La medicina de precisión oncológica avanza con el análisis genómico en tiempo real; un estudio del Hospital Valdecilla confirma buena supervivencia en trasplante de pulmón para silicosis avanzada.
Durante décadas, la mutación RAS fue considerada «indrogable»; los datos de la conferencia anual de oncología más importante del mundo sugieren que ese consenso está cambiando.
La conferencia anual de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer (AACR 2026), celebrada en abril en Chicago, presentó datos pivotales sobre los inhibidores pan-RAS en el tratamiento del adenocarcinoma ductal de páncreas —la forma más común y letal del cáncer pancreático—, con una tasa de supervivencia a cinco años del 12% sin tratamiento específico. El oncólogo Dr. Emil Lou presentó los resultados de la fase 2 de un inhibidor pan-RAS en primera línea de tratamiento: reducción del tumor en el 47% de los pacientes y una mediana de supervivencia libre de progresión de 8,2 meses, frente a los 5,6 meses del estándar actual de gemcitabina más nab-paclitaxel. La relevancia es doble: los inhibidores pan-RAS cubren todas las variantes de la mutación RAS (KRAS, NRAS, HRAS), no solo la variante G12C que ataca AMG 510/sotorasib. Eso los hace teóricamente activos en el 90% de los cánceres pancreáticos, que casi universalmente presentan mutaciones en el gen KRAS. Los datos son preliminares —la fase 3 está en diseño— pero el consenso de los oncólogos presentes en el AACR fue que representa el mayor avance en el abordaje de primera línea del páncreas desde la combinación FOLFIRINOX en 2011. En Costa Rica, el cáncer de páncreas tiene una incidencia de aproximadamente 4,2 casos por 100.000 habitantes anuales según el Registro Nacional de Tumores. La CCSS dispone de gemcitabina como tratamiento de primera línea, pero no tiene acceso a los inhibidores de KRAS G12C de nueva generación; los inhibidores pan-RAS, de llegar a aprobación de la FDA y EMA, estarían aún a varios años de disponibilidad en la red hospitalaria nacional.
El Next-Generation Sequencing permite analizar decenas de mutaciones en una sola muestra de sangre y personalizar el tratamiento antes de que el tumor sea palpable.
Los especialistas del Hospital Clínic de Barcelona presentaron durante mayo su actualización de protocolos en medicina de precisión oncológica, que sitúa a la secuenciación de nueva generación (NGS, por sus siglas en inglés) como herramienta central en el diagnóstico de cáncer de ovario, gástrico y gliomas de bajo grado. El NGS analiza simultáneamente cientos de fragmentos de ADN de una muestra de sangre o tejido, identificando mutaciones específicas que determinan el tratamiento más eficaz para ese tumor concreto. Las principales ventajas sobre la biopsia convencional: la biopsia líquida (análisis de ADN tumoral circulante en sangre) es menos invasiva, puede repetirse con frecuencia para monitorizar la respuesta al tratamiento y detecta heterogeneidad tumoral —la presencia de varias subpoblaciones de células con mutaciones distintas— que escapa a la biopsia de tejido puntual. El coste del NGS cayó de $5.000 en 2020 a menos de $800 en 2026, lo que lo hace accesible en sistemas de salud de ingresos medios. En Costa Rica, la CCSS dispone de capacidad de NGS en el Hospital México para diagnóstico oncológico, aunque con listas de espera de entre 3 y 6 semanas. La introducción de NGS en el protocolo estándar de cáncer de pulmón en 2024 redujo el tiempo hasta el inicio del tratamiento diana en un 28%, según datos del propio hospital publicados en el Boletín de CCSS Ciencia.
Un estudio liderado por el Hospital Marqués de Valdecilla (Santander, España) publicado el 14 de mayo demostró que el trasplante de pulmón en pacientes con silicosis avanzada ofrece tasas de supervivencia a uno, tres y cinco años comparables a las del trasplante por otras indicaciones. La silicosis es una enfermedad ocupacional pulmonar causada por la inhalación de polvo de sílice, frecuente en trabajadores de canteras, minería, construcción y fabricación de encimeras artificiales. El estudio del Valdecilla —el primero de escala europea en analizar específicamente el trasplante en silicosis avanzada— evalúa a 48 pacientes trasplantados entre 2015 y 2024. La supervivencia al año fue del 87%, al tres años del 71% y al cinco años del 61%, cifras que el equipo médico califica de «consistentes con las de otras indicaciones de trasplante pulmonar». El estudio no tiene grupo de control (pacientes con silicosis avanzada no trasplantados) por razones éticas, lo que limita la certeza de la comparación. En Costa Rica, la silicosis tiene una incidencia baja en el sistema de salud público, pero el Instituto Nacional de Seguros (INS) reporta casos en sectores como la construcción artesanal y la fabricación de materiales. El país no tiene programa de trasplante pulmonar propio; los pacientes que requieren esta intervención deben ser referidos al exterior bajo cobertura del INS o la CCSS mediante acuerdos de reciprocidad.
