El petróleo WTI sube cerca del 2% al lunes 22 tras el avance en negociaciones Irán-EEUU en Suiza. El dólar se fortalece, la Fed mantiene tasas pero nueve miembros del FOMC proyectan alza en septiembre.
La apertura del lunes 22 de junio está marcada por las negociaciones en Bürgenstock: el mercado apuesta a que el acuerdo Irán-EEUU avanzará, el petróleo sube, pero el dólar también se fortalece como refugio ante la incertidumbre.
El petróleo West Texas Intermediate (WTI) abre el lunes 22 de junio con un alza de cerca del 2%, hasta los USD 80 el barril, recuperando parte de la caída del domingo —cuando llegó a USD 75,60— tras conocerse que las negociaciones entre EEUU e Irán en el complejo de Bürgenstock, Suiza, tuvieron un avance moderado a pesar de la crisis inicial por los comentarios de Trump, según el análisis de Euribor.com.es para esta jornada. La apertura asiática ya anticipaba el movimiento al alza. El dólar también se fortalece, cotizando el índice DXY cerca de los 100,80 puntos, mientras el euro cede hasta 1,1460 frente al billete verde. La combinación de petróleo al alza y dólar fuerte es el patrón típico de incertidumbre geopolítica con final abierto: los mercados no están apostando a que todo saldrá bien —de lo contrario el petróleo no subiría— sino a que el peor escenario está descartado por ahora. Para Costa Rica, el tipo de cambio reflejó esta semana la presión del dólar global: el colón cerró la semana pasada a ₡456,01 por dólar en venta según datos del Banco Central, el nivel más alto del año. El BCCR tiene su Tasa de Política Monetaria fijada en un nivel que da espacio para mantener la estabilidad sin una intervención inmediata.
El presidente Kevin Warsh reformó la comunicación de la Fed en la reunión del 16-17 de junio: tasas congeladas, pero el mensaje es hawkish y el mercado ya descuenta una posible alza en el otoño.
La reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) del 16 y 17 de junio mantuvo por unanimidad el tipo de interés de referencia en el rango del 3,50% al 3,75%, pero el tono del comunicado y la conferencia de prensa del presidente Kevin Warsh fue marcadamente restrictivo, según el análisis de CaixaBank Research y otros medios financieros. Lo más relevante: en el diagrama de proyecciones de tasa —el llamado 'dot plot'— 9 de los 19 miembros del FOMC proyectan al menos una subida antes de que termine 2026, con septiembre como el mes más mencionado. Warsh, designado por Trump para reemplazar a Jerome Powell, ha adoptado desde su llegada un marco de política monetaria más explícitamente enfocado en la inflación que en el empleo. La inflación subyacente en EEUU se situó en el 3,1% en mayo según los datos más recientes, por encima del objetivo del 2% que la Fed mantiene como meta a largo plazo. Las señales hawkish impactaron de inmediato los mercados de bonos —los yields a 10 años de los tesoros subieron— y golpearon al oro, que cayó hasta los USD 4.122 la onza antes de recuperarse hasta los USD 4.200 con el rebote geopolítico del lunes. El impacto en Costa Rica es indirecto pero relevante: el BCCR sigue de cerca las decisiones de la Fed, ya que la política monetaria estadounidense influye en los flujos de capitales hacia economías emergentes y en el tipo de cambio. Si la Fed sube tasas en septiembre, el dólar podría fortalecerse aún más y el BCCR tendría que calibrar su respuesta.
Goldman Sachs rebajó su pronóstico del precio del oro a finales de 2026 de USD 5.400 la onza a USD 4.900, en respuesta a las señales hawkish de la Fed del 16-17 de junio y al fortalecimiento del dólar, según la cobertura de FXStreet y otros medios financieros. El oro había llegado a sus máximos históricos cercanos a los USD 4.300 la onza durante las semanas de máxima tensión en el estrecho de Ormuz, pero la perspectiva de subida de tasas en EEUU actúa como freno estructural: el oro no paga rendimientos, y cuando las tasas reales suben, el costo de oportunidad de mantener oro sube también. Al 22 de junio, el oro cotiza cerca de los USD 4.200 la onza, por debajo del pico reciente pero todavía en un nivel muy superior al de inicio de año. El metal amarillo sigue beneficiándose de la incertidumbre geopolítica —Ormuz, Ucrania, tensiones comerciales— que actúa como piso de precio. El mayor riesgo bajista para el oro en el corto plazo es que las negociaciones Irán-EEUU en Suiza produzcan un acuerdo permanente que despeje el riesgo de la ruta marítima. El impacto en los ahorrantes costarricenses que tienen posiciones en oro —principalmente a través de ETFs o fondos internacionales accesibles desde Costa Rica— es menor al esperado: el precio sigue alto aunque no en máximos. El ángulo contrario es que la rebaja de Goldman Sachs señala que el potencial alcista ya fue capturado y lo que viene puede ser más lateral que ascendente.
