Trump acusa a Irán de violar el memorando de junio, Israel y Hezbolá escalan en Gaza, y Sudán cumple cuatro años de guerra ignorada por el mundo.
El presidente estadounidense declaró el 26 de junio que el lanzamiento es una violación directa del memorando de entendimiento firmado el 17 de junio y advirtió consecuencias.
El presidente Donald Trump declaró el 26 de junio, a través de su cuenta en Truth Social y en declaraciones a la prensa en la Casa Blanca, que Irán lanzó cuatro drones no tripulados en el Estrecho de Ormuz el mismo día, en lo que calificó como 'una violación flagrante' del Memorando de Entendimiento firmado el 17 de junio entre Washington y Teherán, que establece un cese de hostilidades de 60 días en la región. El gobierno iraní, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, rechazó las acusaciones y sostuvo que los drones pertenecían a una prueba de defensa nacional dentro de aguas territoriales iraníes. El Consejo de Seguridad de la ONU convocó una sesión de emergencia para el 27 de junio. El episodio sacudió los mercados de petróleo: el Brent trepó a 85.40 dólares por barril. Costa Rica, que importa el 100% del petróleo que consume, monitorea la situación a través de la Cancillería.
El ejército israelí intensificó el uso de drones de primera persona en el frente norte como respuesta táctica a los lanzamientos de cohetes del grupo libanés.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) anunciaron el 25 de junio el despliegue masivo de drones FPV (First Person View) en el frente norte del país, como respuesta táctica a los ataques de Hezbolá que, según el ejército israelí, dejaron doce heridos civiles en el Alto Galilea la semana previa. Los drones FPV, que permiten a un operador guiar el proyectil a través de una transmisión de video en tiempo real, se han convertido en un vector clave de los conflictos modernos desde su adopción masiva en la guerra de Rusia y Ucrania. La escalada en el norte se produce en paralelo a los esfuerzos diplomáticos en curso mediados por Qatar para un cese al fuego en Gaza. Human Rights Watch publicó el 26 de junio un informe que documenta el uso de drones FPV contra posiciones civiles en el sur del Líbano, acusación que Israel rechazó.
El conflicto entre las Fuerzas Armadas de Sudán y las Fuerzas de Apoyo Rápido entra en su quinto año sin solución diplomática a la vista.
El 26 de junio se cumplieron cuatro años desde el inicio del enfrentamiento armado entre las Fuerzas Armadas de Sudán (FAS) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) en Jartum, que ha desplazado a más de nueve millones de personas y dejado a 19.5 millones en inseguridad alimentaria grave, según el último informe del Programa Mundial de Alimentos (PMA) publicado el 24 de junio. La ONU califica la situación de Sudán como la peor crisis humanitaria del mundo en términos de desplazamiento interno. Sin embargo, la cobertura mediática del conflicto es mínima comparada con otros teatros de operaciones: el conflicto sudanés recibe una fracción de la atención que se dedica a Gaza o Ucrania, según el análisis de medios de la ONG Internews. El Consejo de Seguridad de la ONU no ha logrado acordar sanciones coordinadas por el bloqueo de Rusia y China.
El Memorando de Entendimiento firmado el 17 de junio entre Estados Unidos e Irán, facilitado por el Sultán de Omán, establece un cese de hostilidades de 60 días en el Estrecho de Ormuz y en el espacio aéreo adyacente, la suspensión de ejercicios militares conjuntos de EE.UU. e Israel en el Golfo Pérsico durante ese período, y el inicio de conversaciones técnicas sobre el programa nuclear iraní con participación de Europa. A cambio, Irán se comprometió a no interferir con el tráfico comercial en el Estrecho. El senador republicano Tom Cotton calificó el acuerdo de 'humillante capitulación', mientras que el secretario de Estado Marco Rubio lo presentó como 'el primer acuerdo verificable con Irán en dos décadas'. Los críticos señalan que el MOU no incluye mecanismos independientes de verificación ni sanciones automáticas por incumplimiento.
