Daraxonrasib dobla la mediana de supervivencia en páncreas avanzado; la prueba genómica OPTIMA permite a pacientes de alto riesgo en mama evitar la quimio. El Ébola Bundibugyo supera 321 casos confirmados sin vacuna aprobada.
El daraxonrasib —una pastilla de toma diaria que bloquea las proteínas del gen RAS, asociadas a la mayoría de los cánceres de páncreas— duplicó la mediana de supervivencia en pacientes con cáncer de páncreas avanzado y previamente tratado: de 6,7 meses con la quimioterapia estándar a 13,2 meses con daraxonrasib, con un perfil de efectos secundarios más tolerable. El resultado fue presentado en el Congreso Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) 2026 en Chicago, según Cancer Research UK y TechTimes. El páncreas es el cáncer con peor pronóstico de los carcinomas comunes: la mayoría de los diagnósticos ocurren en estadios avanzados y la mediana de supervivencia global con quimioterapia era de menos de un año. Duplicarla con una pastilla oral es un cambio cualitativamente significativo. El fármaco aún requiere aprobación de la FDA, que podría producirse bajo el proceso acelerado dado la relevancia del resultado. La empresa que desarrolló daraxonrasib no ha publicado el precio estimado. En Costa Rica, el cáncer de páncreas es tratado en el Hospital México de la CCSS. El acceso a medicamentos innovadores en el sistema público depende del proceso de evaluación de la Comisión de Farmacoterapia de la CCSS y de los tiempos de negociación de precio con el laboratorio productor, proceso que típicamente toma entre 18 meses y 3 años después de la aprobación regulatoria.
El ensayo clínico OPTIMA, también presentado en ASCO 2026, demostró que una prueba diagnóstica genómica puede identificar con seguridad qué pacientes con cáncer de mama de alto riesgo clínico pueden omitir la quimioterapia sin reducción de sus resultados de supervivencia. La prueba analiza el perfil genético del tumor para determinar si la biología del cáncer responderá suficientemente a la terapia endocrina sola, evitando los efectos secundarios de la quimio —caída del cabello, náuseas, fatiga severa, supresión del sistema inmune— en esos pacientes, según Cancer Research UK. El hallazgo es significativo porque el criterio habitual para indicar quimioterapia en cáncer de mama es el riesgo clínico (tamaño del tumor, estadio, ganglios), que es un predictor imperfecto de la respuesta biológica. OPTIMA añade una capa de precisión molecular que reduce el sobretratamiento. El ensayo fue financiado por Cancer Research UK y el NHS de Reino Unido, lo que facilita su adopción en sistemas públicos de salud. En la CCSS, el acceso a pruebas genómicas para cáncer de mama es limitado. Los test existentes como Oncotype DX se usan de manera selectiva en el Hospital México y el Hospital de las Mujeres; la implementación de OPTIMA dependería de la disponibilidad de laboratorios con capacidad de secuenciación genómica en el sistema público.
El tercer mayor brote de Ébola en la historia avanza en condiciones de guerra: la violencia armada en el este del Congo hace que ocho de cada diez personas expuestas al virus nunca sean contactadas por los equipos de salud.
El brote de Ébola causado por la cepa Bundibugyo tiene al 2 de junio 321 casos confirmados y 116 bajo investigación en la República Democrática del Congo, con 48 muertes confirmadas, y 15 casos en Uganda con una muerte. La OMS declaró Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (PHEIC) el 17 de mayo de 2026. Una trabajadora de salud en EE.UU. fue confirmada como el primer caso fuera de África y recibe tratamiento en Alemania, según el NBC News tracker y la OMS. El mayor obstáculo de contención es la violencia armada en el este del Congo: los equipos de rastreo de contactos solo logran localizar al 20% de las personas expuestas. La OMS lo describió como una «colisión catastrófica entre enfermedad y conflicto». A diferencia del Ébola-Zaire —para el cual existe una vacuna aprobada (rVSV-ZEBOV) que fue clave para contener brotes anteriores— para el Ébola Bundibugyo no hay vacuna ni terapéutico aprobado. El 1 de junio, cinco pacientes recuperados fueron dados de alta en el DRC, una señal positiva en un panorama mayoritariamente preocupante. El Ministerio de Salud de Costa Rica tiene activo un protocolo de tamizaje en el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría para pasajeros provenientes de África Central. El riesgo de importación es bajo dado el tráfico aéreo limitado entre Costa Rica y la región afectada.
