La octava cumbre de la Comunidad Política Europea celebra en Armenia la mayor reunión diplomática del año, mientras el conflicto en Medio Oriente mantiene el petróleo bajo presión y el precio de la gasolina en EE.UU. supera los cuatro dólares.
La Comunidad Política Europea se reúne por primera vez en el Cáucaso Sur, con Armenia como sede de una cumbre que combina rearme, defensa común y la primera participación de un líder no europeo.
La octava reunión de la Comunidad Política Europea se celebró el 4 de mayo de 2026 en Ereván bajo el lema 'Construyendo el futuro: unidad y estabilidad en Europa'. Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo, y el primer ministro armenio Nikol Pashinián copresidieron el encuentro al que asistieron más de 40 jefes de Estado y de gobierno. La novedad geopolítica más visible fue la presencia de Mark Carney, primer ministro de Canadá, como invitado no europeo —la primera vez que un país fuera del continente participa en el formato de la EPC, creado en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania. Pashinián calificó como 'histórica' la participación del presidente de Azerbaiyán Ilham Aliyev y del vicepresidente turco Cevdet Yilmaz: es la primera reunión de relevancia diplomática en suelo armenio que incluye simultáneamente a representantes de los tres países del Cáucaso Sur, vecinos históricamente enfrentados. La cumbre incluyó un bloque de sesiones sobre defensa colectiva, con varios países anunciando aceleraciones en sus objetivos de gasto militar. Para Costa Rica, la cumbre de Ereván es relevante principalmente como señal del reordenamiento diplomático global: la incorporación de Canadá a un formato europeo refleja cómo el eje de seguridad occidental se amplía más allá de la OTAN en respuesta a las tensiones con Rusia y China. Los lazos comerciales entre Costa Rica y la UE —su tercer socio comercial— dependen de la estabilidad de ese orden.
EE.UU. comenzará desde este lunes a acompañar buques comerciales por el estrecho que Irán cerró de facto al inicio del conflicto —un paso que Teherán describe como provocación.
El presidente Donald Trump anunció el domingo que EE.UU. comenzaría a escoltar barcos comerciales a través del Estrecho de Ormuz a partir del lunes 4 de mayo, calificándolo como un 'gesto humanitario' para aliviar el bloqueo de facto que Irán impuso cuando cerró el paso marítimo al comienzo del conflicto en febrero. El Estrecho conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y es el paso obligado para aproximadamente el 20% del petróleo mundial, según datos de la Agencia Internacional de Energía. Irán respondió con una advertencia formal: cualquier interferencia de EE.UU. en el estrecho sería interpretada como violación del alto al fuego vigente. Medios locales iraníes reportaron que un buque de guerra estadounidense fue alcanzado por dos misiles iraníes, información que Washington negó oficialmente. El precio promedio del galón de gasolina en EE.UU. se ha disparado a USD 4,45, un aumento de casi 50% desde el inicio del conflicto en febrero, según la Asociación Americana del Automóvil (AAA). Para Costa Rica, el cierre del Estrecho de Ormuz encarece los combustibles importados: el país depende casi completamente de petróleo refinado importado, y el BCCR ya proyectó en su Informe de Política Monetaria de abril que el conflicto en Medio Oriente presionaría al alza los costos de importación durante al menos dos trimestres más.
En paralelo a la cumbre de la Comunidad Política Europea, los días 4 y 5 de mayo se celebró en Ereván la primera cumbre bilateral de la historia entre la Unión Europea y Armenia. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, encabezaron la delegación europea. La cumbre firmó un acuerdo marco de asociación que incluye libre circulación de visados para estudiantes, cooperación en defensa fronteriza y un programa de inversión de 270 millones de euros en infraestructura de conectividad. Armenia ha acelerado su reorientación hacia la UE desde que el acuerdo de paz con Azerbaiyán en 2024 redujo su dependencia de la mediación rusa. El país retiró su solicitud de membresía a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) liderada por Moscú en 2024 y ha incrementado los intercambios comerciales con países europeos. El ángulo escéptico lo plantea el analista del CIDOB Thomas de Waal, que advirtió en una nota de análisis que la UE históricamente promete fondos de integración que llegan con retrasos de años, y que Armenia no puede esperar un proceso tan largo dado su vecindad con Rusia. El impacto directo para Costa Rica es marginal —el comercio bilateral CR-Armenia es mínimo—, pero la consolidación de un eje UE-Cáucaso Sur afecta las rutas de energía alternativas al Golfo Pérsico que Europa explora para reducir su dependencia del petróleo iraní.