El verano de 2026 encuentra la guerra entre Rusia y Ucrania en una fase de relativa estabilización del frente, con la línea de contacto fluctuando en menos de cinco kilómetros en la mayoría de los sectores durante el último mes, según el análisis del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW). Ucrania mantiene la defensa de Zaporiyia y Kherson mientras los drones de largo alcance continúan golpeando infraestructura energética rusa. Por su parte, Rusia realiza avances lentos pero continuos al norte de Donetsk. Los mediadores —incluyendo a Turquía, los Emiratos Árabes Unidos y el Vaticano— mantienen canales discretos de comunicación entre Moscú y Kiev. El presidente Zelenski descartó el 25 de junio cualquier negociación que implique cesión territorial. Para Costa Rica, que apoyó todas las resoluciones de la ONU condenando la invasión, el conflicto tiene lectura económica: el precio de los fertilizantes, determinante para la agricultura nacional, sigue condicionado por la guerra.
— La línea de contacto entre los dos ejércitos lleva meses sin variaciones significativas, lo que alimenta el debate sobre si la guerra se acerca a una negociación.
El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) y el Brookings Institution publicaron el 26 de junio análisis independientes que cuestionan la solidez del MOU firmado entre EE.UU. e Irán. El argumento central: el acuerdo no aborda el enriquecimiento de uranio al 60% que mantiene Irán, no contempla mecanismos de verificación independiente y podría enviar la señal de que la escalada militar produce concesiones diplomáticas. El senador demócrata Chris Coons sostuvo en una audiencia del Senado que 'el MOU es un parche, no una solución'. El gobierno de Netanyahu en Israel no ha reaccionado públicamente al acuerdo, aunque fuentes citadas por el periódico israelí Haaretz indicaron que Tel Aviv considera que el texto es insuficiente para garantizar la seguridad israelí ante el programa nuclear iraní.
La guerra de Sudán es estadísticamente la peor crisis humanitaria del mundo según los índices de la ONU, pero ocupa una fracción minúscula del espacio mediático comparado con otros conflictos. La razón no es misterio: no hay potencias nucleares involucradas, no hay recursos energéticos en disputa directa con los mercados globales y no hay diáspora numerosa en las democracias occidentales que presione a sus gobiernos. El resultado es un ciclo perverso: poca atención mediática reduce la presión diplomática sobre los actores armados, lo que prolonga el conflicto, lo que normaliza la crisis, lo que reduce la atención. El periodista Nicholas Kristof, Premio Pulitzer dos veces, escribió en el New York Times que 'Sudán es el espejo en el que el mundo no quiere mirarse'.
Las guerras que el mundo olvida no terminan porque nadie las recuerda: se prolongan porque nadie las ve.
La tensión entre EE.UU. e Irán en el Estrecho de Ormuz tiene una traducción directa para la economía costarricense: el país importa la totalidad del petróleo que consume y los precios de los combustibles los fija la ARESEP con base en el precio internacional del barril. Con el Brent en 85.40 dólares —un alza de más del 8% en el mes de junio—, los analistas del IICE de la UCR estiman que la próxima revisión tarifaria de la ARESEP, programada para la segunda semana de julio, podría traducirse en un incremento de entre ₡20 y ₡30 por litro en la gasolina súper. La Cancillería costarricense, a través del embajador ante la ONU, apoyó la convocatoria de sesión de emergencia del Consejo de Seguridad para el 27 de junio. Costa Rica mantiene relaciones diplomáticas con ambas partes del conflicto.
De la firma del MOU el 17 de junio a la acusación sobre los drones del 26: una semana que pone a prueba todos los acuerdos recientes.
La semana geopolítica del 21 al 27 de junio dejó cuatro focos activos: el Estrecho de Ormuz, donde el MOU EE.UU.-Irán enfrenta su primera prueba de fuego; el frente norte de Israel, donde la escalada con Hezbolá sumó drones FPV al arsenal táctico; el cuarto aniversario de la guerra de Sudán, que pasó casi inadvertido en los grandes medios; y el mapa estático de Ucrania, donde la línea de contacto resiste sin cambios en la mayoría de los sectores. En conjunto, la semana revela la paradoja de la gobernanza global: más acuerdos, más conflictos activos, y menos capacidad de los organismos multilaterales para hacer cumplir lo que se firma.