El Congreso vota para frenar operaciones militares contra Irán mientras la ONU declara genocidio en Gaza y los hutíes reanudan ataques al tráfico comercial en el Mar Rojo.
Por primera vez en la historia, el Senado aprobó una resolución de poderes de guerra exigiendo al presidente retirar fuerzas del conflicto con Irán, en un desafío bipartidista inédito.
El 23 de junio, el Senado de los Estados Unidos aprobó la resolución de poderes de guerra que el Cámara de Representantes ya había pasado, exigiendo al presidente Donald Trump retirar las fuerzas militares del conflicto con Irán. Trump calificó el voto de «sin sentido» y prometió vetarla, pero la resolución marca la primera vez que el Congreso aprueba una medida de ese tipo, según reportaron Al Jazeera, NPR y Military.com. El senado republicano se fracturó: varios miembros del partido se unieron a los demócratas en lo que analistas describen como un límite a la autoridad de guerra del ejecutivo sin necesitar veto. La resolución no tiene fuerza vinculante bajo la War Powers Resolution de 1973 si Trump la veta, pero envía una señal política de peso a la Casa Blanca sobre el consenso legislativo. Costa Rica, que mantiene un enfoque de política exterior de paz activa y tiene intereses comerciales en rutas marítimas que pasan por el Golfo de Omán, sigue con atención cualquier desarrollo que afecte la estabilidad del transporte de energía y mercancías en la región.
Una comisión independiente de la ONU publicó el 23 de junio el informe más contundente hasta la fecha, documentando 20.179 menores muertos entre 2023 y 2025.
La Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre los Territorios Palestinos Ocupados publicó el 23 de junio su informe con la conclusión de que Israel ha cometido genocidio y otros crímenes de atrocidad al atacar deliberadamente a niños palestinos. El presidente de la comisión, Srinivasan Muralidhar, declaró: «La evidencia muestra que los niños palestinos han sido deliberadamente atacados y asesinados por las fuerzas de seguridad israelíes». Entre el 7 de octubre de 2023 y el 7 de octubre de 2025, al menos 20.179 niños fueron asesinados —alrededor del 30 % del total de fallecidos—, una proporción mayor que en conflictos previos. El informe documenta además la destrucción de centros neonatales y maternidades, arrestos y tortura de menores en instalaciones de detención, y violencia sexual contra niños. El alto al fuego de octubre de 2025 no detuvo las muertes de menores, según el informe. El dictamen de la ONU llega en un momento en que Costa Rica, que tiene tradición de apoyar el sistema de derechos humanos internacional, deberá tomar posición en los órganos multilaterales ante las votaciones que se esperan en el Consejo de Seguridad.
Con la tregua entre EE.UU. y los hutíes tecnicamente vigente para buques estadounidenses, los rebeldes volvieron a atacar cargamentos israelíes y generales en junio de 2026.
Los hutíes de Yemen reanudaron los ataques contra el tráfico comercial en el Mar Rojo durante junio de 2026, pese a que la tregua mediada por Omán el 6 de mayo de 2025 sigue nominalmente vigente para embarcaciones estadounidenses. Un ataque con drones contra el puerto de Haifa y el golpe al M/V Trans World Navigator se reportaron en la semana del 22 al 23 de junio, según fuentes militares occidentales. El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución 2812 (2026) extendiendo por seis meses más el mandato de vigilancia sobre los ataques hutíes en el Mar Rojo, con fuerzas navales de EE.UU. y el Reino Unido desplegadas en la región. El bloqueo simultáneo del Bab el-Mandeb y el Estrecho de Ormuz amenaza aproximadamente un tercio del petróleo y gas que se transporta por mar en el mundo. El 15 de junio, funcionarios de EE.UU. e Irán alcanzaron un memorándum de entendimiento preliminar para extender el alto al fuego del conflicto entre ambos países, reabrir el Estrecho de Ormuz y negociar durante 60 días, incluyendo el programa nuclear iraní. Para Costa Rica, país sin fuerza militar y dependiente del comercio exterior, cualquier prolongación del caos marítimo encarece importaciones y exportaciones por rutas alternativas.
