La presidenta electa concluye esta semana el proceso de evaluación de perfiles; el colón costarricense se aprecia a niveles no vistos desde hace dos décadas por exceso de divisas; y la Asamblea Legislativa 2022-2026 entra en sus últimos seis días de sesiones ordinarias.
La presidenta electa confirmó que el proceso de evaluación de perfiles concluye esta semana; el equipo definitivo se revelará en el Teatro Melico Salazar tres días antes de la toma de posesión en el Estadio Nacional.
Laura Fernández entra en la recta final del proceso de conformación de su gabinete. La presidenta electa del Partido Pueblo Soberano indicó en declaraciones del 17 de marzo, recogidas por Infobae Costa Rica, que el anuncio se haría a «finales de abril», aunque el plazo se corrió al 5 de mayo. Cuatro nombres se perfilan como continuidades del gobierno Chaves: Gerald Campos en Seguridad Pública, Yorleni León en el IMAS, Manuel Tovar en Comercio Exterior y Leonardo Sánchez en el MEP. El Ministerio de Hacienda y la presidencia del BCCR son las carteras donde el proceso de selección ha sido más reservado. El equipo de transición de Fernández evaluó el desempeño de los ministros actuales bajo criterios de competencia técnica y vocación de servicio público. El contexto político es relevante: Partido Pueblo Soberano obtuvo 31 diputados —mayoría absoluta en la nueva Asamblea—, por primera vez desde 1990, lo que le daría a Fernández un margen de gobernabilidad legislativa inédito en las últimas tres décadas. Ese margen facilita la confirmación de ministros que en otro escenario podrían enfrentar cuestionamientos en la Asamblea. El ángulo contrario: anunciar el gabinete solo tres días antes de la toma de posesión del 8 de mayo deja un margen de preparación técnica muy estrecho para los nuevos ministros; la transición operativa con sus antecesores —entrega de carteras, auditorías de entidades, revisión de contratos— es un proceso que requiere semanas, no días, y varios analistas de política pública lo señalan como riesgo de arranque para la nueva administración. La presidenta Fernández será la segunda mujer en el Ejecutivo costarricense y la primera en obtener una mayoría legislativa absoluta desde que comenzó el actual sistema multipartidista.
El tipo de cambio del dólar en ventanilla se ubicó alrededor de ₡455 al cierre del 23 de abril, con una tendencia a la baja que los principales bancos del sistema financiero costarricense reportan semana a semana. Según datos de Wise y el BCCR histórico, el nivel actual no se observaba desde julio de 2005, cuando el sistema de minidevaluaciones aún estaba vigente. En los últimos 12 meses, el colón se ha apreciado un 8,09% frente al dólar; solo en el último mes, la apreciación fue del 2,29%. El motor del fenómeno es un exceso persistente de divisas en el mercado cambiario, explicado por el alto dinamismo de las exportaciones de Zona Franca —particularmente servicios médicos y tecnología—, el flujo de remesas y la inversión extranjera directa que ingresa a Costa Rica. El Banco Central ha intervenido marginalmente para evitar una apreciación demasiado brusca, pero la tendencia estructural es clara. Para exportadores tradicionales —productores de piña, café, banano— la apreciación del colón reduce su competitividad: reciben dólares pero sus costos están en colones, y cada punto de apreciación reduce sus márgenes. El ángulo contrario: para consumidores y empresas importadoras, un colón más fuerte significa bienes importados más baratos y menor costo del servicio de deudas en dólares; el BCCR señaló en su informe de marzo que el efecto neto sobre el bienestar depende de la estructura de cada hogar, y que los hogares de mayor ingreso —que consumen más bienes importados y tienen más deuda dolarizada— se benefician proporcionalmente más que los de menor ingreso. La nueva administración Fernández heredará este escenario el 8 de mayo: un colón fuerte que complica al sector exportador tradicional pero que facilita el control de la inflación importada en un contexto de conflicto iraní.