El primer ministro canadiense Mark Carney llegó a Ereván el 3 de mayo para participar en la octava reunión de la Comunidad Política Europea como invitado especial, en lo que representa la primera apertura formal del formato a un país fuera del continente. La invitación fue gestionada a instancias de varios líderes europeos, especialmente los del flanco este de la UE, que valoran la disposición de Canadá a aumentar su gasto en defensa en el marco de la OTAN y su postura firme frente a Rusia. Carney, que asumió el liderazgo del Partido Liberal canadiense y fue investido primer ministro en diciembre de 2025, ha marcado una política exterior más comprometida con Europa que la de su predecesor Justin Trudeau en sus últimos meses. El primer ministro participó en las sesiones sobre defensa colectiva y firmó una declaración conjunta con la UE sobre cooperación en semiconductores críticos para la defensa —un sector en el que Canadá tiene recursos de minerales raros relevantes para la producción de chips avanzados. Para Costa Rica, el acercamiento Canadá-UE en materia de defensa y semiconductores tiene un ángulo indirecto: el país ha posicionado su sector de manufactura de precisión como proveedor de componentes para la cadena global de dispositivos médicos y electrónica. Un endurecimiento de los controles de exportación de minerales críticos entre países aliados podría alterar esa cadena.
— La primera cumbre de la EPC con un participante no europeo marca un giro en la arquitectura de seguridad occidental que va más allá de la membresía formal en la OTAN.
Según el informe anual de la OTAN publicado en abril y citado en múltiples análisis de la cumbre de Ereván, Estonia, Letonia, Lituania y Polonia alcanzarán en 2026 o superarán el 5% del Producto Interno Bruto destinado a gasto en defensa —en algunos casos más del doble del objetivo mínimo del 2% que la alianza estableció en 2014. El gasto incluye compra de armamento, modernización de infraestructura defensiva en la frontera con Rusia y Bielorrusia, y ampliación de las fuerzas de reserva. En paralelo, Francia reintrodujo en 2026 un servicio militar voluntario de 6 meses para jóvenes entre 18 y 25 años, y Alemania retomó su Grundwehrdienst como modalidad optativa con incentivos económicos. Croacia va más lejos: reintrodujo el servicio obligatorio de 4 meses para hombres entre 18 y 30 años. El análisis del think-tank CIDOB señala que el debate sobre rearme en Europa refleja un cambio de paradigma: la seguridad ya no se externaliza a EE.UU. como en la posguerra fría, sino que cada país construye capacidad propia como seguro estratégico. Para Costa Rica —que no tiene ejército desde 1948 y fundamenta su política exterior en el derecho internacional y la paz— el rearme europeo es un recordatorio de que el modelo de desmilitarización voluntaria solo funciona en ausencia de amenazas directas. La presión sobre el presupuesto de defensa de los aliados de Costa Rica podría reducir el espacio diplomático y financiero que esos países dedicaban a cooperación internacional de paz.
El precio promedio del galón de gasolina ordinaria en EE.UU. alcanzó los USD 4,45 al 4 de mayo, según datos de la Asociación Americana del Automóvil (AAA), un aumento de casi 50% frente a los USD 2,97 por galón que costaba antes del inicio del conflicto entre EE.UU., Israel e Irán en febrero de 2026. El Estrecho de Ormuz —por donde transita el 20% del petróleo mundial— ha operado de facto cerrado desde que Irán lo bloqueó al inicio de las hostilidades. El anuncio de Trump sobre escoltas navales alivió marginalmente los mercados de futuros el lunes, con una caída de 1,2% en el precio del WTI, pero los analistas de Goldman Sachs señalaron que el impacto real en el mercado físico tomará semanas en materializarse. El impacto en Costa Rica se transmite a través de dos canales: el precio de los combustibles en el mercado doméstico, fijado por la ARESEP, y el costo de las importaciones. El BCCR proyectó en su informe de política monetaria de mayo que la inflación importada elevará el IPC costarricense entre 0,3 y 0,7 puntos porcentuales adicionales en el segundo trimestre si el bloqueo se mantiene más de 60 días.
La jornada del 4-5 de mayo concentra dos arcos narrativos que marcarán las semanas siguientes: la cumbre de Ereván como la señal más clara de que Europa construye una arquitectura de seguridad propia —con Canadá ya en la sala— y la escalada en el Estrecho de Ormuz como recordatorio de que el conflicto en Medio Oriente tiene un costo económico que afecta a todos los países importadores de petróleo, incluido Costa Rica. La escolta naval de Trump es un paso arriesgado que puede estabilizar o escalar el conflicto dependiendo de cómo responda Irán en los próximos días.