Un memorándum de entendimiento preliminar firmado el 15 de junio por funcionarios de EE.UU. e Irán establece una ventana de 60 días para negociaciones que incluyen el programa nuclear iraní, el fin de hostilidades en el Líbano y la reapertura del Estrecho de Ormuz. La firma llega después de semanas de confrontación militar que culminaron en la resolución del Senado del 23 de junio exigiendo el retiro de fuerzas. Economistas del Foro Económico Mundial advierten que el bloqueo simultáneo del Estrecho de Ormuz y el Bab el-Mandeb amenaza el suministro global de energía y aumenta la presión inflacionaria en economías importadoras de petróleo. Los precios del Brent ya reflejan la prima de riesgo geopolítico. Para Costa Rica, que importa casi el 100 % de sus combustibles y tiene exportaciones agropecuarias que compiten en costos logísticos con productores de otras regiones, la estabilización del Mar Rojo y el Golfo Pérsico es una prioridad económica aunque el país no participe directamente en el conflicto.
China realizó en la semana del 22 de junio maniobras navales no anunciadas en el Mar de China del Sur, en proximidad a las Islas Spratly disputadas. El gobierno de Filipinas presentó una protesta formal ante el Consejo de Seguridad de la ONU y activó las consultas de su tratado de defensa con Estados Unidos, según informaron Reuters y Rappler. El contexto es delicado: la marina de EE.UU. mantiene operaciones de libertad de navegación en la zona, y la situación coincide con el período en que Washington tiene su atención dividida entre el conflicto con Irán y las tensiones comerciales con Beijing. El Secretario de Estado estadounidense expresó «preocupación» pero no comprometió acciones concretas más allá del apoyo diplomático. Para el comercio costarricense, el Mar de China del Sur es una ruta crítica para las exportaciones hacia Asia y la importación de manufacturas. Cualquier escalada que interrumpa el paso por el Estrecho de Malaca añadiría días a los tiempos de tránsito y costos a las cadenas de suministro.
— Beijing desplegó buques de la Armada cerca de las Islas Spratly sin previo aviso, mientras Manila protesta ante el Consejo de Seguridad.
El Consejo Europeo aprobó el 24 de junio un nuevo tramo de €3.000 millones del Fondo Europeo de Paz para Ucrania, como parte del compromiso plurianual adoptado en la cumbre de marzo. El gobierno de Zelenski confirmó que los fondos se destinarán principalmente a municiones y sistemas de defensa aérea. En el frente, la situación sigue estabilizada en un patrón de ataque-respuesta sin cambios territoriales significativos desde marzo de 2026. Ambos bandos realizan operaciones de drones a larga distancia contra infraestructura crítica, con impactos recientes reportados en instalaciones energéticas del noreste de Ucrania y en instalaciones logísticas rusas cerca de Belgorod. Las exportaciones agrícolas de Ucrania por el Danubio y los puertos del Mar Negro siguen siendo vitales para los mercados de alimentos en Oriente Medio y África, y su interrupción afecta indirectamente la seguridad alimentaria de regiones donde Costa Rica tiene presencia comercial y cooperación técnica.
Observar el mapa de conflictos activos en junio de 2026 desde San José revela algo que los expertos llevan años anticipando y los líderes se han negado a nombrar: el orden internacional liberal de posguerra fría se terminó. No fue un momento dramático; fue una erosión. EE.UU. libra una guerra con Irán mientras su propio Senado le dice que detenga la operación. La ONU declara genocidio en Gaza y nadie tiene mecanismo vinculante para que ello importe. China mueve su marina en aguas disputadas y el Consejo de Seguridad no puede actuar porque Beijing tiene veto. Rusia ocupa territorio ucraniano hace más de cuatro años y Europa financia la defensa pero no puede acabar la guerra sola. Costa Rica construyó décadas de política exterior sobre la premisa de que el multilateralismo y el derecho internacional ofrecen protección a los pequeños. Esa apuesta sigue siendo correcta en principio. Lo que ha cambiado es que el sistema que debería respaldar esa apuesta está fragmentado. La respuesta no es el aislacionismo —un error— sino fortalecer las alianzas regionales, diversificar los socios comerciales y tener voz activa en las negociaciones de reforma de las instituciones multilaterales.
