Wall Street cayó más de 1% el viernes; el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, hereda una economía marcada por la guerra y la inflación energética.
El IPC de abril en Estados Unidos llegó al 3.8% interanual —por encima de la previsión de 3.7% y del 3.3% de marzo—, impulsado principalmente por la energía, que aportó el 40% del aumento mensual, y por los rubros de vivienda y alimentos. El dato provocó que la probabilidad de al menos una alza de la Fed en 2026 saltara al 45% según la herramienta CME FedWatch, frente al 1% registrado un mes atrás. El mercado ya no descuenta ningún recorte en el año, un giro drástico respecto a las expectativas de tres recortes proyectadas en enero. El nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, instalado formalmente el 15 de mayo, hereda la tasa en el rango de 3.50%-3.75% —donde lleva tres reuniones consecutivas sin cambios— y una economía en la que los datos de empleo siguen siendo robustos pero la inflación energética erosiona el poder adquisitivo. Yahoo Finance cita al economista jefe de Deutsche Bank, Matthew Luzzetti, diciendo que «si el petróleo se mantiene por encima de $100 hasta agosto, Warsh podría verse obligado a subir antes de que acabe el año». Para Costa Rica, el BCCR mantiene su TPM en 5.25% desde el primer trimestre. Un alza de la Fed encarece el financiamiento externo de las empresas costarricenses que se fondean en dólares y presiona el tipo de cambio, aunque el BCCR ha señalado que la brecha de inflación entre Costa Rica (2.1%) y EE.UU. (3.8%) le da margen para mantener estabilidad cambiaria en el corto plazo.
Los precios del crudo acumulan un alza de unos $20 por barril frente a los niveles previos a la guerra; la gasolina en EE.UU. ya promedia $4.52 por galón, según el AAA.
El petróleo WTI cerró el 16 de mayo en $104.90 por barril (+3.68%) y el Brent en $109.30 (+3.37%), consolidando el nivel más alto desde la crisis de 2022. El detonante inmediato fue la negativa iraní a aceptar los términos del cese al fuego propuesto por EE.UU., que mantiene el bloqueo de facto del estrecho de Ormuz —paso del 20% del petróleo mundial— en su cuarta semana continua. La Agencia Internacional de la Energía advirtió que los inventarios estratégicos de los países de la OCDE ya cayeron 15 días por debajo del promedio histórico de 90 días. El diferencial entre el precio del petróleo y el costo de la gasolina al consumidor estadounidense es el más estrecho desde 2018, lo que indica que las refinerías no están absorbiendo el alza sino trasladándola al precio final. El AAA registra un promedio nacional de $4.52 por galón, y los analistas de Goldman Sachs estiman que podría llegar a $5.00 si el conflicto se extiende más allá de junio. El ángulo contrario lo pone el banco noruego DNB Markets: en un análisis publicado el 15 de mayo señala que el mercado está sobredimensionando el riesgo de suministro, dado que Arabia Saudita, EAU e Irak ya están desviando buena parte de su producción por rutas alternativas (gasoductos y el cabo de Buena Esperanza). DNB estima que el precio «justo» del petróleo dados los fundamentos de oferta y demanda es $87, no $104. Para RECOPE, que gestiona las importaciones de combustible de Costa Rica, el impacto ya se reflejó en ajustes de precio al surtidor en las últimas semanas.
Los mercados estadounidenses registraron su peor sesión en seis semanas el viernes 15 de mayo: el S&P 500 retrocedió 1.24% hasta 7,408.50 puntos, el Dow Jones Industrial Average perdió 537 puntos (-1.07%) para quedar en 49,526.17 y el Nasdaq cedió 1.54% hasta 26,225.14. El sector tecnológico lideró las pérdidas: Intel cayó más del 6%, AMD bajó 5.7%, Micron cedió 6.6% y Nvidia perdió 4.4%. Los operadores se frustraron con el resultado de la cumbre Trump-Xi en Beijing —sin acuerdos significativos más allá de la extensión provisional de la tregua arancelaria— y salieron de posiciones largas en tecnología que habían acumulado durante el repunte previo. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años tocó el 4.55%, el nivel más alto en un año, lo que intensificó la rotación fuera de acciones hacia renta fija. El mercado de renta variable europeo acompañó la caída: el FTSE 100 del Reino Unido retrocedió 1.9% en la semana, liderado por pérdidas en utilities (Severn Trent -7.9%, United Utilities -7.6%). La lectura técnica es ambigua: el S&P 500 sigue por encima de sus medias de 50 y 200 sesiones, lo que indica que la tendencia de fondo no está rota. Pero los analistas de JPMorgan advierten que si los datos de empleo de mayo confirman un mercado laboral enfriándose al mismo tiempo que la inflación sube, el escenario de estanflación —el peor para los activos de riesgo— volvería al primer plano.
