Cuatro miembros del FOMC se opusieron a mantener la tasa inalterada; el oro supera los USD 4.700; Bitcoin defiende la zona de USD 80.000 mientras el petróleo presiona los mercados.
El FOMC mantuvo la tasa de fondos federales en 3.5%-3.75% en su reunión de abril, pero el voto dividido reveló tensiones internas sobre el rumbo de la política monetaria ante la inflación energética.
La Reserva Federal de Estados Unidos mantuvo su tasa de fondos federales en el rango de 3.5% a 3.75% en la reunión del 29 de abril de 2026, según el comunicado oficial del Board of Governors del Fed. La decisión fue la tercera reunión consecutiva sin movimiento de tasas —desde el último recorte de 25 puntos básicos en diciembre de 2025. Pero lo que hace histórica esta reunión no es el resultado sino el voto: ocho miembros a favor de mantener y cuatro en contra, según el comunicado de la Fed. Es la primera vez desde octubre de 1992 que cuatro miembros del FOMC disienten en una misma votación. La disidencia interna del Fed refleja el dilema de la política monetaria en 2026: la inflación repunta por el petróleo elevado —que sigue sobre USD 90 desde marzo por el conflicto en Oriente Medio— mientras el mercado laboral permanece resiliente. El gobernador Miran votó por recortar 25 puntos básicos; los otros tres disidentes objetaron el lenguaje del comunicado que sugiere que el banco central podría eventualmente retomar los recortes. J.P. Morgan Research publicó el 8 de mayo que su escenario base es que el Fed mantendrá las tasas durante el resto de 2026 y podría subir 25 puntos básicos en el tercer trimestre de 2027. Para el BCCR de Costa Rica, la postura del Fed es una señal relevante: el banco central costarricense ajustó su proyección de crecimiento del PIB de 3.8% a 3.5% para 2026 citando el impacto del petróleo y la incertidumbre externa, según datos publicados en Infobae. Una Fed que no corta tasas —y puede que las suba— mantiene el dólar fuerte, presiona el tipo de cambio del colón y encarece el servicio de la deuda pública externa costarricense.
El oro cotizó el 8 de mayo a USD 4.723,70 la onza troy, un nuevo máximo en 2026 impulsado por la combinación de inflación energética persistente —el petróleo ha estado por encima de USD 90 desde principios de marzo— y la incertidumbre generada por los conflictos en Oriente Medio y Europa del Este, según datos de Trading Economics y análisis de Investing.com. Los economistas consultados por Bloomberg elevaron el pronóstico de inflación para 2026 a 2.7% en promedio para economías desarrolladas, creando el entorno macroeconómico que históricamente más favorece al oro. El ángulo contrario lo plantean analistas de iShares: señalan que el oro en niveles superiores a USD 4.000 ya incorpora primas de riesgo geopolítico que podrían revertirse si el conflicto en el Estrecho de Ormuz se resuelve antes de lo esperado. Un descenso del petróleo de vuelta a la zona de USD 75-80 podría reducir la demanda de activos refugio y presionar el precio del metal hacia la zona de USD 3.900-4.000, según su modelo. Para Costa Rica, el banco central monitorea el oro como referencia de las condiciones financieras globales, aunque las reservas internacionales del BCCR están denominadas principalmente en dólares.
Bitcoin cotizó el 8 de mayo a USD 80.435, con un leve avance del 1.06% en el día, según Yahoo Finance. La criptomoneda ha estado en la zona de USD 78.000-80.000 desde mediados de abril, resistiendo la presión bajista que ejerce el petróleo elevado —que como activo que correlaciona con la inflación y el apetito por riesgo, reduce la demanda de bitcoin cuando sube—, según el análisis de Phemex del 8 de mayo. Los analistas de Ambito identifican dos eventos clave que podrían mover el mercado cripto antes de fin de año: la posible apertura o cierre del Estrecho de Ormuz —que impactaría directamente el precio del petróleo— y el ritmo de la política de tasas del Fed. Si el petróleo cae bajo USD 85 y el Fed señala que los próximos movimientos serán a la baja en 2027, el mercado cripto prevé un rally hacia el rango de USD 110.000-130.000 para Bitcoin. Si el petróleo se mantiene elevado y el Fed sube tasas, el panorama para activos especulativos se complica. Para Costa Rica, el colón digital del BCCR —aún en fase piloto— sigue siendo la única respuesta regulatoria formal al ecosistema cripto en el país.
El barril de petróleo Brent cotizó el 8 de mayo a USD 94,68, con una leve baja del 0.14% en el día, pero sostenido sobre USD 90 desde principios de marzo por el impacto del conflicto en Oriente Medio sobre el flujo de crudo del Golfo Pérsico, según datos de Investing.com. Los economistas han elevado el pronóstico de inflación para economías desarrolladas a 2.7% para 2026 basándose en el componente energético. El impacto en Costa Rica es directo: el país importa el 100% del petróleo que consume, y los precios de los combustibles al consumidor están indexados a los precios internacionales mediante la fórmula de la ARESEP. Con el petróleo sobre USD 90, el costo de la gasolina en estaciones costarricenses permanece en los niveles más altos desde el pico de 2022.
J.P. Morgan Global Research publicó el 8 de mayo su revisión de las perspectivas del Fed: el escenario base ya no incluye ningún recorte de tasas para el resto de 2026, y el primer movimiento del ciclo podría ser un alza de 25 puntos básicos en el tercer trimestre de 2027, según el comunicado de análisis de J.P. Morgan del 8 de mayo. El mercado de futuros de la CME registra menos de un 10% de probabilidad de un recorte en la reunión del Fed en junio. El cambio en el escenario de J.P. Morgan, una de las instituciones financieras con mayor peso en las expectativas de mercado, tiene implicaciones para los mercados emergentes: un Fed que no corta —y puede subir— mantiene la presión sobre los tipos de cambio de monedas como el colón costarricense y encarece el refinanciamiento de deuda soberana externa. La deuda pública de Costa Rica bajó del 67% al 58.3% del PIB entre 2022 y 2025 según el BCCR, pero un entorno de tasas altas durante más tiempo extiende el período de ajuste fiscal.
El proceso de adhesión de Costa Rica al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (CPTPP) avanza en el primer semestre de 2026 con noticias mixtas: los sectores exportadores —zonas francas, servicios, manufactura médica— celebran la apertura de nuevos mercados en Asia-Pacífico, mientras el sector agropecuario anticipa presión competitiva de productos agrícolas importados con menores aranceles, según Crecex. El acuerdo podría modificar las condiciones de acceso de productos como el arroz, el maíz y la carne bovina.
La semana del 5 al 9 de mayo de 2026 cerró con tres datos dominantes en los mercados financieros globales: el voto más dividido del FOMC desde 1992 sella una Fed sin rumbo claro en un entorno de inflación energética; el oro alcanza nuevos máximos a USD 4.723 como activo refugio ante conflictos simultáneos en tres regiones; y Bitcoin defiende los USD 80.000 en un mercado de riesgo presionado por el petróleo. Para Costa Rica, el contexto externo es el factor de mayor incertidumbre en las proyecciones del BCCR para el resto del año.