el uso real de inteligencia artificial, según la documentación pública que Anthropic mantiene en su sitio de investigación. Publicarla como herramienta interactiva -y no solo como reporte técnico- responde a un debate que ya lleva meses entre economistas sobre si la IA generativa va a sustituir empleos de forma masiva o si su efecto será gradual, un desacuerdo que ninguna de las proyecciones internas de Anthropic pretende resolver de forma definitiva, según NPR. Anthropic no precisó, según la cobertura citada, qué escenario de la herramienta considera más probable la propia empresa. Costa Rica no tiene un estudio propio equivalente sobre el efecto de la IA en su mercado laboral, aunque el país ya ocupa el tercer lugar de América Latina en uso de Claude según el análisis que esta sección reportó el 9 de setiembre, lo que sugiere que cualquiera de los escenarios que modela la nueva herramienta de Anthropic tiene más probabilidad de manifestarse primero en la economía tica que en la de países con menor adopción.
— La nueva herramienta interactiva de Anthropic permite comparar escenarios que van desde un impulso moderado al crecimiento económico hasta una disrupción profunda del empleo por el avance de la inteligencia artificial.
El fundador del Alignment Research Center, conocido por su trabajo pionero en alineamiento de modelos, se incorpora a la junta sin fines de lucro que supervisa a OpenAI.
OpenAI sumó al investigador Paul Christiano a la junta directiva de la Fundación OpenAI, la entidad sin fines de lucro que supervisa a la empresa, según recogió el boletín The Neuron en su resumen de noticias del 9 de setiembre. Christiano fundó el Alignment Research Center y lideró en el pasado el equipo de alineamiento de modelos de OpenAI, antes de salir a dirigir evaluaciones de seguridad de inteligencia artificial para el gobierno de Estados Unidos. El nombramiento llega la misma semana en que un investigador de Anthropic renunció advirtiendo que la industria "apuesta con nuestras vidas" -la nota que esta sección reporta más arriba- y en la que el científico jefe de OpenAI pidió frenar el ritmo de escalado de la IA, la nota que esta sección publicó el 8 de setiembre. Sumar a la junta de su fundación a una de las figuras más reconocidas de la investigación en alineamiento es, para OpenAI, una señal de gobernanza justo cuando la conversación pública sobre seguridad se intensifica; la empresa no explicó, según la cobertura citada, si el cambio responde directamente a esa presión. OpenAI no detalló públicamente, según la cobertura citada, cuáles serán las primeras tareas de Christiano en la junta. La información de este nombramiento proviene, al cierre de esta edición, de una sola fuente especializada, sin comunicado oficial de OpenAI disponible de forma independiente. Costa Rica no tiene representación en ningún órgano de gobernanza de los grandes laboratorios de IA, pero empresas ticas que dependen a diario de los modelos de OpenAI en sus productos son, en la práctica, sujetos indirectos de las decisiones de seguridad que esta junta termine tomando.