La inflación más alta desde 2023 corta en seco las apuestas por recortes de la Fed; el petróleo sube por tensiones en el estrecho de Ormuz e impulsa los precios al consumidor.
El Índice de Precios al Consumidor de Estados Unidos creció un 3,8% interanual en abril de 2026, superando el consenso de analistas que proyectaba un 3,7%, según datos publicados por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS). El principal impulsor fue el alza del 5% en los combustibles durante el mes, vinculada a las tensiones en el estrecho de Ormuz, donde Irán ha mantenido una postura de bloqueo parcial a las importaciones de sus adversarios. El dato cortó de raíz las expectativas de un recorte de tasas en la reunión de la Fed de junio. Los futuros de fondos federales en el CME Group reflejaron el lunes una probabilidad del 92% de que la Fed mantenga el rango actual de 3,50%-3,75% hasta al menos octubre de 2026, frente al 67% que mostraban antes del dato. Wall Street abrió a la baja: futuros del Dow Jones (-0,61%), S&P 500 (-0,96%) y Nasdaq 100 (-1,39%). Para Costa Rica, el impacto es doble. El BCCR proyectó su política monetaria sobre supuestos de inflación estadounidense del 2,5% para 2026; el dato de abril obliga a revisar esa hoja de ruta. Además, el colón costarricense cotizó esta semana en ₡523 por dólar —dentro del rango de intervención del BCCR— pero la persistencia de tasas altas en EE.UU. dificulta la reducción de la Tasa de Política Monetaria local sin ampliar el diferencial de tasas con el exterior.
La pausa monetaria que parecía estar llegando a su fin con los datos de marzo se extiende indefinidamente: el dato de abril desplazó el horizonte de alivio.
La Reserva Federal mantuvo el rango de la tasa de fondos federales entre 3,50% y 3,75% en su reunión de mayo, una decisión unánime del FOMC que fue ampliamente anticipada por el mercado. Sin embargo, el contexto cambió con el dato de inflación del viernes 15: la Fed ya no tiene margen para señalar recortes en el horizonte cercano sin arriesgarse a perder credibilidad antiinflacionaria. El presidente Jerome Powell advirtió en la rueda de prensa posterior a la decisión —la información es de la semana previa, aún sin nueva reunión el 15— que la Fed necesitará ver al menos tres meses consecutivos de IPC por debajo del 3% antes de considerar un recorte. Con el dato de abril en 3,8%, ese criterio queda automáticamente descartado hasta agosto como mínimo. El efecto sobre los mercados de deuda latinoamericanos es inmediato: el spread de los bonos soberanos costarricenses en dólares amplió 18 puntos básicos esta semana, según datos de Bloomberg. El Ministerio de Hacienda de Costa Rica, que evalúa una emisión de eurobonos para el segundo semestre de 2026, deberá decidir si paga ese diferencial adicional o espera a que el entorno mejore.
El precio del barril de petróleo Brent acumula una subida superior al 5% durante el mes de mayo, impulsado por la postura de Irán en el estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial—. Las escasas expectativas de un acuerdo de paz entre EE.UU. e Irán que reabra el flujo normalizado de combustibles presionan al alza los futuros del crudo para entrega en junio y julio. El alza del petróleo es el componente más directo en el IPC de abril de EE.UU. (3,8% interanual) y también explica la subida de los precios en la bomba en Costa Rica: el ARESEP actualizó la fórmula de precios de combustibles a finales de abril y el galón de gasolina súper se ubica en ₡1.285, el nivel más alto desde septiembre de 2023. La Refinadora Costarricense de Petróleo (RECOPE) importa cerca del 97% del petróleo que refina desde el mercado internacional, lo que hace al consumidor tico directamente vulnerable al ciclo de Ormuz.
Los tres principales índices de Wall Street registraron pérdidas a lo largo de la semana del 11 al 15 de mayo. El Nasdaq 100 acumula una caída del 2,1% en cinco sesiones, con el sector de tecnología de consumo y el de consumo discrecional como protagonistas de las ventas. Empresas como Qualcomm retrocedieron hasta un 6% tras revisiones a la baja de estimaciones de ingresos para el segundo semestre. El S&P 500 suma un 8% en lo que va del año, el Nasdaq 100 un 16,3% y el Dow Jones un 2,7% desde el 1 de enero, pero esas cifras acumuladas enmascaran la volatilidad de las últimas semanas. Las acciones que más resistieron los datos de inflación fueron las del sector energético —favorecidas por el alza del crudo— y las del sector bancario, que se beneficia del entorno de tasas altas. Para los fondos de pensión complementaria costarricenses (OPCs), la caída del Nasdaq representa una presión moderada en el valor de sus carteras de acciones internacionales, que en promedio representan el 15-20% de los portafolios de los fondos más agresivos de la OPC Vida Plena y Popular Pensiones.
El tipo de cambio del colón costarricense se ubicó esta semana alrededor de ₡523 por dólar en el Mercado de Monedas Extranjeras (MONEX), dentro del rango de intervención del Banco Central de Costa Rica. El BCCR ha participado en el mercado cambiario de forma discrecional en las últimas semanas para evitar una depreciación brusca del colón ante el fortalecimiento del dólar a nivel global por el entorno de tasas de la Fed. El diferencial entre tasas de interés en colones y dólares se amplió ligeramente esta semana: la tasa básica pasiva en colones se ubica en 5,25%, mientras que la tasa de referencia en dólares implícita en operaciones del mercado local supera el 6%. El diferencial favorece el ahorro en colones para depositantes residentes, pero encarece el crédito en moneda local para pequeñas empresas.
El Banco Central de Costa Rica diseñó su política monetaria para 2026 sobre un supuesto de inflación estadounidense convergiendo hacia el 2,5% a mediados de año. El dato de abril —3,8% interanual— invalida ese supuesto y fuerza una revisión de las proyecciones locales. El impacto es específico y medible: cada punto porcentual adicional de inflación en EE.UU. que se traduce en tasas de la Fed más altas equivale, en promedio histórico, a un diferencial de 15-20 puntos básicos adicional para los bonos soberanos costarricenses. El Ministerio de Hacienda evalúa si colocar eurobonos en el segundo semestre con ese diferencial o esperar señales de cambio de ciclo monetario. El ángulo que conviene rastrear: el petróleo es el puente entre la geopolítica de Ormuz y la inflación costarricense. Si las tensiones con Irán se resuelven antes del tercer trimestre, el crudo podría ceder y arrastrar la inflación hacia el 3%, abriendo la ventana de recorte de la Fed para el Q4. Si no, Costa Rica enfrentará un segundo semestre con tasas internacionales altas y un crédito doméstico más caro de lo proyectado.
La semana del 11 al 15 de mayo cierra con un panorama más restrictivo que el de comienzos de mes. El IPC de abril al 3,8% pone la senda de recortes de la Fed al menos hasta octubre; el petróleo sobre los $82 por barril mantiene la presión inflacionaria; y Wall Street cede terreno por segunda semana consecutiva. Las materias primas distintas al crudo mostraron comportamientos mixtos: el oro resistió cerca de los $3.200 por onza como activo refugio, mientras el cobre —barómetro de la actividad industrial global— cedió un 1,8% ante señales de desaceleración en China. Para la semana próxima, el mercado estará atento a los datos de ventas minoristas de EE.UU. del jueves y a las intervenciones de miembros del FOMC que podrían señalar el margen de tolerancia de la Fed ante un dato de inflación que lleva ya tres meses por encima del 3%. Costa Rica publica el índice de precios al consumidor de abril el próximo lunes: el consenso local anticipa un dato de entre 3,2% y 3,5% interanual.