Los estudiantes de la UCR cumplen cuatro días con la Rectoría tomada exigiendo la renuncia de Carlos Araya; Guanacaste sufre la mayor oleada de incendios forestales registrada; Laura Fernández llega a la investidura con 12 días de antelación y una transición sin sobresaltos.
La toma iniciada el miércoles 22 de abril mantiene bloqueado el edificio administrativo principal de la Universidad de Costa Rica en San Pedro; el rector ingresó al edificio el viernes pero reiteró que no abandonará el cargo.
El edificio de la Rectoría de la Universidad de Costa Rica en el campus Rodrigo Facio amaneció este domingo por cuarto día consecutivo bajo la ocupación de un grupo de estudiantes que exigen la renuncia del rector Carlos Araya Leandro. La toma, iniciada el miércoles 22 de abril tras el colapso de las negociaciones entre el gobierno de Rodrigo Chaves y las universidades públicas sobre el Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) para 2027, escaló el jueves cuando una amenaza de tiroteo obligó a la movilización de la Fuerza Pública, que acordonó el área sin ingresar al edificio según informó Monumental. El rector Araya ingresó al edificio el viernes escoltado por seguridad de la UCR y emitió un comunicado desde el interior reiterando que no presentará su renuncia y calificando la toma como «contraria a los principios de convivencia democrática de la universidad». Una funcionaria de la institución solicitó formalmente la intervención de la Fuerza Pública según reportó El Observador CR, pero la universidad no ha dado autorización expresa para el desalojo. Las peticiones estudiantiles publicadas por Teletica incluyen: la renuncia de Araya, la convocatoria a una asamblea universitaria para tratar el FEES, y la garantía de que no habrá represalias contra los participantes en la protesta. El ángulo contrario: la Federación de Estudiantes de la UCR (FEUCR) no respaldó formalmente la toma —una fracción del movimiento estudiantil la considera contraproducente para las negociaciones con el Ejecutivo, argumentando que radicaliza la posición del gobierno y le da argumentos para presentar a las universidades como intransigentes ante la Asamblea Legislativa, donde el FEES requiere aprobación presupuestaria.
El Sistema Nacional de Áreas de Conservación confirma 209 incendios acumulados en los primeros meses del año, con siete focos activos al 24 de abril y más de 28.000 hectáreas quemadas en Guanacaste.
Costa Rica acumuló 209 incendios forestales en lo que va de 2026, según datos del SINAC, superando por casi 70 casos el récord histórico previo para el mismo período. Guanacaste concentra el 69% de los incidentes —102 incendios— con más de 28.000 hectáreas quemadas, según el reporte del El Observador CR del 24 de abril. Al cierre de esa jornada había siete focos activos. La Dirección de Bomberos alertó en un comunicado que el fenómeno de El Niño proyectado para 2026-2027 generará condiciones de sequía más extremas que las actuales, lo que sugiere que la temporada de incendios de este año podría extenderse hacia el segundo semestre con mayor intensidad. El SINAC y el Ministerio de Ambiente atribuyen el récord a la confluencia de cuatro factores: la llegada anticipada de la estación seca, temperaturas superiores al promedio histórico registradas en febrero y marzo, el aumento de actividad humana en zonas de amortiguamiento de parques nacionales, y la acumulación de biomasa seca por la sequía del año anterior. La Comisión Nacional de Emergencias activó el jueves el nivel naranja de alerta en tres cantones de Guanacaste —Liberia, Cañas y Bagaces— y coordinó el apoyo de helicópteros del Ministerio de Seguridad. El ángulo contrario: el Comité Técnico Científico del SINAC advirtió en un informe del lunes que el presupuesto asignado a la brigada de incendios para 2026 se recortó en un 12% respecto al año anterior en el marco de las medidas de austeridad del gobierno de Chaves; la Contraloría General había señalado este riesgo en una auditoría de octubre de 2025 que el Ejecutivo no implementó.
La jefa electa del Partido Pueblo Soberano recibirá el 8 de mayo el mando de un Ejecutivo con inflación importada al alza, universidades en crisis y una mayoría legislativa que facilita pero no garantiza gobernabilidad.
A 12 días de la investidura, el equipo de transición de Laura Fernández Delgado terminó de definir el jueves los últimos nombramientos del primer gabinete, según La Nación. Fernández asumirá el 8 de mayo la presidencia número 50 de Costa Rica —la segunda mujer en ejercer el cargo después de Laura Chinchilla— con su partido Pueblo Soberano (PPSO) controlando 31 de los 57 escaños de la Asamblea Legislativa, mayoría absoluta que le permite aprobar legislación ordinaria sin negociar con otras bancadas. Los nuevos 57 diputados del PPSO, PNL y demás partidos tomarán posesión el 1 de mayo, una semana antes de la presidenta. Fernández hereda un contexto económico complejo: la tasa de política monetaria en 3,25% —mantenida por el BCCR en su reunión de abril ante la inflación importada por el conflicto iraní—, un tipo de cambio presionado hacia ¢460 en el escenario pesimista del banco, y la crisis de financiamiento universitario que la toma de la UCR visibilizó esta semana. Su propuesta de campaña para el FEES fue un aumento del 7% real, posición que el gobierno de Chaves rechazó y que Fernández deberá negociar ahora desde el Ejecutivo con su propia mayoría legislativa. La primera reunión del Consejo de Gobierno está programada para el 9 de mayo, según confirmó el equipo de transición.
El Banco Central de Costa Rica mantuvo su tasa de política monetaria en 3,25% en la reunión de abril, citando la inflación importada generada por el conflicto iraní y el alza del petróleo como la principal amenaza al equilibrio de precios. El presidente del BCCR, en declaraciones recogidas por El Financiero, advirtió explícitamente sobre el riesgo que representan las deudas contraídas en dólares por hogares y empresas costarricenses en un entorno de tipo de cambio presionado. El tipo de cambio de referencia del 25 de abril registró una venta de ¢457,22 y una compra de ¢451,57.
El domingo 26 de abril cierra una semana en la que Costa Rica gestiona simultáneamente tres crisis de diferente naturaleza: la tensión universitaria en la UCR, que refleja el debate de largo plazo sobre el financiamiento de la educación superior en un contexto de austeridad fiscal; el récord de incendios forestales en Guanacaste, que pone a prueba la capacidad de respuesta del Estado ante eventos climáticos extremos bajo presupuesto recortado; y la cuenta regresiva a la investidura de Laura Fernández, que arrancará el 8 de mayo con una agenda legislativa cargada desde el primer día. Las dos fechas más relevantes de la semana entrante: el 1 de mayo, cuando los nuevos diputados de la Asamblea toman posesión y la correlación de fuerzas legislativa cambia formalmente; y el 8 de mayo, cuando Fernández jura ante el pleno y el país entra en un nuevo ciclo político. De fondo, la resolución de la crisis del FEES será el primer banco de prueba real para la nueva mayoría del PPSO.