El informe de LHH confirma que los despidos ya son un evento ordinario, no extraordinario; la IA es el motor de la mitad de los recortes proyectados y el 77% de las nuevas vacantes son presenciales.
El informe anual de Lee Hecht Harrison documenta un cambio estructural: las reestructuraciones de plantilla ya no son crisis excepcionales sino parte del ciclo operativo regular de las empresas.
El 87% de los líderes de recursos humanos encuestados por Lee Hecht Harrison (LHH) para su reporte 2026 dijo que su organización ya realizó despidos o los planifica en los próximos 12 meses. Más revelador aún: el 78% describe los despidos como eventos «regulares» y no extraordinarios, señalando que la reestructuración de la fuerza laboral se ha convertido en una constante del ciclo empresarial. El 41% vinculó los recortes al desplazamiento de habilidades por IA y la necesidad de «right-skilling». El panorama afecta directamente la confianza de los empleados que sobreviven los cortes: entre quienes presenciaron despidos en el último año, los efectos más reportados son aumento de carga de trabajo, caída de moral, percepción de inestabilidad y pérdida de confianza en el liderazgo. Seis de cada diez empleados completamente remotos dice que buscaría otro trabajo si se elimina la flexibilidad. En Costa Rica, las empresas de servicios compartidos y BPO —que emplean a decenas de miles de personas en la Gran Área Metropolitana— no son ajenas a esta tendencia. Varios centros de servicio han anunciado revisiones de headcount en el primer semestre, y la CAMTIC reportó en mayo que el sector tecnológico local proyecta un crecimiento de contratación más conservador que en 2024-2025.
Las mismas empresas que recortan empleos masivamente planean gastar un 77% más que el año pasado en infraestructura de inteligencia artificial: la paradoja definitoria del mercado laboral tecnológico de 2026.
Amazon ha cortado al menos 30.000 empleos desde octubre 2025 —aproximadamente el 10% de su fuerza laboral corporativa y tecnológica— y planea reducir 16.000 puestos corporativos adicionales. Microsoft ofreció retiro voluntario a 8.750 empleados estadounidenses (7% de su fuerza doméstica). Meta comenzó despidos que suman alrededor de 8.000 empleos. LinkedIn planificó el corte del 5% de su plantilla (aproximadamente 875 personas), según CNBC y 247 Wall St. La paradoja es cuantificable: Google, Amazon, Microsoft y Meta planean gastar $725.000 millones en infraestructura de IA en 2026, un alza del 77% respecto al año anterior. La misma inversión que reemplaza tareas antes asignadas a personas financia los sistemas que hacen posibles los cortes. El debate no es si la IA elimina empleos —los datos lo confirman— sino si crea los suficientes para compensar. Las posiciones de ingeniería de IA, MLOps y prompt engineering que se abren son menores en número a las de servicio al cliente, análisis de datos básico y administración que se cierran. Costa Rica, con un mercado laboral tecnológico basado en servicios de back-office, enfrenta esta transición de manera directa.
Datos de ofertas de trabajo del primer trimestre de 2026 muestran que el 77% de los nuevos puestos publicados son completamente presenciales, 19% híbridos y apenas 4% cien por ciento remotos. Sin embargo, el 55% de los buscadores de empleo prefieren el modelo híbrido y el 38% ya busca o planea buscar un nuevo trabajo en el primer semestre, según Robert Half y SurveyMonkey. Ocho de cada diez empresas admitieron haber perdido talento por mandatos de regreso a la oficina (RTO). El caso más visible es Microsoft: empleados de la empresa señalan que los mandatos de RTO actúan como «soft layoffs» —una forma de provocar renuncias voluntarias sin pagar indemnizaciones. La empresa desmintió esa interpretación, aunque no negó que el número de salidas voluntarias supera el 125.000 desde 2025. En Costa Rica, el modelo híbrido es estándar en la mayoría de las multinacionales con presencia en zonas francas. Los centros de servicio de Synnex, Equifax, HP y Oracle ofrecen combinaciones de 2 días presenciales / 3 remotos como norma. Un mandato de presencialidad total generaría una fuga de talento hacia competidores que mantienen la flexibilidad.
El programa polaco «Shorter Working Hours – It's Happening!» comenzó el 1 de enero de 2026, con un período de prueba de 12 meses para empresas que voluntariamente aplican modelos de semana laboral más corta. El gobierno recibió casi 2.000 aplicaciones y otorgó financiamiento a 90 empresas participantes. Es el piloto estatal más grande en Europa después del de Islandia (2015-2019), según 4DayJob.com. Polonia se suma así a Alemania, Bélgica y Portugal, que tienen programas similares activos. Para Costa Rica, el movimiento europeo genera referentes: la Asamblea Legislativa tiene un proyecto de flexibilización de jornadas presentado por la fracción del Frente Amplio que tomará relevancia si los datos europeos confirman que la productividad no cae con semanas más cortas.
Entre los empleados que vieron a compañeros ser despedidos en el último año, los efectos más reportados son: aumento de carga de trabajo (sin compensación equivalente), caída de moral, sensación de inestabilidad laboral, pérdida de confianza en el liderazgo y reducción de la productividad. Seis de cada diez trabajadores en esquema remoto dice que buscaría otro empleo si se elimina la flexibilidad, según HiBob. Los investigadores de comportamiento organizacional denominan este fenómeno «survivor syndrome»: la ansiedad que genera mantenerse en una empresa que acaba de recortar plantilla. Las consecuencias para las organizaciones son concretas: mayor rotación en los meses siguientes a un despido, menor disposición a tomar riesgos y deterioro del trabajo colaborativo. Las empresas costarricenses que han experimentado reestructuraciones en los últimos 12 meses —especialmente en los sectores de banca digital, logística y servicios compartidos— deberían considerar programas de contención psicológica post-despido. El MTSS no tiene una guía específica sobre este tema, aunque la CCSS cuenta con servicios de salud mental para trabajadores bajo seguro de salud.
— Las consecuencias de los recortes no terminan cuando se van quienes son despedidos: el impacto psicológico sobre quienes se quedan es medible y dura meses, según múltiples estudios de 2026.
La primera semana de junio consolida un panorama de gestión humana dominado por la tensión: el 87% de los líderes de RRHH planea despidos, Big Tech acumula 92.000 cortes mientras invierte $725.000 millones en IA, el 77% de los empleos nuevos son presenciales pese a que el talento prefiere lo híbrido, y Polonia arranca el piloto europeo más ambicioso de semana laboral reducida. Para las áreas de RRHH en Costa Rica, el desafío es triple: retener talento con presupuestos ajustados, gestionar el impacto psicológico de las reestructuraciones y anticipar qué habilidades serán relevantes en la siguiente ola de automatización.