El hallazgo cambia las hipótesis sobre cómo funciona la droga en el metabolismo hepático; en Costa Rica, el chikungunya llega a seis casos confirmados con la temporada lluviosa a días.
Un estudio publicado esta semana por investigadores del Sinai Health System de Toronto establece que la semaglutida —el principio activo de Ozempic y Wegovy— actúa directamente sobre un subconjunto de células del hígado para mejorar la función hepática, y lo hace por una vía que es independiente de la pérdida de peso que el medicamento produce. El hallazgo desafía la hipótesis dominante hasta ahora, que atribuía los beneficios hepáticos de la semaglutida a la pérdida de peso como mecanismo primario. Si la acción directa sobre el hígado se confirma en ensayos clínicos más amplios, abriría la puerta a usar dosis más bajas de semaglutida específicamente para tratar la enfermedad hepática metabólica —esteatosis, fibrosis— sin tener que llegar a los niveles de dosis que producen pérdida de peso significativa. El ángulo contrario que los hepatólogos señalan: el estudio fue realizado en condiciones de laboratorio y en modelos celulares, no en ensayos clínicos aleatorizados con pacientes. La distancia entre un efecto celular documentado in vitro y un protocolo clínico aprobado es de años y cientos de millones de dólares en investigación. La información proviene de Medical Xpress, que reportó el estudio; la publicación original no ha sido revisada por El Pisuika al cierre de esta edición. En Costa Rica, la CCSS no tiene semaglutida en su lista de medicamentos esenciales; los pacientes costarricenses que usan la droga acceden principalmente a través del mercado privado a precios que oscilan entre ¢80.000 y ¢150.000 mensuales.
Un estudio del Cleveland Clinic publicado esta semana analizó a cerca de 8.000 pacientes que habían dejado de usar semaglutida o tirzepatida y documentó un hallazgo contrario a la creencia popular: en promedio, la interrupción del tratamiento no lleva a una recuperación significativa del peso en la práctica clínica real. La razón, según los autores, es que la mayoría de pacientes que discontinúan la droga eventualmente reinician el medicamento original o prueban uno alternativo —el efecto de la interrupción queda así neutralizado por la reanudación del tratamiento. El estudio tiene limitaciones que sus propios autores señalan: el seguimiento promedio fue de 18 meses, y los estudios previos con seguimiento más largo sí muestran recuperación de peso cuando no hay reanudación del tratamiento. El consenso en endocrinología es que los GLP-1 requieren uso indefinido para mantener sus efectos, similar a los antihipertensivos o los medicamentos para el colesterol. El dato más relevante del estudio es de comportamiento: la mayoría de pacientes que dejan los GLP-1 no lo hacen por decisión informada sino por barreras de acceso, y vuelven a la droga en cuanto pueden acceder.
El Ministerio de Salud de Costa Rica confirmó el sexto caso positivo de chikungunya registrado en el país durante 2026, el total más alto para este período del año desde 2016. La confirmación llegó acompañada del descarte de casos de ébola que el ministerio realizó tras la circulación de un rumor en redes sociales que generó alarma innecesaria. El chikungunya —enfermedad transmitida por los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus, los mismos vectores del dengue y el zika— produce fiebre alta y dolor articular severo que puede durar semanas. La CCSS activó alertas en los hospitales de la Gran Área Metropolitana y el Caribe para identificar casos sospechosos, reforzar el diagnóstico diferencial con dengue y preparar insumos para manejo sintomático. La vigilancia en fronteras terrestres y aéreas también se intensificó. El mayor riesgo de expansión llega con las primeras lluvias de junio, cuando el Aedes aegypti prolifera en cualquier recipiente con agua estancada. La CCSS no tiene tratamiento específico para el chikungunya —el manejo es sintomático con antipiréticos y analgésicos— pero sí protocolos de diagnóstico y seguimiento de brotes.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) anunció el 18 de mayo que Guatemala completó su encuesta de serovigilancia sobre tracoma —la principal causa infecciosa de ceguera prevenible— y que los resultados la colocan cerca del umbral de eliminación como problema de salud pública, definido como una prevalencia de tracoma folicular inferior al 5% en niños de 1 a 9 años. El proceso de verificación oficial ante la OMS puede tomar entre 6 y 12 meses adicionales. Paraguay también avanzó esta semana con la presentación de una hoja de ruta integral para la eliminación de enfermedades transmisibles en el Cono Sur, con apoyo de la OPS. Estas dos noticias forman parte del arco de eliminación de enfermedades tropicales desatendidas en América Latina, que tiene a Costa Rica como referente regional: el país declaró en 2009 la eliminación de la oncocercosis y en 2021 completó la eliminación del tracoma. El contexto para Costa Rica es de solidaridad regional: si Guatemala elimina el tracoma, reduce el riesgo de reintroducción en países vecinos que ya alcanzaron el umbral.
Una revisión publicada esta semana en una revista de nutrición clínica sistematizó la evidencia acumulada sobre la formación de compuestos carcinógenos —acrilamida, aminas heterocíclicas, hidrocarburos aromáticos policíclicos— en alimentos cocinados a temperaturas superiores a 180°C, especialmente en carnes a la parrilla, papas fritas y tostadas. La revisión no presenta datos nuevos sino sintetiza la literatura disponible; la recomendación central es reducir el tiempo de exposición a altas temperaturas y preferir métodos de cocción húmedos —vapor, ebullición, sous vide— cuando sea posible. El ángulo contrario que los nutricionistas señalan: la dosis hace el veneno. El consumo ocasional de alimentos a la parrilla no representa un riesgo clínicamente significativo; el problema es el consumo diario y repetido durante años. La información proviene de una única revisión académica sin confirmación independiente al cierre de esta edición. La dieta costarricense, que incluye frecuentemente gallo pinto, arroz con pollo y carnes asadas, tiene exposición variable a estos compuestos según los métodos de cocción doméstica que son heterogéneos en el país.
El 24 de mayo deja tres noticias de salud que van del laboratorio al campo: la semaglutida demuestra que actúa directamente en el hígado por una vía independiente del peso —hallazgo que podría redefinir su uso en hepatología—; Cleveland Clinic documenta que dejar la droga no produce recuperación de peso en promedio; y Costa Rica confirma su sexto caso de chikungunya con la temporada lluviosa a días. En el frente regional, Guatemala avanza hacia la eliminación del tracoma como problema de salud pública.