El precio del barril de petróleo WTI registró su mayor volatilidad intradiaria en semanas durante las últimas 24 horas: cayó un 1,08% hasta USD 75,60 el domingo 21 de junio, cuando se conoció que Catar y Pakistán habían mediado avances en las conversaciones en Suiza, y volvió a subir cerca del 2% el lunes 22 hasta rozar los USD 80, cuando las amenazas de Trump en redes sociales volvieron a encender la preocupación sobre la estabilidad del acuerdo. La sensibilidad del mercado petrolero a las noticias del estrecho de Ormuz en 2026 es la más alta desde el período de las sanciones iraníes de 2019. La razón estructural es que el mercado tiene poca capacidad de absorción de perturbaciones: Arabia Saudí y los demás miembros de la OPEP+ ya operan cerca de su capacidad máxima, y los inventarios globales siguen por debajo de su promedio histórico de los últimos cinco años. Costa Rica importa el 100% de su petróleo refinado. RECOPE ajusta los precios de los combustibles cada dos semanas con base en el promedio de las cotizaciones internacionales. Si el WTI se mantiene en el rango de los USD 78-82 durante las próximas dos semanas, los consumidores costarricenses verán un alza marginal en los precios de gasolina y diésel en la revisión de la primera semana de julio.
El tipo de cambio del dólar estadounidense frente al colón costarricense cerró la semana del 21 de junio en ₡456,01 en venta y ₡450,33 en compra, según los datos del Banco Central de Costa Rica (BCCR) publicados por El Financiero. Es el nivel más alto del año para el dólar en Costa Rica. El BCCR no ha intervenido directamente en el mercado cambiario en lo que va de junio.
La volatilidad del petróleo en las últimas 24 horas ilustra un fenómeno que los gestores de riesgo ya tenían en sus modelos pero que ahora opera de manera más visible: la geopolítica no es solo el contexto de las decisiones financieras, es una variable activa en tiempo real que mueve precios en minutos. El WTI cayó más de un dólar en cuestión de horas cuando se supo del avance en Suiza y subió de vuelta cuando Trump publicó una amenaza en redes. Esta dinámica tiene implicaciones para cualquier portafolio con exposición a commodities, al dólar o a mercados emergentes. El riesgo Ormuz en 2026 no es el riesgo de un cierre prolongado del estrecho —que parece improbable porque ninguna de las partes lo quiere realmente— sino el riesgo de la incertidumbre crónica, que mantiene el precio del petróleo artificialmente alto y alimenta la inflación en países importadores. Costa Rica, que importa el 100% de su petróleo y un porcentaje alto de sus alimentos, es especialmente vulnerable a esa inflación de origen externo. El BCCR tiene herramientas para responder —la tasa de interés, la intervención cambiaria— pero ninguna de ellas puede bajar el precio del petróleo importado. La mejor cobertura de largo plazo sigue siendo la diversificación energética, que avanza en Costa Rica con la matriz de electricidad renovable pero sin tocar todavía el sector de transporte y combustibles.
El mercado del petróleo del lunes 22 de junio se movió más por los tuits de Trump que por los datos de demanda global: eso es la nueva normalidad financiera.
La semana del 22 de junio cierra con los mercados en modo de espera. El dato más importante de la próxima semana será la publicación del índice de precios al consumidor de mayo en Estados Unidos, que confirmará o desmentirá las proyecciones hawkish de la Fed. Si la inflación baja hacia el 2,8%, la presión para una subida de tasas en septiembre se afloja. Si sube o se mantiene en 3,1%, el mercado lo interpretará como confirmación del alza. En Suiza, las negociaciones técnicas Irán-EEUU continúan esta semana con la sesión que se reanudó el lunes 22 tras la crisis del domingo. El resultado de esas conversaciones es la variable geopolítica más relevante para el precio del petróleo en las próximas dos semanas. Para los inversores costarricenses, la semana trae dos datos locales de interés: el BCCR publicará su informe de seguimiento de la política monetaria del segundo trimestre y el Ministerio de Hacienda presentará el avance de ejecución del presupuesto a mayo 2026. Ambos documentos serán la primera señal oficial de si la administración Fernández mantiene la disciplina fiscal heredada de la administración Chaves.