Un grupo de investigadores publicó el 14 de mayo un análisis sobre el riesgo de «colapso de modelo» en los sistemas de IA aplicados al diagnóstico clínico: el fenómeno en el que los modelos de lenguaje, al ser entrenados repetidamente sobre datos generados por versiones anteriores de sí mismos, acumulan errores sistemáticos que se vuelven imposibles de distinguir de la realidad para el modelo. Según Infobae, que cita el análisis publicado por agencias de salud, el riesgo es especialmente alto en sistemas de IA que asisten en diagnóstico radiológico o interpretación de análisis clínicos si el flujo de retroalimentación de errores no está correctamente diseñado. El problema práctico: varios hospitales en EE.UU. y Europa han implementado modelos de IA para el primer filtro de imágenes de radiología, con el objetivo de priorizar los casos más urgentes. Si esos modelos aprenden de sus propias predicciones —en lugar de de los diagnósticos finales validados por radiólogos— el sesgo se amplifica con el tiempo. El estudio no reporta casos documentados de daño clínico atribuible a este mecanismo, pero identifica el riesgo como prioritario para los reguladores de salud antes de que los sistemas alcancen mayor autonomía. En Costa Rica, la CCSS no tiene sistemas de IA autónomos en diagnóstico clínico, pero el Hospital México y el Hospital San Juan de Dios pilotaron en 2025 herramientas de IA asistida en radiología de tórax. Los protocolos de validación humana obligatoria en ambos pilotos mitigan el riesgo descrito por los investigadores.
Los datos de 2026 del programa de detección molecular multicáncer en el sistema de salud del Reino Unido (NHS) muestran que la implementación de pruebas de sangre que detectan fragmentos de ADN tumoral circulante multiplica por tres la tasa de diagnóstico de cáncer en estadio I —cuando la cirugía curativa es posible en la mayoría de los tipos— frente a los métodos de detección convencionales por síntomas. Las pruebas multicáncer de detección temprana (MCED) analizan una única muestra de sangre en busca de señales de hasta 50 tipos de cáncer distintos. En el NHS, el programa cubre a personas de entre 50 y 77 años sin diagnóstico previo de cáncer. Los datos preliminares de 140.000 participantes mostraron una sensibilidad del 44% para cánceres de alto estadio y del 66% para cánceres en estadio I, con una tasa de falsos positivos del 0,9%. La CCSS no tiene aún un programa equivalente, aunque el Ministerio de Salud evaluó en 2025 la viabilidad de adoptar un piloto similar con financiamiento de la OPS.
La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) reportó esta semana la actualización del esquema de vacunación contra la tosferina (Bordetella pertussis) en respuesta al incremento de casos notificados en Guatemala, Honduras y El Salvador durante el primer trimestre de 2026. La vacuna combinada DTaP (difteria, tétanos y tosferina acelular) está disponible de forma gratuita en todos los EBAIS del país para las poblaciones objetivo: menores de 6 años, mujeres embarazadas y adultos mayores de 65 años. La OPS reportó en abril un aumento del 35% en los casos confirmados de tosferina en América Central respecto al mismo período de 2025, un fenómeno atribuido parcialmente a brechas en coberturas de vacunación durante la pandemia de COVID-19 de 2020-2021. Costa Rica mantiene una cobertura de vacunación DTaP del 94% en menores de 2 años, por encima del umbral del 90% considerado suficiente para inmunidad de rebaño.
La semana del 11 al 15 de mayo en medicina tiene tres focos. La oncología avanza con los inhibidores pan-RAS del AACR 2026 y la consolidación del NGS como herramienta diagnóstica estándar —dos desarrollos que apuntan al mismo destino: tratar el cáncer de acuerdo con la biología molecular del tumor, no con el órgano donde aparece. El trasplante de pulmón en silicosis, confirmado como viable en escala europea, abre opciones terapéuticas para una enfermedad ocupacional que hasta ahora tenía pocas. Y el riesgo del colapso de modelo en IA médica pone sobre la mesa la pregunta que los reguladores aún no han respondido: quién valida la validez de los sistemas de IA antes de que lleguen al paciente. Para Costa Rica, la distancia entre lo que se discute en las conferencias internacionales y lo que ofrece la CCSS sigue siendo significativa. Los inhibidores pan-RAS, el NGS de biopsia líquida y los programas MCED multicáncer son horizontes, no realidades del sistema de salud costarricense. El mérito del Sistema de Salud Nacional —que logra índices de mortalidad infantil y esperanza de vida comparables a países de ingresos altos— convive con esa brecha en acceso a la frontera tecnológica de la medicina.