El bemotrizinol llega a los mercados de EEUU tras dos décadas sin nuevos ingredientes solares aprobados; la CCSS activa una estrategia nacional para enfermedades crónicas; y la OMS negocia el acuerdo global de pandemia.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó el bemotrizinol (también conocido como BEMT) como nuevo ingrediente activo en protectores solares, poniendo fin a un período de más de 20 años durante el cual ningún compuesto nuevo había recibido autorización en el mercado estadounidense. El bemotrizinol, que ya se comercializaba en Europa y Asia desde hace más de una década, ofrece protección de espectro amplio contra los rayos UVA y UVB con mayor estabilidad fotoquímica que los filtros de los años 90, lo que significa que no se degrada tan rápido bajo la exposición solar. Dermatólogos de la Academia Americana de Dermatología calificaron la aprobación como «una actualización tecnológica necesaria» para el mercado estadounidense, que operaba con una lista de ingredientes solares anticuados en comparación con los estándares europeos y australianos. Las marcas de protectores solares han comenzado ya a preparar reformulaciones con bemotrizinol para el mercado de EEUU. Desde Costa Rica, el bemotrizinol era accesible en formulaciones importadas de marcas europeas disponibles en farmacias del Gran Área Metropolitana, aunque a precios considerablemente más altos que los productos locales. La aprobación en EEUU acelerará la disponibilidad de formulaciones más accesibles en el mercado regional. La CCSS, que recomienda protector solar SPF 30+ para la población general en un país de alta radiación UV como Costa Rica, podría incluir el bemotrizinol en sus guías clínicas en el próximo ciclo de actualización.
La nueva estrategia coloca equipos multidisciplinarios en cada área de salud del país para atacar la hipertensión, la diabetes y la obesidad antes de que requieran hospitalizacion.
La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) puso en marcha en julio de 2026 la Estrategia Nacional de Optimización de Atención Primaria, un plan que reorganiza los Equipos Básicos de Atención Integral en Salud (EBAIS) para incorporar equipos multidisciplinarios permanentes que incluyen medicina general, enfermería, nutrición, educación física y promoción de la salud en cada área de salud del país. El contexto que motiva la reforma es urgente: el 55% de la población adulta costarricense convive con al menos una enfermedad crónica —hipertensión, diabetes tipo 2 u obesidad—, cifra que ha crecido 12 puntos porcentuales en la última década y que representa la mayor presión sobre el sistema hospitalario de la CCSS. La estrategia apunta a detectar y gestionar estas condiciones en el primer nivel de atención, evitando que lleguen al nivel hospitalario donde el costo por paciente es entre 4 y 7 veces mayor. El plan fue diseñado con apoyo técnico de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que destacó a Costa Rica como caso de referencia regional en fortaleza de su sistema de salud. La disidencia proviene de médicos del primer nivel: gremios como el Colegio de Médicos y Cirujanos señalaron que la estrategia añade responsabilidades sin aumentar la dotación de personal ni el tiempo por consulta, lo que podría generar burnout en los equipos de salud ya sobrecargados.
La FDA tiene programada para el 17 de julio de 2026 la fecha PDUFA (fecha límite de revisión prioritaria) del gedatolisib, un inhibidor multi-objetivo de la vía PI3K/AKT/mTOR desarrollado por Celcuity para el tratamiento del cáncer de mama avanzado positivo para receptores hormonales (HR+) y negativo para HER2. Si la FDA aprueba el fármaco en esa fecha, sería el primer inhibidor de segunda generación de mTOR disponible para este subtipo de pacientes en la combinación específica aprobada. Lo que distingue al gedatolisib de fármacos similares como el everolimus es su mecanismo combinado: bloquea múltiples nodos de la misma vía de señalización, reduciendo la capacidad del tumor de evadir el tratamiento activando rutas alternativas. Los ensayos clínicos fase 3 presentados a la FDA mostraron una mediana de supervivencia libre de progresión de 11,0 meses frente a 5,1 meses con el comparador activo. Si la aprobación se confirma, el gedatolisib se administraría con un autoinyector semanal, permitiendo que las pacientes se traten en casa en lugar de acudir al centro oncológico. Desde Costa Rica, la Caja Costarricense de Seguro Social incorpora los fármacos aprobados por la FDA y la EMA a su lista de medicamentos cubiertos según un proceso de evaluación propio; la inclusión del gedatolisib, de confirmarse la aprobación, podría tomar entre 12 y 24 meses adicionales.
Un análisis de datos agrupados de los ensayos clínicos de tirzepatida —el fármaco para obesidad de Eli Lilly que actúa sobre los receptores GLP-1 y GIP simultáneamente— publicado en los últimos días revela que las mujeres pierden significativamente más peso que los hombres con las mismas dosis del medicamento. El análisis, que incluyó datos de más de 4.800 participantes de los estudios SURMOUNT, encontró que la diferencia promedio en pérdida de peso porcentual es de 3,1 puntos porcentuales a favor de las mujeres a los 72 semanas de tratamiento. La ausencia de correlación entre la edad y los resultados del tratamiento es otro hallazgo relevante: los participantes mayores de 65 años respondieron tan bien como los más jóvenes, lo que refuerza la pertinencia del fármaco para la población adulta mayor, un segmento que históricamente estaba subrepresentado en los ensayos de medicamentos para obesidad. Desde el punto de vista clínico, el resultado tiene implicaciones para la personalización del tratamiento: si los médicos esperan resultados similares en ambos sexos al fijar dosis y expectativas, podrían estar subestimando el potencial de respuesta en mujeres o generando expectativas inadecuadas en hombres. La CCSS introdujo la tirzepatida en su petitorio básico de medicamentos en enero de 2026 para casos de obesidad severa con comorbilidades, siguiendo la recomendación de la Sociedad Costarricense de Endocrinología.