La Asamblea Legislativa en funciones desde mayo de 2022 cierra el período ordinario de sesiones el 30 de abril. Según datos de El Mundo CR, el período 2022-2026 fue el más legislativamente activo en seguridad y finanzas públicas en décadas: más de 600 leyes aprobadas, con cuarenta normas específicas en materia de seguridad. El Partido Pueblo Soberano de Rodrigo Chaves llegó con el control de la Asamblea durante los dos últimos años, lo que aceleró la aprobación del paquete legislativo del Ejecutivo. A partir del 1 de mayo, la nueva composición legislativa —con Pueblo Soberano en mayoría absoluta de 31 diputados— asume sus funciones. La transición parlamentaria es tan relevante como la del Ejecutivo: con una mayoría absoluta, la nueva Asamblea podrá aprobar legislación sin negociar con otras fracciones en la mayoría de los casos, algo que no se veía desde la era de los dos partidos dominantes. Las últimas sesiones del período actual están dedicadas a finalizar trámites pendientes y a la ceremonia de entrega de poderes. La información sobre la composición exacta de la nueva Asamblea y los temas pendientes en la agenda proviene de cobertura de El Mundo CR y fuentes institucionales públicas.
Las exportaciones totales de Costa Rica crecieron un 11% en relación con el mismo período de 2025, alcanzando los $35.243 millones anualizados según datos de PROCOMER y el Ministerio de Comercio Exterior. El motor del crecimiento es la exportación de servicios —dispositivos médicos, software, servicios compartidos— que representan la mayor parte del ingreso de divisas del país. La manufactura avanzada de Zona Franca, liderada por empresas como Intel, Hewlett Packard Enterprise y Amazon, contribuye de forma directa a esa cifra. El crecimiento del 11% en exportaciones es notable en un contexto global de menor ritmo: el FMI proyecta el crecimiento del comercio mundial en apenas 2,8% para 2026, lo que significa que Costa Rica crece casi cuatro veces más rápido que el promedio mundial en exportaciones. El ángulo contrario: el dinamismo exportador está muy concentrado en Zona Franca; fuera de ese régimen, los exportadores agropecuarios tradicionales sufren el doble efecto de un colón más fuerte y mercados internacionales menos dinámicos. Si la apreciación cambiaria continúa, el año 2026 podría terminar con una brecha creciente entre el sector de alta tecnología —que factura en dólares y tiene costos mixtos— y el agropecuario, que tiene costos en colones y precios internacionales bajo presión. Para la nueva administración Fernández, los datos de exportación son un activo político y económico: muestran que el modelo de atracción de inversión extranjera directa funciona, pero también señalan la vulnerabilidad estructural del modelo de dos velocidades.
El bloqueo naval del Estrecho de Ormuz por EE.UU., que entró en vigor en el primer mes del conflicto iraní, ha redirigido parte del tráfico de buques hacia rutas alternativas. El Canal de Panamá, que conecta el Atlántico y el Pacífico, absorbió una porción del tráfico adicional de embarcaciones de carga que evitan el paso por el Estrecho o por el Canal de Suez, ahora sujeto a restricciones de seguros marítimos más costosas. La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) ajustó las tarifas de reserva de ranuras de tránsito para gestionar la demanda adicional, según fuentes del sector logístico recogidas por CRECEX. Para Costa Rica, el efecto es doble: el país usa el Canal como ruta de exportación e importación para bienes físicos. Un Canal más caro y más congestionado encarece la logística de exportación de productos como piña y banano que salen por el Caribe, y de importaciones de bienes manufacturados que llegan por el Pacífico desde Asia. La magnitud del impacto en el precio final al consumidor costarricense es difícil de estimar al cierre de esta edición, pero el sector logístico ya anticipó ajustes para el segundo semestre si el conflicto continúa. La información sobre las tarifas del Canal de Panamá proviene de fuentes del sector sin confirmación oficial de la ACP al cierre de esta edición.
— Con el Estrecho de Ormuz bajo tensión, barcos que normalmente transitarían por Suez o rutas directas al Pacífico están usando el Canal de Panamá como alternativa, lo que generó congestión y ajuste de precios.
El 24 de abril de 2026 encuadra una semana de transición en Costa Rica: la presidenta electa Laura Fernández cierra el proceso de selección de su gabinete en un momento de relativa fortaleza macroeconómica —exportaciones al alza, inflación contenida, colón fuerte—, pero con advertencias estructurales latentes: la apreciación cambiaria presiona al sector agropecuario exportador, el conflicto iraní mantiene incertidumbre en el precio de los combustibles, y la Asamblea que cierra el 30 de abril deja pendientes que la nueva composición deberá asumir desde el primer día de mayo. La semana del 24 al 30 de abril es la penúltima antes del cambio de gobierno. Para empresas y ciudadanos costarricenses, los próximos quince días son de observación: el gabinete revelado el 5 de mayo definirá las prioridades concretas de la administración Fernández; la composición del liderazgo en Hacienda y el Banco Central será el dato más revelador de qué modelo económico aplicará el nuevo gobierno.