El sistema de salud público más importante de Costa Rica arrastra un déficit estructural de capacidad quirúrgica que crece a mayor velocidad de la que la institución puede resolverlo con los recursos actuales.
La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) registra 204.622 pacientes asegurados en lista de espera para cirugías al mes de abril de 2026, frente a los 190.076 de un año antes, un aumento del 8% en doce meses, según Tico Times. La lista cubre desde intervenciones electivas de ortopedia y oftalmología hasta procedimientos más urgentes de oncología y cardiología. El crecimiento de la lista refleja la combinación de un aumento en la demanda —Costa Rica tiene una población que envejece más rápido de lo proyectado— con restricciones presupuestarias que limitan la contratación de personal médico y el uso de tiempo quirúrgico. El gobierno presupuestó ¢393.000 millones menos de lo que la CCSS reportó necesitar para 2026. La brecha entre necesidad y presupuesto se traduce en listas de espera que para algunas especialidades, como la ortopedia, superan los dos años. El Ministerio de Hacienda y la CCSS tienen una negociación pendiente sobre el mecanismo de transferencia de recursos que el Ejecutivo y la Asamblea deben resolver en las próximas semanas. El análisis escéptico: la CCSS tiene también problemas de eficiencia interna —salas quirúrgicas que no operan a plena capacidad por déficit de suministros o de anestesiólogos disponibles— que no se resuelven solamente con más presupuesto. Un informe de la Contraloría de 2025 documentó tasas de uso de salas por debajo del 70% en varios hospitales regionales.
La aprobación de ensitrelvir como profilaxis post-exposición al COVID-19 crea una categoría nueva de medicamento: el equivalente a la pastilla del día siguiente, pero para la enfermedad que remodeló el mundo.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) aprobó el 29 de mayo de 2026 Xocova (ensitrelvir), un inhibidor de proteasa 3CL, como el primer antiviral oral para la profilaxis post-exposición al COVID-19 —es decir, para personas que acaban de tener contacto con alguien confirmado y quieren reducir la probabilidad de enfermar. La aprobación crea una categoría de uso que no existía para ningún antiviral contra COVID-19 hasta la fecha, según la FDA y Drugs.com. En la misma semana, la FDA aprobó también Zaynich (cefepime + zidebactam) el 30 de mayo para infecciones urinarias complicadas, y Decnupaz (pivekimab sunirine-pvzy) el 27 de mayo para una neoplasia hematológica rara (BPDCN). El ciclo de aprobaciones del mes de mayo fue uno de los más activos del año. El 16 de junio tiene programadas las decisiones para citisinicline (dependencia de nicotina, origen vegetal) y NASP (para gota no controlada). Xocova no ha llegado a Costa Rica a través de los canales de la CCSS ni del Ministerio de Salud al cierre de esta edición. La integración de nuevos antivirales al cuadro básico de medicamentos de la CCSS depende de una evaluación de costo-efectividad que puede tomar meses o años.
El 3 de junio de 2026 cierra una semana de salud con contrastes extremos: el ASCO presentó dos avances oncológicos que podrían redefinir el tratamiento del cáncer de páncreas y de mama para una fracción significativa de pacientes; la FDA aprobó el primer antiviral oral post-exposición para COVID-19; y sin embargo el Ébola Bundibugyo avanza sin vacuna en una zona de conflicto donde solo el 20% de los contactos puede ser rastreado, y la CCSS de Costa Rica acumula 204.622 pacientes en lista de espera con un déficit presupuestario de ¢393.000 millones. La distancia entre el avance científico disponible y el acceso real a ese avance sigue siendo la mayor brecha de la salud global.