— Un nuevo análisis de los ensayos clínicos del fármaco GLP-1/GIP más exitoso del mercado muestra diferencias de respuesta según el sexo que el prospecto original no detallaba.
El análisis de más de 2.000 participantes de 65 años o más revela una asociación entre la deficiencia de ácido ascórbico en sangre y la reducción del volumen cerebral en regiones clave para la memoria.
Investigadores japoneses publicaron un estudio observacional que asocia niveles bajos de vitamina C en sangre (ácido ascórbico sérico) con menor volumen de materia gris en varias regiones del cerebro de adultos mayores, incluyendo el hipocampo y la corteza prefrontal —áreas críticas para la memoria episódica y las funciones ejecutivas. El estudio analizó datos de 2.127 participantes de 65 años o más, reclutados en comunidades urbanas y rurales de Japón. Los participantes con los niveles más bajos de vitamina C en sangre (cuartil inferior) mostraron entre un 4,7% y un 6,2% menos de volumen de materia gris en las regiones mencionadas en comparación con quienes tenían niveles adecuados, ajustando por factores de confusión como edad, actividad física, hipertensión y consumo de tabaco y alcohol. Importante: el diseño del estudio es observacional, lo que significa que establece una asociación estadística pero no prueba causalidad. No puede determinarse si la deficiencia de vitamina C causa la reducción de materia gris o si ambas son consecuencia de otro factor subyacente, como una dieta pobre o una condición inflamatoria crónica. Los autores recomiendan estudios de intervención controlados antes de recomendar suplementación generalizada. En Costa Rica, donde la ingesta de frutas tropicales ricas en vitamina C —guayaba, cas, mango— es alta en la dieta tradicional, la deficiencia severa es poco frecuente en la población general según datos nutricionales del INCIENSA.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) celebrará entre el 7 y el 17 de julio la séptima reunión del Grupo de Trabajo Intergubernamental (IGWG) sobre el Acuerdo de Pandemia —el tratado internacional de preparación y respuesta que los estados miembro llevan negociando desde 2022. Los puntos más conflictivos continúan siendo el acceso a patógenos (países que ceden muestras biológicas en una emergencia quieren garantías de acceso a las vacunas y fármacos resultantes) y la distribución de beneficios entre países ricos y en desarrollo. El acuerdo busca establecer obligaciones vinculantes para compartir datos de vigilancia epidemiológica, coordinar la producción de vacunas en emergencias y crear un fondo de solidaridad permanente para países sin capacidad de respuesta propia. La OMS advirtió en mayo de 2026 que «los logros globales en salud enfrentan riesgo de reversión» por el debilitamiento de los compromisos de financiamiento internacional, en referencia implícita a la reducción de aportes de EEUU al organismo. Costa Rica, representada ante la OMS por el Ministerio de Salud, ha sido históricamente defensora de acuerdos vinculantes en materia de salud global. La posición costarricense en la negociación del IGWG apoya el mecanismo de distribución equitativa de vacunas, un interés directo dado que durante la pandemia de 2020-2021 el país dependió del acceso a dosis a través del mecanismo COVAX.
Investigadores de un consorcio internacional publicaron un estudio que identifica un marcador biológico —una combinación específica de proteínas en el líquido cefalorraquídeo— que predice con una precisión del 78% qué pacientes con esclerosis múltiple (EM) progresarán de forma rápida en los primeros cinco años tras el diagnóstico. La esclerosis múltiple afecta aproximadamente a 2,8 millones de personas en el mundo y su curso es altamente variable: algunos pacientes tienen episodios infrecuentes con recuperación casi total, mientras que otros progresan hacia la discapacidad en pocos años. El marcador combina niveles elevados de neurofilamento de cadena ligera (NfL) sérico con un patrón específico de proteínas inflamatorias relacionadas con la activación microglial. La ventaja respecto a los marcadores actuales es que puede medirse en sangre periférica en lugar de requerir punción lumbar, lo que facilita el seguimiento rutinario. Neurólogos de la Clínica Bíblica y el Hospital México —dos de los principales centros de referencia para EM en Costa Rica— señalaron que el hallazgo podría cambiar los protocolos de la CCSS para pacientes de nuevo diagnóstico, priorizando fármacos modificadores de la enfermedad de alta eficacia desde el inicio en pacientes con el perfil de riesgo identificado. Sin embargo, advierten que el biomarcador necesita validación en cohortes de distintas etnias antes de aplicarse universalmente.
Julio de 2026 concentra decisiones de salud pública con consecuencias de largo plazo. La FDA enfrenta su agenda más activa del año: el gedatolisib (17 de julio), el relacorilant y el atacicept son tres decisiones que podrían cambiar estándares de tratamiento en oncología y enfermedades autoinmunes. El bemotrizinol, ya aprobado, cierra una brecha de dos décadas en la protección solar. En Costa Rica, la CCSS navega una reforma de atención primaria ambiciosa con recursos limitados, mientras el 55% de la población adulta tiene al menos una enfermedad crónica que amenaza la sostenibilidad del sistema en el mediano plazo. La conversación política sobre el financiamiento de la CCSS —que incluyó la semana pasada la propuesta de vender el BCR para fondear el IVM— sigue sin resolverse estructuralmente. Y en Ginebra, los estados miembro de la OMS negocian un acuerdo pandémico que podría redefinir quién controla los patógenos globales y quién tiene derecho a las vacunas que de ellos derivan. Para un país que dependió de COVAX en 2020, el resultado de esa negociación importa más que cualquier novedad farmacológica.