La campaña colombiana entra en su recta final con tres candidatos en carrera; el enviado de la ONU advierte que el estancamiento en Gaza puede dividir el territorio de forma irreversible; el ébola sigue activo en RDC.
Las elecciones presidenciales de Colombia llegan con el país polarizado entre un centro-derecha que promete seguridad con más Fuerza Pública y una izquierda que busca consolidar la paz total del gobierno Petro.
Colombia celebra el 31 de mayo sus elecciones presidenciales en la primera vuelta. Los tres principales candidatos son Paloma Valencia (derecha, con apoyo del Partido Liberal y el MIRA), Iván Cepeda (Pacto Histórico, con apoyo de Alianza Verde) y Roy Barreras (Frente por la Vida, luego de ganar la consulta de ese colectivo). Se inscribieron 14 candidatos con fórmulas vicepresidenciales ante la Registraduría Nacional, aunque la competencia real es entre los tres señalados, según datos de la propia Registraduría. Las encuestas más recientes muestran una carrera apretada sin candidato con mayoría clara para la primera vuelta, lo que hace probable una segunda vuelta el 21 de junio. El eje temático de la campaña es la seguridad: Valencia propone 30.000 militares y 30.000 policías adicionales; Cepeda defiende el modelo de paz total de Petro con ajustes en la negociación con el ELN; Barreras busca posicionarse como la alternativa moderada que no rompe los acuerdos pero tampoco cede en la lucha anticrimen. El ángulo contrario: el abstencionismo histórico en Colombia supera el 45%, y varios analistas señalan que el verdadero ganador del 31 de mayo puede ser, como siempre, la no participación. Para Costa Rica, las elecciones colombianas tienen impacto directo: Colombia es el principal socio comercial de Costa Rica en la región andina y cualquier cambio de gobierno que altere la política arancelaria del Acuerdo de Libre Comercio CAN-Centroamérica afecta el sector agroexportador costarricense.
Nikolay Mladenov, responsable de implementar el cese al fuego negociado por EE.UU., dijo ante el Consejo de Seguridad que la parálisis actual crea un "peligroso statu quo" sin salida negociada visible.
El Consejo de Seguridad de la ONU escuchó el miércoles 20 de mayo el informe de Nikolay Mladenov, el enviado especial encargado de implementar el plan de cese al fuego en Gaza negociado con intermediación de EE.UU. Mladenov advirtió que el fracaso en avanzar hacia la segunda fase del acuerdo —que incluye la retirada parcial de las fuerzas israelíes y la liberación de rehenes restantes— abre el riesgo de que Gaza quede dividida de forma permanente entre el norte y el sur, según el comunicado del Consejo de Seguridad publicado el mismo día. El estancamiento tiene dos causas concretas: Hamas rechaza discutir la segunda fase antes de que Israel cumpla íntegramente la primera (intercambio de rehenes-prisioneros, ayuda humanitaria, retirada parcial), e Israel se niega a retroceder de la "línea amarilla" que mantiene dentro del territorio de Gaza. El IDF reportó 19 violaciones del cese al fuego entre el 21 de abril y el 5 de mayo, aunque ambas partes atribuyen las violaciones al otro lado. La ONU cifra en 62.000 el número de víctimas del conflicto desde octubre de 2023, con base en datos del Ministerio de Salud de Gaza, cifras que Israel no reconoce como definitivas. Costa Rica reconoció el Estado palestino en 2024 y sostiene la posición de que cualquier acuerdo debe pasar por el Consejo de Seguridad de la ONU; el canciller Tovar reafirmó esta posición en su última comparecencia ante la Asamblea Legislativa.
