El informe de Estadísticas Mundiales de Salud 2026 alerta de un retroceso en los progresos de los últimos veinte años, mientras las infecciones nuevas de VIH cayeron un 40 % desde 2010.
La Organización Mundial de la Salud publicó el 13 de mayo su informe de Estadísticas Mundiales de Salud 2026, que incluye el dato más optimista en el combate al VIH/SIDA en décadas: las nuevas infecciones cayeron un 40 % entre 2010 y 2024 a nivel global. El descenso se atribuye al acceso ampliado a terapia antirretroviral (TAR), a programas de prevención de transmisión madre-hijo y a campañas de pruebas masivas en África subsahariana, que concentra el 60 % de la carga global de VIH. En Costa Rica, la CCSS reportó en 2025 una estabilización en el número de nuevos diagnósticos anuales, con acceso universal a TAR para los afiliados desde 2006. La Caja también mantiene programas de profilaxis preexposición (PrEP) en grupos de alto riesgo desde 2022. El ángulo contrario que el propio informe de la OMS señala: el financiamiento global para VIH cayó un 8 % en 2025, lo que podría revertir las ganancias en países dependientes de ayuda externa.
El informe de Estadísticas Mundiales de Salud 2026 documenta desaceleración en esperanza de vida, mortalidad infantil y cobertura de vacunación en varias regiones.
La OMS publicó el 13 de mayo su informe anual de Estadísticas Mundiales de Salud 2026, con una advertencia central: el mundo está lejos de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con salud, y en varias regiones los indicadores se están deteriorando. La desaceleración se explica por la combinación de conflictos armados (Sudán, Gaza, Ucrania), retroceso en financiamiento de salud pública en países de ingreso medio-bajo y el impacto rezagado de la pandemia de COVID-19 en los sistemas de salud. Entre los indicadores negativos: la cobertura de vacunación infantil no recuperó los niveles prepandémicos en doce países de África y el Caribe; la mortalidad materna aumentó en tres países de América Latina; y el gasto en salud mental sigue representando menos del 2 % del presupuesto de salud en la mayoría de los países de ingresos bajos. En Costa Rica, la CCSS ha mantenido los indicadores de vacunación por encima del 90 % de cobertura y la mortalidad materna sigue siendo de las más bajas de la región, según datos de la OPS.
En 2026, los sistemas de inteligencia artificial son parte integral de la toma de decisiones clínicas en hospitales de referencia de Europa, Norteamérica y algunos centros de Asia, según el análisis de Okdiario Salud y Expomed Hub. Las aplicaciones más maduras cubren análisis de imágenes radiológicas, personalización de dosis en oncología y sistematización de historiales clínicos para detectar patrones de riesgo. La FDA de EE.UU. ha aprobado más de 700 herramientas de IA de diagnóstico desde 2020. El ángulo escéptico que plantean varios investigadores en el New England Journal of Medicine: la mayoría de los estudios de validación de IA clínica se realizaron en bases de datos que no representan a poblaciones diversas, lo que genera riesgo de sesgos en grupos de menor representación histórica —incluidas poblaciones latinoamericanas. Para la CCSS, que maneja el sistema de salud de Costa Rica, la adopción de IA en diagnóstico está en fase exploratoria con algunos proyectos piloto en hospitales nacionales.
La Alianza Carmen y la Real Academia Nacional de Medicina de España alertaron en mayo de 2026 sobre una brecha diagnóstica estructural: al menos 700 enfermedades se detectan con más retraso en mujeres que en hombres, por una combinación de sesgos históricos en la investigación clínica —la mayoría realizada en poblaciones masculinas—, síntomas atípicos en mujeres y estereotipos médicos que atribuyen síntomas físicos a causas emocionales. La brecha es más pronunciada en enfermedades cardiovasculares —donde los síntomas de infarto en mujeres difieren del «libro de texto»—, enfermedades autoinmunes y dolor crónico. En Costa Rica, la Defensoría de la Mujer y el Ministerio de Salud han reconocido la brecha pero no han publicado datos locales sobre tiempos de diagnóstico diferenciados por sexo, lo que según médicas especialistas consultadas por iSanidad representa en sí mismo un problema metodológico.
Investigadores en varios centros europeos y norteamericanos trabajan en 2026 en la aplicación de la tecnología de ARNm —la misma que respaldó las vacunas de COVID-19 de Pfizer y Moderna— para tratar deficiencias enzimáticas congénitas y otras enfermedades raras huérfanas de tratamientos efectivos, según el informe de avances médicos de Tribuna de México y OkDiario. Los proyectos más avanzados apuntan a afecciones como la enfermedad de Gaucher y la fenilcetonuria. En Costa Rica, la CCSS tiene un programa de enfermedades raras que atiende a menos de 3.000 pacientes registrados; la llegada de terapias de ARNm podría ampliar las opciones disponibles para algunos de estos grupos en el mediano plazo.
El Premio Codes 2026 a la Investigación e Innovación Odontológica galardonó estudios sobre inteligencia artificial aplicada al diagnóstico periodontal, vitamina D en trastornos potencialmente malignos y tratamientos tempranos de maloclusiones, según iSanidad. La incorporación de IA en el diagnóstico periodontal permite detectar patrones de pérdida ósea en radiografías con mayor precisión que la evaluación visual tradicional.
Costa Rica tiene uno de los índices de suicidio más altos de Centroamérica, con 8,7 por cada 100.000 habitantes en 2024, según datos del INEC. La CCSS opera el Hospital Nacional Psiquiátrico y unidades de salud mental en los hospitales regionales, pero la capacidad instalada es insuficiente: los tiempos de espera para una primera consulta de psicología pueden superar los 18 meses en algunas áreas de salud, según reportes de la Defensoría de los Habitantes publicados en 2025. El Ministerio de Salud reconoció la brecha en el Plan Nacional de Salud Mental 2025-2030, que contempla reforzar los equipos de salud mental en los EBÁIS y capacitar a médicos generales para la detección temprana. El financiamiento es la variable crítica: el presupuesto de salud mental representa menos del 2 % del total del gasto de la CCSS, por debajo del 5 % recomendado por la OPS.
La semana cerró con una imagen de contrastes: el VIH retrocede globalmente pero el financiamiento internacional baja; la IA se integra al diagnóstico pero con sesgos en poblaciones diversas; las vacunas de ARNm abren esperanzas para enfermedades raras; y en Costa Rica la brecha de salud mental sigue sin resolverse. La OMS advirtió que los avances de las últimas dos décadas no están garantizados: requieren financiamiento sostenido y sistemas de salud que no dependan de la ayuda externa para funcionar.