Kevin Warsh fue formalmente instalado como presidente de la Reserva Federal el 15 de mayo de 2026, asumiendo la conducción de la institución más influyente del sistema financiero global en uno de los momentos más complejos desde la pandemia de 2020. La tasa de fondos federales permanece en el rango de 3.50%-3.75% tras tres reuniones consecutivas sin cambios, pero la llegada del IPC de abril al 3.8% y el alza del petróleo por encima de $104 modificaron radicalmente el escenario en el que Warsh deberá operar. Warsh fue gobernador de la Fed entre 2006 y 2011 y es conocido por sus posiciones hawkish —favorables a la disciplina monetaria— y por su relación cercana con Wall Street. Los mercados lo observan con la esperanza de que no repita el error del presidente Powell en 2021-2022 de subestimar la inflación. El primer examen real de Warsh será la reunión del FOMC de junio, donde los datos disponibles de inflación y empleo determinarán si hay margen para mantener la tasa o si la presión inflacionaria fuerza un primer movimiento al alza. Para las empresas costarricenses con deuda en dólares, el peor escenario es un ciclo de alzas agresivas que fortalezca el dólar y encarezca la deuda externa.
Bitcoin se mantiene por encima de los $80,000 —en torno a $80,120 el 15 de mayo, tras tocar $82,164 el 11 de mayo, su apertura más fuerte desde el 31 de enero—, pero la presión de los rendimientos del Tesoro a 10 años (4.55%) y la salida de apetito de riesgo en los mercados tradicionales han frenado el impulso. Los flujos hacia los ETF de Bitcoin al contado, que habían empujado el activo en semanas anteriores, moderaron su ritmo en la semana del 11 al 17 de mayo. Los analistas de CoinMetrics señalan que el comportamiento de Bitcoin en el ciclo actual es más correlacionado con el riesgo tradicional (acciones tecnológicas, apetito de carry trade) que en ciclos anteriores, lo que lo hace más vulnerable a un escenario de alzas de tasas que en 2020 o 2021. El modelo de precio al cierre de mayo apunta a un rango de $83,000-$86,500 si el entorno macroeconómico no se deteriora más. En Costa Rica, el SUGEF no ha autorizado a entidades supervisadas a mantener cripto como activo, pero los fondos de inversión no regulados con exposición a Bitcoin están sujetos al régimen de Superintendencia de Valores.
El oro al contado retrocedió aproximadamente 2.46% el 17 de mayo hasta $4,538.01 por onza, afectado por la fortaleza del dólar y la presión de los rendimientos reales de los bonos del Tesoro, que capturan flujos que de otro modo irían a activos sin rentabilidad. La caída es técnica —no refleja un cambio en los fundamentos— y el metal sigue en niveles históricamente elevados impulsados por la demanda de activos refugio en el contexto de la guerra en Irán y las tensiones en Ucrania.
El índice de emergentes FFEM cayó 13% en un mes hasta marzo; las condiciones no mejoraron en abril-mayo.
El endurecimiento de las condiciones financieras globales —dólar al alza, rendimientos de los Treasuries en máximos de un año, prima de riesgo asociada a la guerra de Irán— está generando presión sobre los mercados emergentes. El ETF FFEM de mercados emergentes cayó 13% en un mes hasta fines de marzo, y las condiciones no han mejorado materialmente en abril-mayo. Los países con mayor deuda soberana denominada en dólares son los más vulnerables: cada punto básico de alza en los Treasuries encarece su refinanciamiento. Investing.com señala que los flujos de capital hacia activos emergentes registraron su peor mes en 18 meses en abril, revertiendo parte de las entradas récord de 2025. Para América Central, el riesgo es diferenciado: Costa Rica tiene el 62% de su deuda pública en colones (datos del Ministerio de Hacienda Q1 2026), lo que la protege parcialmente del efecto tipo de cambio, pero la refinanciación de los tramos en dólares se encarece con cada alza en los Treasuries. El Banco Mundial proyecta que el crecimiento de América Latina en 2026 caerá al 2.1% —desde el 2.8% proyectado antes del conflicto de Irán— si el petróleo permanece por encima de $100 hasta el tercer trimestre. Costa Rica, con un perfil exportador diversificado (zonas francas de alta tecnología, turismo, agro), es menos vulnerable al choque de términos de intercambio que los vecinos más dependientes de commodities.