El conflicto en Ucrania sigue en una fase de ataque estratégico sobre infraestructura sin grandes movimientos territoriales en las líneas del este y sur. Rusia lanzó esta semana una serie de ataques con drones Shahed y misiles de crucero sobre subestaciones eléctricas en las regiones de Dniéper y Járkiv, según el Ministerio de Defensa ucraniano. Los ataques no produjeron pérdidas de control territorial pero dejaron sin suministro a 340.000 hogares durante varias horas antes de que las brigadas de reparación de DTEK —la empresa eléctrica privada más grande del país— restauraran el servicio. Las negociaciones de paz que varios mediadores habían proyectado para la primavera de 2026 no tuvieron lugar. Las condiciones previas de Rusia —reconocimiento de los cuatro óblast anexados— son inaceptables para Kiev y para la mayoría de los miembros de la OTAN. El ángulo contrario: algunos analistas europeos, entre ellos el Institut Montaigne, señalan que el statu quo militar beneficia a Rusia en términos de costos: Moscú puede sostener la guerra de desgaste con su economía de guerra durante más tiempo que Ucrania puede sostener la reconstrucción continua de infraestructura. Costa Rica se mantiene en la posición de apoyo a la integridad territorial ucraniana y suspensión de las exportaciones rusas en foros multilaterales.
A cuatro meses de la reimposición de aranceles universales del 10%, el mapa del comercio mundial muestra ganadores inesperados en el sudeste asiático y perdedores claros en Europa y México.
La política arancelaria del gobierno Trump —que desde enero de 2026 aplica un arancel base del 10% sobre todas las importaciones y tasas diferenciadas para China (35%), la UE (15%) y México (25%)— ha provocado una reconfiguración del comercio mundial que los datos de la OMC para el primer trimestre de 2026 empiezan a documentar. Los países del sudeste asiático —Vietnam, Indonesia, Tailandia y Malasia— registraron aumentos del 18% al 34% en sus exportaciones hacia Estados Unidos, captando pedidos que antes iban a China. La UE negocia una reducción arancelaria que no ha prosperado; México enfrenta una caída del 12% en exportaciones hacia EE.UU. en el primer cuatrimestre. Para Costa Rica, el impacto es ambivalente. Las exportaciones de dispositivos médicos y componentes electrónicos —que representan el 60% del total exportado— ingresan con arancel cero a EE.UU. bajo el DR-CAFTA y no están afectadas por la política universal. El café y la piña sí pagan el 10% adicional, lo que reduce la competitividad frente a productores del sudeste asiático en el mercado estadounidense. La Promotora de Comercio Exterior reportó que las exportaciones costarricenses totales a EE.UU. crecieron un 2,1% en el primer trimestre pese a los aranceles, impulsadas por la demanda de dispositivos médicos.
El ataque conjunto de Israel y Estados Unidos sobre objetivos militares y nucleares en Irán el 28 de febrero de 2026 marcó el umbral más alto de riesgo de conflicto regional desde la Guerra del Golfo. Cuatro meses después, el escenario muestra una forma de disuasión precaria: Irán respondió con un ataque de misiles balísticos sobre bases israelíes en el Néguev que causó daños materiales pero no víctimas fatales; Israel no escaló el intercambio adicional. La situación actual es de tensión contenida, sin diálogo diplomático directo y con los actores regionales —Arabia Saudita, Turquía, Emiratos— trabajando para evitar que un incidente táctico se convierta en guerra total. El Estrecho de Ormuz permanece operativo, lo que ha permitido que los precios del petróleo se mantengan en un rango de USD 82-90 por barril en el año. Un cierre del estrecho elevaría el precio del combustible en Costa Rica en un estimado del 15-20%, según la Refinadora Costarricense de Petróleo (RECOPE), que calcula sus proyecciones en función de los precios internacionales del crudo.
— El ataque conjunto de Washington y Tel Aviv sobre objetivos iraníes el 28 de febrero elevó el riesgo de escalada a niveles no vistos desde 2019 y el tablero sigue caliente.
El 21 de mayo dibuja un mundo donde los grandes conflictos no resuelven: Gaza sigue en pausa peligrosa, Ucrania resiste ataques de infraestructura, Irán y EE.UU. mantienen su pulso en Ormuz. Colombia es la variable política más inmediata de la región: el 31 de mayo define si América Latina inclina su polo de izquierda o derecha. Los aranceles de Trump siguen remodelando flujos comerciales en silencio mientras la reconfiguración multipolar se asienta.