El orden internacional de posguerra fría no terminó de golpe: se erosionó crisis a crisis hasta que en 2026 no queda árbitro.
La junta militar que gobierna Mali completó el 25 de junio el cierre formal de operaciones de la misión de paz de la ONU MINUSMA, después de meses de hostigamiento administrativo y restricciones al personal internacional. La junta invitó en su lugar a instructores militares del grupo Wagner —ahora renombrado Cuerpo Africano— que opera también en Burkina Faso y Níger. El Sahel vive su período de mayor inestabilidad en décadas: el grupo Estado Islámico en el Gran Sahara y Al Qaeda en el Magreb Islámico aprovechan el vacío institucional para expandirse. Más de 2,4 millones de personas desplazadas dentro de la región reportó ACNUR en mayo, con necesidades humanitarias que superan la capacidad de respuesta. Costa Rica tiene vínculos históricos con la cooperación sur-sur en África y recibe migrantes con necesidades de protección internacional provenientes de esa región. El deterioro del Sahel empuja flujos migratorios hacia Europa y América que eventualmente llegan hasta Centroamérica.
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Tres bancos del Golfo Pérsico y dos sistemas de pago europeos reportaron interrupciones coordinadas el 24 de junio; analistas atribuyen la operación a actores iraníes.
> Tres bancos en los Emiratos Árabes Unidos y Qatar reportaron interrupciones coordinadas en sus sistemas de pago en línea el 24 de junio, horas después de que el Senado estadounidense aprobara la resolución de poderes de guerra. Dos proveedores de sistemas de pago europeos reportaron perturbaciones similares. CrowdStrike y Mandiant publicaron análisis preliminares atribuyendo las operaciones a actores respaldados por el estado iraní, aunque Teherán desmintió cualquier participación.
> La ofensiva es coherente con el patrón documentado de represalia iraní por medios cibernéticos cuando se ve presionada en el plano diplomático o militar. El Centro de Coordinación Cibernética de la OTAN emitió una alerta preventiva para miembros del alianza con infraestructura crítica en el Golfo.
> Para Costa Rica, que ha avanzado en digitalización de servicios financieros y banca en línea, los ataques refuerzan la urgencia de terminar la Ley de Ciberresiliencia que lleva meses en la Asamblea Legislativa y de invertir en capacidades propias de detección y respuesta ante incidentes.
Del Senado de EE.UU. a la ONU, múltiples instituciones emitieron pronunciamientos históricos esta semana que no tienen mecanismo claro de implementación.
La semana del 22 al 26 de junio de 2026 produjo una acumulación inusual de señales institucionales: la primera resolución de poderes de guerra que el Congreso le aprueba a un presidente en décadas, la declaración más explícita de la ONU sobre genocidio en Gaza, la extensión del mandato de vigilancia de la ONU en el Mar Rojo, y el memorándum de entendimiento entre EE.UU. e Irán. Cada una de estas acciones es histórica. Ninguna garantiza un cambio en los hechos sobre el terreno. Esto no es cinismo: es el diagnóstico de un sistema de gobernanza global que tiene instituciones pero carece de voluntad política colectiva para aplicar sus propias resoluciones. La ONU declaró genocidio en Gaza mientras los bombardeos continuaban. El Senado votó contra la guerra mientras las fuerzas seguían desplegadas. El MoU con Irán existe mientras los hutíes atacan barcos en el Mar Rojo. Costa Rica tiene más influencia en este sistema de lo que sugiere su tamaño: ha presidido el Consejo de Seguridad, lidera iniciativas de desarme y tiene una reputación internacional en derechos humanos. Esa influencia se preserva precisamente manteniéndose del lado de los principios, incluso cuando el poder hace lo contrario.