El brote de Ébola Bundibugyo en DRC y Uganda acumula 400 casos confirmados y no tiene vacuna aprobada. Simultáneamente, la variante BA.3.2 se consolida como cepa dominante del COVID en Europa y Norteamérica.
El plan de junio a noviembre busca frenar el brote de Bundibugyo, un ebolavirus para el que no existe vacuna aprobada y que los tres candidatos en investigación aún no han completado ensayos clínicos.
La Organización Mundial de la Salud y la agencia de salud de la Unión Africana, Africa CDC, presentaron el 5 de junio un plan de respuesta de $518 millones para combatir el brote de Ébola causado por el virus Bundibugyo en la República Democrática del Congo (DRC) y Uganda, que correrá de junio a noviembre de 2026, según Al Jazeera. Al 5 de junio, la DRC reporta 381 casos confirmados y 64 muertes; Uganda suma 19 casos confirmados y 2 muertes, con la provincia ugandesa de Ituri como la más activa con 359 casos en 17 zonas de salud, según la CDC de EE.UU. y el ECDC. El ebolavirus Bundibugyo es el aspecto más crítico de la respuesta: la vacuna rVSV-ZEBOV, desplegada con éxito en brotes anteriores del ebolavirus Zaire, no ofrece protección cruzada contra la cepa Bundibugyo. El CEPI (Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias) anunció el 1 de junio financiamiento para acelerar tres candidatos a vacuna en ensayos —incluyendo las plataformas de mRNA de Moderna y BioNTech con antígenos de Bundibugyo—, pero ninguno estará listo antes de seis meses mínimo. El Departamento de Estado de EE.UU. anunció el 5 de junio $38 millones adicionales en respuesta al brote, sumados a los fondos previos de USAID. Para Costa Rica, la CCSS y el Ministerio de Salud no han registrado casos ni alertas de importación del virus Bundibugyo. La conexión aérea directa más cercana al área de brote es Nairobi-San José vía Ciudad de México, con una escala que permite la detección. El Ministerio de Salud activó el protocolo de vigilancia en los pasos fronterizos el 2 de junio.
La vacuna que funcionó en los brotes del Congo-Zaire de 2018-2020 fue diseñada para el ebolavirus Zaire, no para el Bundibugyo — una diferencia antigénica que invalida la inmunidad cruzada.
La crisis de vacunación en el brote actual de Ébola en DRC y Uganda expone una brecha estructural en la preparación global para epidemias: la única vacuna aprobada, la rVSV-ZEBOV de Merck, fue diseñada y aprobada para el ebolavirus Zaire, la cepa que causó el brote de África Occidental 2014-2016 y los brotes de la DRC entre 2018 y 2020. El ebolavirus Bundibugyo — una cepa distinta de la misma familia — comparte solo el 35% de la proteína de superficie GP (glicoproteína), que es el antígeno diana de la vacuna, según el portal del ECDC. En términos prácticos: los anticuerpos generados por rVSV-ZEBOV no neutralizan al Bundibugyo. El CEPI financiará tres candidatos a vacuna en ensayos fase I: una plataforma de ARNm de Moderna con antígenos de Bundibugyo, una plataforma de vectores adenovirales de Janssen y una vacuna de subunidad proteica de Novavax. Los ensayos fase I comenzarán en agosto y, en el mejor escenario, una vacuna podría estar disponible en uso de emergencia en 12-18 meses. Investigadores del Instituto Pasteur de París señalaron en un paper publicado el 3 de junio en The Lancet que la ventana de control del brote sin vacuna depende exclusivamente del rastreo de contactos, el aislamiento y la reducción de la transmisión por vía hospitalaria — históricamente el vector más difícil de cortar en zonas de conflicto activo, como el noreste de la DRC.
La variante, que ya circula en más de 22 países, tiene mayor evasión inmune que sus predecesoras, pero las vacunas 2025-2026 siguen protegiendo contra enfermedad grave en personas sanas.
