La presidenta electa cierra la selección de ministros mientras EE.UU. endurece sus quejas comerciales y el dólar marca mínimo histórico.
El proceso de selección ministerial concluirá a finales de abril, con la inauguración presidencial exactamente a 19 días de distancia.
La presidenta electa Laura Fernández Delgado acelera la conformación de su gabinete, según informó Infobae el 7 de abril citando fuentes cercanas a la transición. El proceso contempla tanto la evaluación del desempeño de funcionarios de la administración saliente —algunos de los cuales podrían ser ratificados— como la incorporación de nombres nuevos en áreas clave del Poder Ejecutivo. La selección se cerrará antes del 30 de abril para dejar tiempo de preparación administrativa. Fernández ganó las elecciones del 1 de febrero de 2026 con el 48,30% de los votos —1.191.727 papeletas— convirtiéndose en la presidenta número 50 de Costa Rica y en la segunda mujer en alcanzar el Ejecutivo, después de Laura Chinchilla (2010-2014). Su partido, Pueblo Soberano, obtuvo 31 diputados, la primera mayoría absoluta legislativa desde 1990. El Tribunal Supremo de Elecciones certificó su victoria el 3 de marzo. El presidente saliente Rodrigo Chaves decretó asueto nacional para el 8 de mayo, fecha del traspaso. La ceremonia se realizará en el Estadio Nacional, según fuentes de la Casa Presidencial.
La apreciación del colón frente al dólar supera todo lo registrado desde 2007; el fenómeno ya presiona las exportaciones.
El tipo de cambio de referencia del Banco Central de Costa Rica alcanzó ₡455,54 de compra y ₡460,32 de venta el 16 de abril de 2026, el nivel más bajo desde que el BCCR inició su serie histórica el 6 de diciembre de 2007, según La Nación. Días antes, el 8 de abril, la cotización había llegado a ₡464,03, que ya era en ese momento el mínimo histórico. La apreciación del colón responde a una combinación de factores: el ingreso récord de inversión extranjera directa —$5.586,7 millones en 2025, de los cuales el 77,5% fue reinversión de utilidades de empresas ya instaladas—, los flujos de dólares de exportaciones de dispositivos médicos y semiconductores, y la relativa estabilidad fiscal de Costa Rica frente a economías vecinas. La otra cara de la moneda es la presión sobre los exportadores, especialmente el sector cafetalero y las pequeñas y medianas empresas de servicios que facturan en colones pero compiten con bienes importados que ahora son más baratos. El BCCR proyectó en octubre de 2025 un crecimiento económico de 3,5% para 2026; la apreciación cambiaria, si se mantiene, podría moderar ese número.
El informe anual 2026 del representante comercial de Estados Unidos (USTR) señala que Costa Rica no prohíbe la importación de bienes producidos con trabajo forzado, lo que —según el reporte— puede suprimir artificialmente los costos de producción de ciertos bienes y generar una ventaja desleal para exportadores costarricenses. La señalización aparece en un documento que también documenta el fuerte crecimiento del déficit comercial bilateral. El déficit de bienes de EE.UU. con Costa Rica llegó a $3.700 millones en 2025, un aumento del 84,5% respecto al año anterior, según El Financiero. El documento suma dos secciones inéditas a las quejas habituales sobre propiedad intelectual y acceso a mercados agropecuarios. En el lado positivo, el USTR reconoce que en mayo de 2025 el Ministerio de Agricultura completó los requisitos técnicos para reabrir el mercado costarricense a las papas de mesa estadounidenses, que había estado cerrado desde 2013. El balance del informe es agridulce: avances en puntos técnicos, pero endurecimiento en el tono general.
La Promotora de Comercio Exterior (Procomer) informó que los flujos de inversión extranjera directa en Costa Rica durante 2025 alcanzaron $5.586,7 millones, superando por segundo año consecutivo la barrera de los $5.000 millones anuales. El 77,5% del total —aproximadamente $4.328 millones— correspondió a reinversión de utilidades de empresas multinacionales ya instaladas en el país, la cifra más alta desde 2012. El dato es positivo pero también plantea una pregunta estructural: el crecimiento de la IED no vino de la llegada de nuevas multinacionales sino de las ya instaladas, lo que indica que la base empresarial existente confía en Costa Rica pero que la captación de nuevos inversores podría estar estancada. El sector manufacturero de zonas francas concentra el 71,7% de la IED. Empresas como Intel, Abbott, Boston Scientific y Amazon lideran la reinversión desde sus operaciones en el país. Intel mantiene más de 3.500 empleados en Belén, Heredia, en funciones de I+D y diseño de semiconductores.
Procomer informó que las exportaciones totales de Costa Rica cerraron 2025 en $35.243 millones, un crecimiento del 11% respecto a 2024. El dato posiciona al país como uno de los exportadores de mayor dinamismo en América Central y el Caribe, impulsado principalmente por los sectores de dispositivos médicos y componentes electrónicos de la Zona Franca. Sin embargo, el crecimiento de las exportaciones contrasta con el ensanchamiento del déficit comercial con EE.UU. —$3.700 millones en 2025—, lo que sugiere que Costa Rica importa de ese mercado más de lo que exporta en términos brutos de bienes, aunque las exportaciones de servicios y las remesas de utilidades no se capturan en esa cifra. El reto para el nuevo gobierno de Laura Fernández será sostener el dinamismo exportador en un entorno global que el FMI proyecta con menor crecimiento (3,1% para 2026) y con posibles disrupciones en el precio de la energía importada derivadas del conflicto de Medio Oriente.
— El sector de dispositivos médicos y semiconductores empuja las cifras a territorio récord por segundo año.
El Banco Central de Costa Rica mantiene su proyección de crecimiento económico del 3,5% para 2026, publicada en su Informe de Política Monetaria de octubre de 2025. La cifra supone una moderación respecto al dinamismo de 2025, atribuida principalmente a la desaceleración de la demanda externa. El entorno internacional añade riesgos no contemplados en el informe de octubre: el conflicto de Medio Oriente presiona el precio del petróleo, y el FMI acaba de rebajar el crecimiento global a 3,1%. Si el precio del barril supera los $100 de forma sostenida, el impacto inflacionario en Costa Rica podría obligar al BCCR a ajustar su tasa de política monetaria. El tipo de cambio en mínimos históricos genera un efecto amortiguador parcial: al importar combustibles más baratos en colones, se mitiga parte del alza en dólares. Sin embargo, ese efecto es limitado si el precio en dólares sube de forma pronunciada.
A 19 días del traspaso presidencial del 8 de mayo, Costa Rica presenta un balance económico mixto: exportaciones récord, IED en niveles históricos y tipo de cambio en mínimos que abarata las importaciones, pero con un déficit comercial en crecimiento acelerado frente a EE.UU. y un entorno externo que el FMI proyecta con menor dinamismo. Laura Fernández hereda una economía que creció bien en 2025 pero que enfrenta vientos de frente: el conflicto de Medio Oriente amenaza el precio del petróleo, EE.UU. endurece su lenguaje comercial, y la apreciación del colón presiona a los exportadores más pequeños. La selección del equipo económico —ministro de Hacienda, presidenta del BCCR y jerarca de Comex— será la primera señal de hacia dónde apuntará la nueva administración. El presidente Rodrigo Chaves cierra su mandato con los indicadores macroeconómicos en verde pero con una deuda pública que, aunque en descenso relativo al PIB, sigue siendo uno de los riesgos estructurales más importantes del país.