La variante BA.3.2 del SARS-CoV-2, apodada «Cicada» por los investigadores, se consolidó en mayo como la cepa dominante en Europa y Norteamérica, con más de 70 nuevas mutaciones en su proteína spike comparada con JN.1, según el CIDRAP de la Universidad de Minnesota. Los síntomas característicos son presión sinusal intensa, cefalea frontal persistente y un «bajón postviral» de 7 a 10 días, distintos a los de las variantes anteriores. Cicada no parece causar enfermedad más grave en personas sanas. Las vacunas de la temporada 2025-2026, formuladas en base a JN.1, siguen siendo efectivas para prevenir hospitalización y muerte en personas vacunadas, aunque la evasión inmune de Cicada reduce la efectividad contra infección sintomática. El centro de salud de New York-Presbyterian reportó el 5 de junio un aumento del 23% en consultas por síntomas respiratorios desde la última semana de mayo, mayoritariamente casos leves en adultos jóvenes. La CCSS en Costa Rica no ha reportado un incremento significativo en hospitalización por COVID en las últimas dos semanas, según datos del INEC al 4 de junio.
La FDA aprobó el 30 de abril el acceso expandido a daraxonrasib, el inhibidor de KRAS G12X que en el ensayo fase 3 RASolute 302 mostró una supervivencia media de 13,2 meses versus 6,7 con quimioterapia estándar — una mejora del 97% en el tiempo de sobrevida mediana, según OncLive y UCHealth. El fármaco tiene designaciones de medicamento huérfano y terapia innovadora de la FDA. La solicitud de aprobación plena (BLA) será presentada a finales de 2026. El cáncer de páncreas ductal tiene una sobrevida a cinco años menor al 12% y el daraxonrasib representa el mayor avance en su tratamiento en más de una década.
La coordinación nacional de enfermería de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) reporta solo 3.689 enfermeras activas con un déficit de al menos 3.000 plazas, según Teletica. Con 3,1 enfermeras por cada 1.000 habitantes, Costa Rica está muy por debajo del promedio de la OCDE de 9,2 por cada 1.000 —y el doble por debajo del estándar mínimo de la OPS para sistemas de salud sostenibles en América Latina. La CCSS recibirá ₡6.411,5 millones para construir la «Torre de la Esperanza», un nuevo centro de cuidados críticos, pero sin personal nuevo los metros cuadrados son insuficientes. El informe del FMI publicado esta semana sobre Costa Rica señala que la trayectoria actuarial de la CCSS requiere reformas en el corto plazo para garantizar su sostenibilidad. El déficit de enfermeras es uno de los factores estructurales que más preocupa: una enfermera se forma en cinco años y la capacidad de las universidades costarricenses para graduar nuevas profesionales está limitada por las plazas de internado en hospitales que la propia CCSS debe financiar. La Cámara Costarricense de la Salud pidió el 6 de junio acciones urgentes ante el avance de enfermedades crónicas no transmisibles, cuya prevalencia en el país se proyecta con un aumento del 55% para 2050.
La FDA aceptó la solicitud de licencia biológica (BLA) de ivonescimab, el anticuerpo bispecífico que bloquea simultáneamente PD-1 y VEGF, para el tratamiento de cáncer de pulmón no microcítico (NSCLC) con mutación EGFR tras progresión con inhibidores de tirosina quinasa (TKI), con fecha PDUFA objetivo del 14 de noviembre de 2026, según Summit Therapeutics y Targeted Oncology. Si se aprueba, sería el primer anticuerpo bispecífico PD-1/VEGF en recibir aprobación de la FDA. El ensayo fase 3 que respalda la solicitud mostró una reducción estadísticamente significativa en el riesgo de muerte o progresión de la enfermedad comparada con pembrolizumab más quimioterapia.
La semana del 1 al 6 de junio combinó dos narrativas opuestas: el avance en oncología — daraxonrasib para páncreas, ivonescimab para pulmón — frente a la urgencia del Ébola Bundibugyo, una cepa para la que no existe vacuna aprobada y que ya acumula 400 casos entre DRC y Uganda. La variante Cicada de COVID sigue su expansión discreta pero sin causar hospitalizaciones masivas. Y en Costa Rica, la CCSS enfrenta la crisis de personal más documentada de su historia: 3.689 enfermeras para un sistema que necesita al menos 6.700.